“Nos detuvieron a mi y a mi hermana mayor como a las 9:30 p.m., en García Vigil, a la altura Del Carmen Alto (templo), pues ya no había salida. Una camioneta a muy alta velocidad nos alcanzó y ser atravesó y al tratar de correr del lado contrario alguien que iba un poco más adelante cayó e hizo que nosotras dos tropezáramos; ya en el suelo, nos alcanzó un elemento de la PFP y nos comenzó a patear al mismo tiempo que nos inmovilizaba, agarrándonos del cabello y nos amenazaba, junto con otro, que éramos unas “viejas putas”, que nos iba a cargar la chingada y que hasta ahí habíamos llegado. Nos subieron a la camioneta (PFP), tomándonos del cabello, ahí uno me preguntó que qué hacía allí, que quién era mi líder y que porqué había quemado la ciudad. Me arrebataron mi celular, nuestras mochilas y se burlaban de lo que había en las mochilas. Nos golpeaban la cabeza para que mantuviéramos la mirada al suelo.

Nos bajamos en “El llano” y nos sentaron; al parecer sólo vi puras mujeres a mis dos lados. Nos sentaron en un cordón de una jardinera, vi a unos elementos (PFP) con batas de madera. Ya sentadas nos preguntaron nuestros nombres, ocupación, al mismo tiempo que nos levantaban el rostro para fotografiarnos. Luego nos subieron a otra camioneta, ahí 8 mujeres, tres elementos, un perro, y cuando la camioneta iba saliendo del llano escuché que unos aplaudían. En el trayecto ya no nos golpearon. Llegamos a la raya donde está el aeropuerto, ahí nos volvieron a preguntar nuestro nombre y ocupación.

Se burlaban y nos intimidaban. Después nos llevaron a otro lugar, en el trayecto mencionaron que nos iban a llevar al hangar, pero llegamos al cuartel de San Bartolo, ahí nos acomodaron, distribuyendo a algunas mujeres a otra camioneta y cambio de elementos a los cuales les ordenaron “cargar armas”. Cuando escuché que cortaron cartuchos, yo pensé que nos iban a matar, pero no fue así, sólo nos llevaron a Miahutlán, sólo por las cosas que veíamos nos dábamos cuenta dónde estábamos, pero nunca nos dijeron a dónde nos llevaban. [No se entiende la copia del testimonio]… nos sentaron a todos, hombres y mujeres…

El lunes, como a las 12 del día, nos sacaron al patio, compramos una tarjeta telefónica y pudimos hablar a nuestros familiares. Ese día pude ver a mis padres por 10 minutos. Nos llevaron unas cobijas y suéteres. En ese día sólo algunos recibieron atención médica. Todos estaban golpeados, un señor ya mayor tenía el rostro golpeadísimo. Un muchacho de 18 años le destrozaron el dedo medio de la mano izquierda, a un muchacho lo patearon 5 (PFP) al mismo tiempo. Los hombres estaban golpeadísimos. Ese lunes a mi hermana y a mi nos llevaron a locutorios, ahí hablamos con un abogado. Mi hermana ya declaró el miércoles 29 aquí en Tepic. Yo por miedo y desconfianza no he declarado. Ese lunes como a las 4 p.m. nos volvieron a encerrar a todos, fue cuando escuchamos helicópteros al tiempo que estaban con nosotros Derechos Humanos Nacional, pero se portaron muy indiferentes. Sólo fotografiaron a los que ellos quisieron.

Estando ellos, vieron cómo nos trataron y no hicieron ni dijeron nada. Nos esposaron (esposas de metal), nos apretaron las esposas, gritándonos que miráramos al suelo, ahí eran PFP, subimos al helicóptero con la cabeza hacia el suelo. A mí, constantemente, me bajaban la cabeza. Después llegamos a otro lado, al parecer Ixtepec. Al bajar del helicóptero nos preguntaban nombre, edad, ocupación. Luego subimos a un avión con tres asientos en cada lado y cada uno de nosotros iba en el asiento de en medio. Nos preguntaron nuevamente nombre, edad y ocupación. Subió otro gordo con chaleco verde y al oído me dijo que diera mi nombre y edad verdadera, que era para que los amigos nos localizaran más rápido. Yo iba custodiada por un elemento (PFP), a mi lado, del lado del pasillo, todo el viaje con la mirada al suelo. Al llegar a Nayarit, antes de bajar del avión, un elemento me preguntó si mi familia sabía que estaba aquí y yo le contesté que no. Y de una manera burlona me dijo que no me preocupara que tenían 15 años para buscarme. Al bajar del avión nos preguntaban nuestro nombre, edad y nos fotografiaban. Nos quitaron las esposas y nos volvieron a poner una para ir esposadas con otra persona para subir a un autobús con la cabeza al suelo, pero nunca nos dijeron en dónde estábamos.

Llegamos a Nayarit, nos bajamos, sólo nos dijeron que estábamos en un Penal Federal de máxima seguridad, y que aquí nos íbamos a educar. Nos quitamos toda la ropa, nuestras cosas (aretes, dinero), nos revisaron desnudos, me dieron el uniforme, (pantalón, camisola, truza); me hicieron ver una cámara en el techo, me llevaron a otro edificio, todo el tiempo cabeza al suelo. En el otro edificio nos tomaron la foto con un cartel de frente y de perfil. Nos tomaron nuestros datos generales, tomaron las huellas de mis dos manos, parte por parte, veían mi rostro y anotaban algo y luego me subieron a mi celda 24. Al principio había dos colchones porque me dijeron que iba a compartir celda, pero al final no, cada quien está en una celda. En un pasillo hay 8 celdas. La celda está muy sucia, hay mucho polvo, no me enfermé por el frío del trayecto a Miahuatlán, sino por el polvo de la celda. Lunes 27, hasta este día pude hacer del baño. Nos dan de almorzar, comer y cenar. Casi todos los días nos dan de comer.

El martes 28 nos cortaron el cabello, según que por órdenes superiores y me dio gripa por el polvo y la pelusa de la celda. El miércoles 29 nos llamaron a declarar y yo no declaré. El jueves 30 llegaron Derechos Humanos Nacional y trabajo social. Firmé un amparo. El Viernes 01 firmé mi Auto de formal prisión. El sábado 02 firmé la autorización de traslado. El lunes 04 firmé el cambio de defensores, antes de firmar comenté con una compañera y al estar en mi celda una oficial me recriminó que no tenía porqué platicar, que no iba a un día de campo. El martes 05 me sacaron dos tubos de ensayo para hacernos exámenes clínicos. El miércoles 06 me visitó mi mamá, pero al revisarme antes, después me hicieron bajarme las pantaletas para revisarnos. Yo aquí trato de estar bien y en momentos que me siento mal trato de controlarme y mantenerme fuerte. A mi gente de afuera les digo que estoy bien y ellos se cuidan mucho que no quiero que alguno de ellos esté en la situación que pasamos y que los quiero mucho.”

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