Madres y padres de familia, en conjunto con el magisterio oaxaqueño (CNTE-Sección 22) rechazan activamente la llegada del presidente Enrique Peña Nieto a Salina Cruz; ante la manifestación el gobierno despliega a la Policía Federal, que lanza gases lacrimógenos contra la población.

Mientras tanto las viviendas y escuelas dañadas siguen sin ser reconstruidas. Desde el 7 de septiembre de 2017, miles de familias oaxaqueñas, principalmente de la región del Istmo de Tehuantepec, sufren la devastación provocada por los terremotos que se desencadenaron en aquel mes.

Un contraste: La pérdida irreparable de seres queridos y el derrumbe del patrimonio con la burla de las instancias gubernamentales: federal, estatal y municipal, que prometieron una reconstrucción exprés en menos de tres meses y que consideraron sumas de poco mas de 100 mil pesos, “suficiente para construir una vivienda”.

“#FueraPeñaDeOaxaca un espurio presidente que prometió la reconstrucción de escuelas y viviendas y no cumplió” publica la Sección 22 en su cuenta oficial en twitter.

Un sexenio de muerte e impunidad, donde Enrique Peña Nieto y la principal encargada de la reconstrucción, Rosario Robles, se retiran del gobierno, dejando una región en ruinas.

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