Nace “La Caracola” en Guadalupe Tepeyac: Red en rebeldía y resistencia antipatriarcal y anticolonial

“Soy la caracola, hoy vine a renacer en la selva, yo me llamo con el nombre de cada mujer y sin embargo, mi nombre está por venir y no quiero decir que nací de la sexta, pero sí que le debo la vida al igual que a las caídas por darme nombre, por darme lucha, y las no caídas por darme fuerza, porque sé que estar aquí siendo quien soy…”

(Carta abierta de la Red “La Caracola”, 30 de diciembre de 2018, Guadalupe Tepeyac)

Mujeres participantes del 2º encuentro de Redes de Resistencia y Rebeldía, que se llevó a cabo en el poblado Guadalupe Tepeyac (Municipio Autónomo Rebelde Zapatista San Pedro de Michoacán), del 26 al 30 de diciembre de 2018, se organizaron para dar forma a sus preocupaciones, propuestas y exigencias en el marco de los procesos de lucha social. En diálogo colectivo acordaron dar origen a la red de lucha antipatriarcal y anticolonial, “La Caracola”.

Decenas de mujeres dieron voz al resultado de sus reuniones a través de una carta pública que leyeron durante la plenaria del día 30 de diciembre de 2018. Arriba del templete, invocaron “la fuerza de las comandantas” y retomaron “lo acordado en el primer Encuentro Internacional de Mujeres que Luchan” que se llevó a cabo en marzo de ese mismo año en el Caracol de Morelia en territorio del Ejército Zapatista de Liberación Nacional. “Este acuerdo es vivir y nos están matando”, leyó fuertemente una de las compañeras, mientras el resto se mantenía con firmeza al lado y atrás de ella.

Tras la vivencia en el encuentro y en sus prácticas de lucha en sus propios espacios, las compañeras consideran urgente “la real transversalidad de la lucha anti-patriarcal en todos los espacios de construcción y de deconstrucción en nuestro praxis político”. No se puede hablar de anti-capitalismo sin anti-patriarcado, se oía en las reuniones y las mesas de trabajo.

Entre todas reconocen que el patriarcado es “un sistema de dominación, depravación, devastación y muerte, que da origen al sistema capitalista”. Como tal, se trata de algo mucho más que la categoría común que lo nombra “el problema de las mujeres”.

“Aquí se funda la falsa supremacía del hombre sobre la naturaleza, las mujeres, las disidencias y las infancias. Es una estructura que atraviesa todos los aspectos de la vida pública y privada, afectando en nuestras relaciones personales y políticas” (Carta abierta de la Red “La Caracola”, 30 de diciembre de 2018, Guadalupe Tepeyac).

Señalan la intrínseca relación entre capitalismo y patriarcado. Éste último como un sistema de dominación generalizada de los hombres no sólo sobre las mujeres, sino sobre otros hombres y sobre la naturaleza. Esta dominación “engloba todos los cuerpos y territorios oprimidos”. Por lo que su desmantelamiento no es sólo responsabilidad de las mujeres, sino de todas, todos y todoas los que trabajan por construir otros mundos y mundos de otro modo.

Por ello exhortan a las redes y a sus respectivos colectivos “abandonar nuestros privilegios para el desmantelamiento del sistema patriarcal”. Y exigen un compromiso político para “formarse y construirse bajo estos lineamientos”: “Si tu lucha es por defender la vida deberás defender la lucha de las mujeres, porque nuestro dolor y rabia es un dolor que reclama vida”.

En la tónica del encuentro, y a partir de los ejes por los que habían sido convocadas, las mujeres reunidas y organizadas no sólo realizaron un análisis de la situación actual de sus luchas y de sus mundos, sino que formularon una serie de propuestas para el trabajo colectivo desde dentro y fuera de las redes de apoyo del CIG.

Además de la conformación de la Red, proponen, entre otras cosas: Apoyar la continuidad de encuentros internacionales para seguir luchando contra el patriarcado; la generación de espacios de defensa feministas; la creación de espacios sostenidos por hombres para la deconstrucción y formación para masculinidades antipatriarcales; y sumar sus luchas a las voces globales en la exigencia por la recuperación de la autonomía sobre los cuerpos y territorios.

En un grito unido, las integrantes de la red traen a la luz y a la memoria a todas las mujeres muertas y asesinadas alrededor del mundo por la violencia patriarcal. Exclaman por las víctimas de feminicidios, de comercio, explotación y violencia sexual; por las muertas en abortos clandestinos; y por las víctimas de homofobia, transfobia, lesbofobia y otras políticas de odio a la diferencia.

Recuerdan, además, a las víctimas caídas en las luchas por la vida digna y la defensa de los territorios; a las presas y desaparecidas políticas; las violentadas en situación de desplazamiento forzado y migración. Se trata de mencionarlas, de darles nombre, porque el sistema me ataca sin importarle mi nombre, ni el amor que pueda generar, pero a mi sí me importan mis nombres, cada uno de ellos, con acentos, silencios y hasta faltas de ortografía. Y no voy a descansar hasta haberles dado hogar en mi cuerpo, hasta no haber pronunciado cada uno de ellos”.

Con un fuerte “ahora y siempre” La Caracola inició su caminar. Las mujeres que comienzan a formarla, se tejen. Luchan, todavía, con el acuerdo de vivir. Se abrazan. Sonríen con sus cuerpos y sus corazones. Gritan consignas y siguen en pie. Las ven andando en el sendero con acciones concretas, de cara al presente, al futuro, a sus realidades. Con miras a avanzar como La Caracola, para el desmantelamiento del sistema capitalista, patriarcal y colonial.

Más de la autora

spot_imgspot_img

Redes Sociales

66,772FansLike
16,259FollowersFollow

INSTAGRAM

Tienda de fotógrafia

spot_img

TENDENCIAS