Sra. Laura Lucia Muñoz Corona, directora del CCH Vallejo:

Me entero por carta publicada en La Jornada que hoy, 23 de mayo, por disposición del Consejo Interno, se realiza un referéndum para que estudiantes, profesores, trabajadores y funcionarios “expresen su opinión ante el perjuicio del ambulantaje y el ruido excesivo proveniente de un local de sonido denominado Radio Pacheco, instalado en la explanada del plantel, que impide el desarrollo adecuado de las actividades académicas”.

Eso dice la carta referida, sin embargo dicho referéndum no es más que una forma de encubrir la verdadera intención: la expulsión de los colectivos de activistas. En días pasados usted los amenazó no sólo con la expulsión, sino con el encarcelamiento.

Estoy enterado porque soy padre de familia, mis dos hijos estudiaron en ese plantel y aunque ambos ya egresaron y continúan sus estudios en otros niveles, mantienen lazos con profesores y alumnos.

¿A dónde pretende llegar con esas medidas intolerantes y represivas? ¿Añora a Díaz Ordaz? ¿Cree que puede instaurar en un plantel de la UNAM un régimen de persecución como el que aplican Felipe Calderón y Marcelo Ebrard en los ámbitos federal y capitalino? Curiosamente los pretextos son similares: el ambulantaje y el ruido.

¿Desde cuándo puede someterse a votación el respetar o no los derechos constitucionales? Libertad de expresión y derecho a la información son la esencia de la labor que realizan los jóvenes del colectivo Regeneración Radio (antes Radio Pacheco), no sólo con sus bocinas en el espacio abierto del plantel sino también desde su página en Internet.

Regeneración Radio es un proyecto autogestivo, no recibe de su administración, ni de ninguna otra, ningún tipo de apoyo, por lo que para sostener el proyecto necesitan de generar sus propios recursos, por lo que el medio de que disponen es lo que usted llama ambulantaje en el plantel.

¿Por qué pretende equiparar a los porros con los activistas? Sabe usted perfectamente que los porros (grupo 3 de marzo, en el caso del CCH Vallejo) son financiados y solapados por funcionarios y políticos precisamente para hostigar a los colectivos de activistas.

Esta es una verdad ampliamente conocida en la UNAM, pues desde hace décadas, más específicamente desde que Vicente Méndez Rostro fue director de preparatorias, financió y solapó a los porros, encargándoles destruir el movimiento estudiantil.

Usted como directora de un CCH ¿sabía que éstos surgieron precisamente con el espíritu crítico, libre, democrático del 68?

¡Viva la diferencia!, decía Javier Barros Sierra, rector de la UNAM en 1968, cuando la intolerancia, el despotismo y la soberbia del poder decidieron derramar la sangre de la juventud rebelde para imponerse… temporalmente.

Guillermo Palacios.

 

23 de mayo de 2007

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