Fotografía: Sandra Suaste/ María de Jesús Patricio con mujeres otomíes de Santiago Mexquititlán, Querétaro

Reconocer la importancia de las mujeres en la organización de la defensa del territorio. No solamente desde la casa, la cocina o cuidar a los hijos «es un reto de las mujeres al interior del CNI, de ir construyendo esta nueva forma de lucha, pero es conjunta», dice María de Jesús Patricio en una entrevista después de la clausura del Tercer Encuentro de Mujeres del Congreso Nacional Indígena-Concejo Indígena de Gobierno (CNI-CIG). Esto después de dos días enteros de reflexión, análisis e incluso algunos cambios en los roles de género.

Durante esas más de 48 horas se reunieron mujeres de distintas comunidades indígenas de México, con invitadas de diferentes colectivas feministas y grupos de la Ciudad de México. Además de ser la víspera de las protestas feministas del 8M, los días 6 y 7 de marzo se convirtieron en un encuentro de voces, pensamientos y sentires, llevado a cabo desde la toma del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas. «Somos semillas que buscan otras semillas», dicen las mujeres otomíes como anfitrionas para recibir a las que llegaron desde otros lugares.

Marichuy, la vocera del CIG, explica que en la lucha al interior del CNI cada vez se visibiliza más la importancia de las mujeres, aunque falta mucho trabajo todavía. Ella recuerda el recorrido que hicieron cuando se postuló a la candidatura por la presidencia nacional: «Fue con ese fin de motivar a más mujeres».

Fotografía: Sandra Suaste
Fotografía: Sandra Suaste

Conjuntarse incluso en tiempos de pandemia implica mayor esfuerzo y cuidados. Todas portan un cubrebocas. Algunos son bordados, otros son hechos de paliacates, hay de telas floreadas y de colores. Todos diferentes entre sí, pero con muchos objetivos comunes. Así es la lucha de ellas en sus pueblos: “Reconocernos como espejo, poder vernos a los ojos y saber por qué estamos pasando, porque cada quien lo vive diferente desde donde viene”.

“Ser mujer en el CNI es un doble trabajo”

La vocera sonríe.

«Si queremos realmente ser un alto ante todo el despojo que se está llevando ¿Cómo al interior [vamos a] ir quitando toda esa estructura que ya tienen los compañeros?

Participar en este proceso de defensa -hay risas y un silencio no muy prolongado- como que es doble trabajo, pero importante. Como mujeres sabemos hacer las cosas, yo creo que poco a poco lo vamos a ir logrando a medida que nos vayamos comprometiendo. A medida que haya ese compromiso creo que las cosas van a ir cambiando y se van a ir fortaleciendo para bien».

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Fotografía: Sandra Suaste
Fotografía: Sandra Suaste

En el encuentro las mujeres portaron radios en la cintura, en medio de su falda tableada y sus blusas de colores vivos. Las otomíes asumieron tareas de seguridad, documentación fotográfica, estuvieron a cargo del audio del evento, recibieron y registraron a las visitantes. Los hombres de la comunidad anfitriona cocinaron para todas las asistentes.

Hay un panorama común: hace falta visibilizar y erradicar la violencia de género. Pero hay esperanza: “Sabemos que hay semilla, que vienen otras atrás”, se dice en las reflexiones.

Alessia Dro, integrante del Movimiento de Mujeres de Kurdistán en America Latina, mencionó que es necesario generar alternativas al sistema patriarcal, a la guerra, al feminicidio. También dejó un saludo para las mujeres indígenas mexicanas.

Hubo historias, lágrimas, risas, fortalezas y reconocimientos. Propuestas para eliminar la violencia desde las estructuras gubernamentales y organizativas.

Fotografía: Sandra Suaste / Danza a cargo de Argelia Guerrero con la temática de feminicidios en México
Fotografía: Sandra Suaste/ Las Pezoneras, con música reggae, hip-hop y son.

María de Jesús pone como ejemplo a las mujeres zapatistas. Si ellas pudieron, todas podemos, menciona. También llama a las mujeres para que no confíen en los gobiernos, pues ellos solo resuelven de manera momentánea pero no están interesados en escuchar más. «Hay que juntarnos nosotras».

Más mujeres como que van descubriendo, van abriendo los ojos a toda esta otra forma para poder participar y lo vemos: ahora que yo visito algunas comunidades pues ya no paso desapercibida. Ya me conocen y ya me dicen “es que nosotras nos estamos organizando en una cooperativa o en salud o educación o trabajos de barro”

Fotografía: Sandra Suaste/ Proyección del documental La Vocera, de Luciana Kaplan

Las mujeres del CNI mostraron un folleto en forma de historieta, en dónde a partir de la figura de la radio comunitaria muestran y explican cómo funciona el patriarcado dentro de las comunidades, las limitaciones que viven en sus lugares de origen y la forma en la que se les impide que sean partícipes de las decisiones incluso en los procesos de lucha. El reto es cambiarlo.

Ser mujer en los movimientos sociales y colectivos que todavía mantienen prácticas machistas. El reto de “ser mujer en un país que odia a las mujeres”, dice Argelia Guerrero al presentar su danza y hablar de feminicidio.

El reto de construir una lucha conjunta desde las comunidades indígenas, sin exclusiones, pero tampoco machismo. Ese es el reto de ser mujer en el Congreso Nacional Indígena.

Fotografía: Luis Suaste
Fotografía: Luis Suaste
Fotografía: Luis Suaste