El asesinato del compañero Samir se da en medio de un ambiente enrarecido por Andrés Manuel López Obrador (AMLO), al imponer una consulta ilegal, anticonstitucional y que no cumple con ninguna normatividad nacional o internacional sobre pueblos indígenas. Las consultas a los pueblos indígenas en función del Convenio 169 de la OIT -de la cual es signatario México y que al ser ratificado por el Senado en 1991 es Ley suprema de la República- no se reduce a una votación electorera, amañada, sin metodología clara, y meramente demagógica como la que está llevando al cabo el actual gobierno; por el contrario, es un procedimiento con las comunidades directamente afectadas, impulsada en reuniones y asambleas comunitarias, con talleres y mesas de trabajo, con asesorías técnicas y legales de las comunidades, es un procedimiento que puede durar meses, y no una votación exprés que no cuenta con ningún aval de autoridad electoral. Un gobernante de izquierda, tendría otra actitud sobre este problema, de entrada se sumaría a la resistencia de años de los pueblos que desde antes que se colocara la primera piedra de este proyecto se opusieron, que sufrieron represión, intimidación, presos políticos, incluso AMLO estuvo el 4 de mayo de 2014 en Yecapixtla donde se comprometió a detener esta obra y apoyar a los pueblos: “Vamos a defender con todo lo que tengamos a los pueblos; que no queremos ese gasoducto, esa termoeléctrica, no queremos tampoco las minas que van a destruir nada más el territorio y van a contaminar las aguas”.

Hoy la historia es diferente, el pasado 10 de febrero en Cuatla, Morelos, López Obrador llamó radicales de izquierda conservadores a los campesinos afectados que luchan en contra del Proyecto Integral Morelos. Para justificar su cambio de posición dice AMLO: “nosotros llegamos (al gobierno) y nos encontramos con una planta construida y lista para operar, solo faltan cien metros de gasoducto para que comience a operar, costó 25 mil millones de pesos y es una inversión que se perderá”, dice, y ¿que hace? en su poca imaginación política: 1) trata de justificar una decisión ya tomada, impone la construcción de los cien metros de gasoducto que faltan que justo no se habían concluido porque pasan por tierras donde la gente había parado la obra (ya están construyendo esos cien metros que faltan con apoyo del ejército); o sea que la consulta es demagogia, porque la están imponiendo antes de la consulta; 2) obviamente que AMLO con todos los medios a su disposición desde el Estado y sus conferencias de prensa diarias con toda la cobertura mediática hace un manejo lacrimógeno, con carita de abuelito buena onda: ¡¡¡se perderán 25 mil millones de pesos del dinero del pueblo!!!, ¡¡¡tendremos que importar electricidad!!!, ¡¡¡Morelos es el único estado de la república que no produce su propia electricidad!!!, etc., etc., construyendo un ambiente psicológico entre la población para que avalen su imposición y sientan que participan, y que es necesario y buena onda (el sistema de dominación actual en el mundo más que un biopoder opera más como un psicopoder y eso hay que comprenderlo para entender mucho de las formas de actuar de López Obrador).

3) en esa su estrategia esconde todo el proceso ilegal que significa esta obra desde el principio, la imposición de la misma por los gobiernos anteriores en complicidad con empresas a las que les asignaron la obra (todo un proceso corrupto), no informa el actual gobierno que todo el proceso fue ilegal e ilegítimo (si se pierden los 25 mil millones de pesos es responsabilidad de los gobiernos anteriores y las empresas, AMLO esconde la responsabilidad de estos actores y por lo tanto termina siendo su cómplice); 4) tampoco informa y esconde los dictámenes ambientales que desde hace años avalan las críticas de la población a la obra; 5) descalifica (y esto es lo más directamente irresponsable de su parte) al movimiento social que protesta y le exige que AMLO cumpla su palabra de 2014 y de la campaña del año pasado, pero él desacredita, ningunea, y genera un ambiente psicológico de linchamiento por parte de las masas hacia el movimiento del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y el Agua de Morelos, Puebla y Tlaxcala (aprovechando que en la actual coyuntura tiene ese manejo psíquico de las mayorías, se habla actualmente de 80 % de aprobación en encuestas).

Tiene responsabilidad en el asesinato de Samir Flores porque con ese linchamiento azuza sin decirlo directamente, envalentona a los sectores más radicalmente agresivos de sus bases sociales (échenle un ojo a los comentarios racistas, clasistas, fascistas en redes sociales contra del Frente de Pueblos por las bases de López Obrador) quienes casi sienten que reciben órdenes de este personaje para operar y asestar el golpe por el bien del “buen gobierno” y contra “los radicales de izquierda conservadores”.

Un gobierno de izquierda informaría al pueblo de México que toda la obra fue ilegitima e ilegal desde el principio y que se hizo sin apoyo previo de los pueblos y violentando sus derechos, llevaría a cabo una investigación de todo el proceso con una comisión que investigara y deslindara responsabilidades incluso penales contra autoridades y empresas que agredieron, golpearon, y utilizaron dinero público para imponer una obra ilegal. Impondría sanciones a las empresas que participan en este tipo de obras sin contar previamente con el aval de los pueblos y comunidades; a los funcionarios ex gobernadores, ex director de CFE, cárcel o expropiaciones de recursos privados para recuperar parte de la inversión despilfarrada, por violar derechos de las comunidades; Llevaría a cabo una verdadera consulta con las comunidades, los legitimaría en sus justas causas y demandas, les propondría un plan de indemnización, además de construir un acuerdo con ellos. Pero no, este gobierno de derecha simplemente impone acabar la obra, esconde la responsabilidad de los actores siendo cómplice, y azuza a sus bases más reaccionarias para que haya un linchamiento social, imponiendo la obra neoliberal por encima de los derechos de los pueblos; además legitima un procedimiento de consulta espurio, ilegal e ilegitimo para dejar un precedente de imposición a futuras obras igual de ilegitimas e ilegales contra otros pueblos y comunidades. En pocas palabras es un gobierno demagógico de derecha que opera en favor de proyectos neoliberales de despojo y muerte.

¿Te gustó este artículo? ¡Apóyanos! Regeneración Radio es posible gracias a las contribuciones de nuestros lectores. Considera hacer una donación: