¡¡Por que la violencia contra las mujeres se combate todos los dias del año!!

Hola compañer@s, antes que nada queremos enviarles un fraternal saludo y al mismo tiempo invitarl@s a el Taller, que se va a dar sobre género y violencia en el Centro Social Libertario Ricardo Flores Magón, que esta ubicado saliendo de metro Sevilla por dirección observatorio, en la cerrada de Londres N. 14.El taller se va a realizar el día 14 de enero, por eso de las 5:30pm, estaría muy chido que le cayeran y si pueden invitar a alguien mucho mejor.

El taller va a constar de tres partes en la primera entenderemos la construcción social del género, en la segunda parte intentaremos construir la mitificación de la construcción de género y en la tercer parte se abordara la heterosexualidad obligatoria y el como la construcción de género implica un tipo de dominación especifico por parte del Estado y a su vez como recurso de dominación se recurre a la violencia para preservar la autoridad y el poder.

La intención es que l@s interesad@s en participar leean un pequeño articulo  para llegar un poco preparad@s y después entre todos y todas vayamos dándole forma al taller.

Esperamos su asistencia.
¡¡Hasta siempre comandanta Ramona!!
 

 

Género y Violencia

 

Vivimos en un Estado Patriarcal donde se exaltan los poderes de dominación masculina y se tolera la violencia porque es la forma de dominación monopolizada por el hombre.

Desde la posición de género y la sociedad patriarcal, los hombres justifican la violencia como forma de dominación y como recurso de liberación. Al decir esto entendemos que se educa a hombres y mujeres con ciertos roles, pero se priorizan unos  sobre otros. Luego entonces, se cree que es natural que las mujeres seamos maternales así como que la violencia sea un atributo natural de los hombres.

En este sentido, precisamos que es científicamente incorrecto afirmar que cualquier comportamiento agresivo este programado de manera genética en el ser humano. La violencia es una construcción sociocultural y es un asunto entre sujetos que están condicionados a tener comportamientos violentos.

 

La violencia se manifiesta de diferentes formas:

 

La estructural: vinculada a la desigualdad económica

 

La político – militar: con los exterminios por diferencias étnico religiosos

 

La social: caracterizada por los homicidios, suicidios, violaciones y asaltos

 

La familiar: entre miembros del hogar.

 

 

Hay procesos estructurales que influyen en la vida cotidiana de las familias y pautan las relaciones al interior de estas como la pobreza y la desigualdad de género.

La pobreza es una factor que aumenta las posibilidades de aparición de conflictos y agresiones más no es una constante.

El incremento de la desigualdad entre los géneros también origina mayores posibilidades de construir relaciones violenta. El hecho de que el varón ejerza violencia antifemenina no supone concluir que todos los varones la ejerzan de la misma manera.

La violencia en el ámbito doméstico es una forma de vida de muchas familias, en donde se muestran las desigualdades en las relaciones intergénericas. En relación hombre / mujer y padre / madre e hijos estando dentro de estas una estructura social desigualitaria. El hombre que golpea a la mujer y esta, a su vez, a los hijos es una muestra de cómo pueden estar estructuradas las jerarquías y el poder. Existiendo un sistema cultural normativo que promueve y tolera la violencia dentro del ámbito familiar, pues hay varones que ejercen la violencia y mujeres que la toleran.

La relación de dominación / subordinación (por lo general ejercida por el varón adulto en contra de la mujer) está inmersa en una cultura que es producto de un proceso de hegemonización, como todo un sistema de valores, actitudes y creencias que contribuyen a sostener el orden establecido y los intereses económicos, políticos y sociales de las clases dominantes que se difunden mediante la socialización y pauta lo que la sociedad ha de entender por ser mujer y ser hombre.

Según las pautas predominantes en la cultura, la mujer es la encargada de las labores domesticas y de la crianza de los hijos y el varón sale a trabajar fuera del hogar. La aceptación incuestionable de ciertas prescripciones culturales predominantes son el inicio de relaciones desiguales entre los sexos.

Los contenidos culturales en una sociedad están presentes en instancias como la familia, la escuela, el vecindario, los grupos de amigos y en los centros de trabajo y tienen influencia en la socialización de los sujetos. De aquí la importancia de considerar la violencia como un proceso vinculado a diferentes esferas sociales.

Las acciones violentas no sólo se limitan a las lesiones físicas sino también se extienden a las de tipo sexual, psicológico, económico y social. Las relaciones entre géneros violentas son una expresión de cómo se ha entendido y practicado las interacciones entre hombres y mujeres. En este tipo de relación persiste un interés por la búsqueda del poder y el dominio masculino que muchas veces encuentra oposición para su realización. Ante esto la fuerza física es el recurso más inmediato.

La forma en que la sociedad señala cuales deben ser los comportamiento predominantes para hombres y mujeres es preexistente a los sujetos, pero no por ello inmutable.

La posición de género establece un sistema especifico de símbolos y significados que marcan determinadas normas sociales. El sistema de normas y valores que prevalece en cada cultura, vinculado a factores sociopolíticos e históricos condicionan la posición que mujeres y hombres tendrán en la escala social. En este sentido, el género esta asociado a un sistema jerarquizado de estatus o privilegio social que resulta significativo para hombres y mujeres, traducido en desigualdad en el ejercicio del poder, rigiendo forma de pensamiento y comportamiento dentro de normas establecidas por la sociedad, que históricamente han representado a los sexos como opuestos, asignando mayor posición social a lo masculino.

Una cuestión critica en la construcción social del género es la cuestión del poder. A partir de esto se reconoce la existencia de intereses y posiciones que animan la búsqueda del dominio de un género sobre otro. Pero varia según la posición que ocupe el sujeto en relación co
n los demás. Frente a un varón adulto la mujer puede aparecer como subordinada, pero frente a lo hijos e hijas ella también, tiene la capacidad de ejercer poder.

Es decir, las posibilidades de ejercer poder está asociado a las diferencias en la posición de la jerarquía social. El poder se ejerce desde diversas posiciones  y con diferentes recursos como señala Foucault, siempre bajo un sistema de diferenciaciones, ya sea por las posiciones de estatus y privilegios en la sociedad; por razones económicas, por cuestiones culturales o en la destreza y la competencia. Uno de los objetivos del ejercicio del poder es mantener los privilegios, acumulación de ganancias, o hacer funcionar la autoridad.  La forma más radical es la violencia de la fuerza física, pero también se puede usar los efectos de la palabra, el dominio económico o la limitación de libertades y las formas de institucionalización como las estructuras jurídicas y las costumbres.

Hay que considerar que las relaciones de poder entre el hombre y la mujer son cambiantes, por lo que ambos tiene la posibilidad de ejercerlo y esto varía según la posición que el sujeto ocupe dentro de las jerarquías.

Es necesario ampliar la visión y entender que la dominación masculina y la subordinación femenina no atiende a la idea de pensarse como victimario y victima, porque estaríamos atendiendo a una visión unilateral en el ejercicio del poder. Ello a privilegiado una tendencia de que los hombres aparecen en todos sus aspectos como los dominantes y poderosos.

Antes de ser agresores los hombres a menudo vivieron relaciones asimétricas y ocuparon posiciones subordinadas en la escala social. Los hombres al igual que las mujeres, son producto de un proceso social, y han mantenido posiciones subalternas  y padecen formas de dominación, en especial en sus relaciones primarias ( cuando son hijos), pero a diferencia de las mujeres existe en ellos la promesa de que algún día serán hombres adultos y estará abierta la posibilidad de que ejerzan el poder y la violencia, al haber detrás de ellos toda una estructura social androcentrista[2] y machista que exalta los poderes de dominación masculina. A partir de esta relación desigualitaria  se van conformando creencia y valores en la historia personal de cada individuo, mediante una estructura sociopolítica inequitativa reforzada por instancias sociales que permiten y toleran el ejercicio del poder masculino violento en contra de la mujer. [3]

 

[1]Este texto esta basado en los estudios antropológicos realizados por la Dra. Ramírez Solórzano Alida Martha, en su libro: “Hombres violentos. Un estudio antropológico de violencia Masculina”, Ed. Plaza y Valdez , México D. F., 2002, Cap. 1, pp.  23-52

[2] Cuando se eleva al hombre a la categoría universal conformándolo así como modelo para ambos sexos.

[3] Al respecto de la relación entre poder y violencia, como lo han hecho notar diversos autores, como Foucault, la violencia es un recurso del poder, el más radical, el último al que se recurre para mantener la relación de poder/subordinación. La violencia se hace presente cuando se cuestiona el poder, se ve amenazado o cuando se está perdiendo

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