Luego de que cientos de granaderos ingresaron en conjunto con la maquinaria de Grupo Higa a la comunidad de San Francisco Xochicuautla y derribaron la casa de Armando García- miembro del Consejo Indígena Otomí- el gobierno estatal se comprometió a suspender la construcción de la carretera Toluca-Naucalpan mientras se realicen mesas de trabajo en la búsqueda de alternativas a este proyecto.

En la reunión que se celebró en la Secretaría de Gobernación en la Ciudad de México, también se asentó que el Sistema de Autopistas, Aeropuertos Servicios Auxiliares y Conexos del Estado de México (SASCAEM) y el gobierno del Estado de México deben reparar los daños materiales que causaron en la comunidad: la destrucción de la casa del doctor Armando y el desperfecto en la tubería de agua de la comunidad.

Las mesas de trabajo deberán llevarse a cabo con total respeto a los derechos indígenas, participarán asesores que la comunidad determinará.

Los pobladores de Xochicuautla esperan que se cumpla con los acuerdos firmados, pues ya los han traicionado en repetidas ocasiones, advierten que seguirán resistiendo pacifica y jurídicamente, tal como lo hacen desde hace más de 10 años.

Así mismo se solicitaron las medidas cautelares a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por las agresiones vividas el pasado 11 de abril, en las que se encuentran implicados titulares del Comité Ejecutivo Estatal y Federal, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, la Comisión Nacional de Desarrollo de los pueblos Indígenas y el SASCAEM.

La casa de Armando, conocida como «El castillo» era también un símbolo comunitario, un espacio de encuentro en donde el doctor les permitía realizar reuniones, talleres y actividades, afirman algunas mujeres de la comunidad, quienes se encuentran tristes por el despojo.

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