Esta represión del estado mexicano a su pueblo no tiene precedente desde 1968, toda represión es terrible y condenable; pero ni los genocidas del gobierno argentino en la década de los setenta hacían eso con los hijos e hijas de los disidentes políticos. Definitivamente violaron los derechos de esos niños y niñas al separarlos de sus familias y los culpables tienen que ser castigados; pero no atacaban a los niños y niñas de esta manera, no los encarcelaban y torturaban como a sus padres.
Así está el nivel de represión en México, y es terrible que los organismos e instituciones nacionales e internacionales que dicen trabajar por los derechos de la infancia, no hagan nada al respecto. ¿A dónde vamos a llegar? Definitivamente es otra tarea que toca a los ciudadanos resolver.