«Quieren que en nuestra propia tierra, nos convirtamos en esclavas que reciben unas limosnas por dejar que destruyan la comunidad» dicen las mujeres zapatistas, luego de explicar que cancelarán el Segundo Encuentro Internacional de Mujeres que Lucha, que se tenía agendado para marzo. En una carta señalan que no tienen un espacio seguro, luego de las amenazas, ataques y advertencias que han recibido en el actual gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

Las zapatistas aseguran que con la implementación de los megaproyectos -como el Tren Maya, el corredor Transístmico Tehuantepec y las empresas mineras- buscan destruirlos como pueblos originarios, para convertir sus tierras en mercancía. Un proyecto pendiente de Carlos Salinas de Gortari que retomará el presidente en turno.

Una semana antes, una mujer Base de Apoyo Zapatista de Magdalena de la Paz (Aldama) denunció a través de un video en YouTube: “No podemos salir, caminar, trabajar nuestras parcelas por miedo que nos toque algún balazo” y exigió a López Obrador y Rutilio Escandón Cárdenas, gobernador de Chiapas, «que controle a su gente».

En el escrito, dan a conocer que recibieron ataques paramilitares efectuados por «los mismos que antes eran del PRI, luego del PAN, luego del PRD, luego del PVEM y ahora son de MORENA», además advierten que lucharán contra la Guardia Nacional cuando ingrese a sus comunidades.

«Tal vez tú lo sabes, pero claro te decimos que acá, en territorio zapatista, no ha sido asesinada ni una sola mujer en muchos años. Pero eso sí, dicen que nosotras somos las atrasadas, las ignorantes, las poca cosa», aseveran y afirman que no quieren repetir una historia en donde están en el mundo «solo para hacer la comida y parir crías, para verlas luego crecer en la humillación, el desprecio y la muerte».

Para las asistentes del primer encuentro, las zapatistas mandan un mensaje:

No dejes que se apague la pequeña luz que te regalamos. Tal vez te dicen que ya no pienses a las zapatistas porque ya se acabaron. Pero cuando piensas que ya nos derrotaron, ahí nomás sin que te des cuenta, vas a mirar que te miramos y que una de nosotras se acerca y te pregunta al oído para que sólo tú escuches:“¿Dónde está pues tu lucecita que te dimos?”

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