“En avenida Niños Héroes está el hotel fortín plaza y abajo y ahí me detuvieron el 25 de noviembre del 2006, como las 8:30 p.m. a 9:00 p.m. Fui torturada verbalmente y físicamente, me patearon 3 con pantalones camoflageados, me torturaron diciéndome que me iban a matar, violar; eran varios me llevaron a la casa de gobierno, ahí estuvimos como dos o más horas y nos decían que iban acabar con nosotras, estuvimos con la cabeza agachada, y el que la alzara se moría de ahí los de la P.F.P. nos llevaban en la camioneta, se quedaron con mi celular, hacían preguntas a cada rato preguntas; que donde vivíamos, que diéramos la dirección, por que ellos se iban a encargar de ir a la casa a avisarle a mi mamá donde estaba, esto era a cada momento y también a cada rato nos tomaban fotos.

De ahí nos llevaron a Miahuatlán y ahí nos revisaron y nos llevaron a declarar, me trataron muy mal. Un señor me interrogo. Me han amenazado verbalmente, físicamente y psicológicamente, nos tomaron una cantidad de fotos atados. No me he comunicado con mi familia, ni amigos. Si he comido y dormido pero con mucha preocupación, muy triste, por que sólo recordarlo me siento horrible y no se lo deseo a nadie. Primero que luchen, oren, y no se olviden de nosotros, luchen por la libertad. Que camine con cuidado y tenga preocupación mejor se salga cuando ya no este la P.F.P. a hacer sus compras y que los bendiga. Sí se por que me tienen detenido, sí, por algo que no hice. “No he hablado con mi abogado defensor”. En esa ocasión una señora me dijo que iba hacerlo. El domingo 26 de noviembre del 2006.

 

Eran como las 17: 30 p.m. estábamos en Miahuatlán cuando de repente llegaron esos mismos que me atraparon, policías con pantalones camoflageados, nos esposaron y nos llevaron al helicóptero, uno lleno de mujeres y otro de hombres y de allí nos llevaron al aeropuerto, ahí nos bajaron y filmaron; tomaron fotos, dirección y todo el momento fue con la cabeza agachada y el que levantara la vista lo mataban, fueron muchas horas, nos tenían agachados y de ahí nos pasaron a un avión de seis sillones y tres sillas, pasillo. Cada momento nos torturaban, nos tomaban fotos, nos gritaban, ya les llego su hora… hasta que arranco y llegamos acá (en Tepic, Nayarit); nos bajaron y nos subieron a un autobús torturando, tomando fotos y con la cabeza agachada, era desesperante. Cuando nos entregaron con las mujeres de acá, grito una ya llegaron las perras, nos gritaron, nos encueraron, nos trataron muy mal, fotos sobre fotos, y de ahí muchas huellas, de toda la mano, firmas; era algo horrible el cansancio, estábamos muy cansados, el cuello ya no lo aguantaba. Las mujeres muy malas con nosotras, en eso leí entre ojos que aquí era el CEFERESO No. 4, Tepic, Nayarit Noreste. Nos subieron al cuarto, con una cama baño y regadera. Unas son menos enojonas que otras, pero regañan, gritan. No podemos ni hablar, ni preguntar.”

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