Mantenerse al margen de la lucha contra el porrismo, no le garantiza a nadie dejar de ser blanco de ataques, por el contrario, es importante participar en los foros y asambleas, en las movilizaciones organizadas desde estas instancias de discusión, pues mientras más respuesta contra los porros logremos, ellos menos gozarán de impunidad.

Este cáncer NO es invencible y puede ser extirpado, pero la solución no está en pedirle a las mismas autoridades que los protegen o los contratan que pongan más vigilancia o que se instalen patrullas con guaruras de la PGJ del DF en las puertas de nuestras escuelas. Eso no resuelve nada porque muchos de esos guaruras están en contubernio con los porros, o simplemente se hacen a un lado a la hora de las agresiones.

La única vía para enfrentarlos es la organización estudiantil. No se trata de que un puñado de valientes les haga frente o que se emprendan acciones sin respaldo, sin discusión previa, sin asambleas. Se trata precisamente de lo contrario. La comunidad del CCH Vallejo, donde operaba el temido grupo 3 de Marzo, dio una importante lección no sólo a los porros, sino a las demás escuelas del bachillerato para enfrentar de manera efectiva a esta jauría de golpeadores. En diciembre del 2003, tras varios ataques del 3 de Marzo, se realizó una asamblea masiva en la que participaron estudiantes, profesores y trabajadores. En ella se denunció la protección de que gozaban estos porros por parte de las autoridades y se decidió tomar la dirección del plantel de manera indefinida, además de realizar una marcha en la que participaron más de 2000 compañeros de los tres sectores. El Director General de CCH´s, Bazán Levy, se vio obligado a negociar con la comunidad que había enarbolado ya una serie de demandas decididas en la asamblea: expulsión total de los porros, eliminación de cobros ilegales, ninguna sanción a los participantes en el movimiento y la destitución de Ramón Paredes, director del plantel, que utilizaba al 3 de Marzo como escolta personal. Bazán accedió a casi todas las demandas, pero se negó a sacar a su director. La presión generada y la eficacia de las acciones colectivas lograron una importante victoria. Desde ese diciembre el 3 de Marzo no ha regresado al CCH Vallejo, aunque lo ha intentado, derrotados por la férrea resistencia estudiantil.

Otro ejemplo importante es la correlación de fuerzas generada en el CCH Oriente por la inmediata respuesta organizada que los estudiantes han venido dando frente a los intentos, que llevan ya más de tres años, de consolidar grupos de porros para actuar en ese plantel. En septiembre del 2003 cuando integrantes del grupo porril 3 de Abril atracó a dos estudiantes, rápidamente se movilizaron varios colectivos estudiantiles, el grupo académico de los compañeros agredidos y otros estudiantes y profesores. Se realizó una asamblea para discutir qué hacer con estos porros que incluso portaban armas de fuego. La asamblea obligó al director del plantel, Miguel Ángel Rodríguez Chávez, a dar la cara y le exigió una serie de demandas. Los porros, detenidos por la comunidad organizada, fueron conducidos por una marcha al ministerio público. Días después un porro con jersey de la Federación de Estudiantes Politécnicos (FEP) ingresó al CCH Oriente y se dirigió al cubículo del grupo FESUO (grupo formado por las autoridades desde 1995 para oponerse a los activistas). Los activistas convocaron a la comunidad a sacar al porro, basados en las resoluciones de sus asambleas previas, y encontraron en el cubículo mencionado a varias personas en estado de ebriedad y atrincherados en ese local. Una vez que la comunidad logró expulsarlos del plantel, una nueva asamblea general abrió un locker en el local del FESUO, en el que había jerseys del 3 de Abril y de la FEP, además de petardos. Las autoridades tuvieron que sellar ese cubículo. Recientemente, ante nuevas denuncias del accionar de los porros, se realizaron dos marchas internas y se sigue actuando contra ellos, denunciando la complicidad del director que no hace nada, argumentando ue actúan fuera de las instalaciones.

En la preparatoria 6, el 10 de noviembre pasado se suscitó un fuerte taque por parte de la OEU en contra de estudiantes de la comunidad, hecho que causó gran indignación. Iniciaron las acciones de protesta por lo ocurrido. El entonces director, Apolonio García, recurrió también a la absurda justificación de que la agresión había sido “fuera del plantel”, y trató de evitar la discusión y organización colectiva cerrando la escuela. La comunidad declaró una asamblea permanente y tomó la dirección del plantel. Por más que diversos medios de comunicación hicieron intentos por presentar esta agresión como enfr entamiento entre dos grupos, trascendió de manera inevitable la magnitud lo ocurrido, y ante la presión, el Director General de prepas, Héctor Herrera, tuvo que asistir a un diálogo emplazado por la comunidad, donde se le exigió castigo a los culpables y la disolución del grupo porril, la reinstalación de 13 estudiantes expulsados por motivos políticos, el compromiso de las autoridades de no reprimir a quiénes participaban en las acciones contra los porros y la destitución del director pues en su administración el porrismo se incrementó de una manera alarmante. Herrera prometió medidas contra los porros, pero se declaró incompetente para destituir al director. La movilización continuó, la toma de dirección se sostuvo y se involucraron los padres de familia apoyando decididamente a sus hijos. Tras dos semanas de movilización intensa y discusión amplia, se logró arrancar a las autoridades universitarias casi todas las demandas, entre ellas, la destitución de Apolonio García. Esta victoria fue resultado nuevamente, de que la respuesta fue muy amplia y la resistencia muy decidida, creando correlación fuerzas que obligó a las autoridades a tomar algunas medidas.

La organización de la comunidad del CCH Oriente, Vallejo, la preparatoria 6 y otras experiencias de lucha contra el porrismo, muestran el camino. Por supuesto que la tarea no es sencilla. Enfrentamos toda una estructura de poder, porque los porros no son sino los perros de ataque de quién sostiene su cadena. Impulsemos todas las acciones que puedan echar abajo a la jauría: mítines, actos político-culturales, jornadas de información, y organicemos la resistencia colectiva a través de asambleas amplias y democráticas. En la UNAM hace ya tiempo que se decretó una ley, la que los estudiantes escribieron con su lucha plebeya, digna y rebelde durante más de nueve meses en la huelga del 99-2000. Esa ley es la de la gratuidad de la educación y la construcción paulatina, en los hechos, de otra universidad que cobije a los más pobres, a los que más trabajo les cuesta estudiar. Nuestro reto ahora es escribir con la lucha una regla más: que en la UNAM no cabe el porrismo, que se tienen que largar de nuestras escuelas y sus alrededores porque no permitiremos que pasen, que actúen, ni que se fortalezcan. ¡Esos grupos de golpeadores no deben existir! Está en nuestras manos y en las de nadie más. Sólo así avanzaremos en la construcción de una mejor universidad.

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