“Tengo 2 hijos, una niña de 12 años y un niño de 10 años, estoy casada. El sábado 25 de noviembre del 2006, me detuvieron en frente del Fortín Plaza, estaba con mi hermano esperando un taxi. Fueron los de la PFP los que me detuvieron, me agarraron de la trenza y me arrastraron, me dejaron tirada en el suelo dándome golpes y con muchas groserías, una de ellas era que no me moviera “hija de tu perra madre”. Yo en ese momento pensé mucho en mis dos pequeños hijos y no me moví más que para que me golpearan.

Estaba esperando un taxi con mi hermano y en eso llegaron unas patrullas y nos acorralaron, nos tiraron al suelo y después separaron a las mujeres, nos subieron en las patrullas y nos iban insultando con puras palabras groseras, “Pendejas donde están, estuvieran en casa o bailando con nosotros.” Nos llevaron a otros lugares pero siempre estábamos agachados, reconocí que era cerca del aeropuerto y hasta llegar a Miahuatlán en el CERESO, llegamos muy temprano, nos metieron a un cuarto donde tuvimos que entregar las cosas de valor y las mujeres pasamos a revisión de todo. Nos subieron a declarar pero yo no declare, por que no me dieron confianza y no estaba el defensor y le dije que declaraba hasta que me pudiera comunicar con mi familia. Era una persona que escribía, nada más, o sea un secretario.

En Miahuatlán compre una tarjeta y me comunique con mi familia, y al salir ese día 26 domingo en la tarde logre ver a mi esposo. Donde nos trajeron a Nayarit, donde nos trataron muy mal, nos desvestían y nos revisaban, nos jalaban del cabello. Hasta el viernes primero de diciembre me vino a visitar mi esposo y mi padre. Se que se han preocupado por mi y que mis hijos están bien. He comido poco hasta ya baje de peso y he dormido demasiado por que no podemos hacer otra cosa que dormir. Pues me siento triste por que mi vida ha cambiado, no he visto a mis hijos casi, no nos habíamos separado pero algo se aprende.

Pues la vida camina más rápido pero se que algún día los veré. Pues que estoy bien y que pronto estaré con ellos en la casa con la familia, en la colonia apoyando para un bien, en la escuela trabajando y jugando con mis niños. Me acusan de asociación delictuosa, destrucción de bienes de hoteles y moteles, quema de carros etc. No he hablado con otra persona, nada más mi esposo y tengo la esperanza de poder salir por que no tengo nada que ver con lo que nos menciona. Quiero decirles que al llegar a un lugar como esto, es feo, tenemos que acatar ordenes y todo es estricto y que traten de no llegar a un lugar.”

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