Seguramente si escuchas las frases “soy turquesa”, “el niño verde” o “movimiento naranja” te remitirán a distintos episodios de la política mexicana, si te son extraños pues vives en otro país, seguramente tendrás tus propios ejemplos de cómo los partidos políticos han secuestrado el significado de los colores. En México es más que evidente que desde hace muchos años la política se ha valido de las estrategias de la publicidad, el márquetin, la sociología y la psicología cognoscitiva (entre otras) para manipular el significado de los colores y con ello manipular a la gente.

El color es un signo, en semiótica se puede entender según la triada de Charles Sanders Peirce como un representamen, el significante que le da un sentido al color que se complementará por el interpretante o idea mental que se forma al verlo y el objeto real tangible al que hace referencia. El color nos comunica significados de manera inconsciente, de acuerdo a ellos reaccionamos, generamos asociaciones y aprendemos significados que se fijan fuertemente en la memoria. En la vida cotidiana y desde infantes hemos aprendido que la sangre es roja, pues al verla brotar del cuerpo por primera vez relacionamos esa experiencia con ese color particular y pasa en ocasiones, que hay gente que tiene accidentes donde soportan dolores físicos sin venirse abajo, pero el solo hecho de ver la sangre puede hacer que se desmayen.

Los efectos comunicativos y de aprendizaje asociado a lo colores es algo que desde hace tiempo se ha estudiado de manera muy importante por parte de la publicidad, el márquetin y los partidos políticos. Esta gente sabe el efecto que puede causar en las masas con el uso intencionado de los colores, entonces los utilizan para imprimir sus propios significados e ideología. Esta manipulación es silenciosa, pues los colores a primera vista parecen inofensivos, es parte de una imagen, parte de un cartel, se disimulan con el entorno, pero en manos del poder y el mal gobierno son una suma de mensajes diarios que van educando y domesticando la imaginación de las personas.

En México tiempo de elecciones significa un bombardeo sin medida de publicidad electoral, un genocidio visual donde cada partido busca de las maneras más glotonas inundar de sus colores el mayor espacio que se pueda, vemos como las calles se llenan de pendones, carteles, lonas, bardas pintadas, en cualquier esquina nos ofrecen volantes, en los semáforos hay personas que despliegan mantas publicitarias y hasta por correo nos llegan al hogar infinidad de papeles de propaganda electoral. En nuestros días esta guerra publicitaria se expande a tiempos no electorales, vemos ya como una práctica cotidiana que al ganar un partido político una alcaldía, la presidencia de un municipio o la gubernatura de un estado, inmediatamente se comienza a generar un cambio visual de todas las dependencias de gobierno de acuerdo a los colores de su partido político. Vemos como cambia el color de las páginas web de gobierno, como se pintan los palacios municipales con los colores corporativos del partido, los parques públicos cambian su color, las banquetas, los señalamientos viales, los letreros que identifican el nombre de las calles, los camiones que recogen la basura, los botes de basura, el transporte público estatal, el uniforme de la policía o hasta las fachadas de las escuelas públicas. Todo eso con total impunidad, pareciera un acto inocente y casual, pero de fondo como venimos señalando, es una gran manipulación masiva consciente, pues la gente que manda la orden de pintarlo todo con “sus” colores, sabe que si la gente de las colonias que gobierna ve todo el tiempo estos colores, es muy probable que al haber elecciones nuevamente, relacione la propaganda electoral del partido político en el poder por el simple hecho de ver los mismos colores ahí, con la intención de ganar más votos. En realidad, México se encuentra en un estado permanente de contienda electoral desmedida.

Los partidos políticos han secuestrado el significado de los colores (no son los únicos, también los nacionalismos, las empresas, las marcas, etc.), hacen todo lo posible por que se les relacione con “su color”, no se fomenta un pensamiento crítico sobre el significado político de cada partido (mucha gente no sabe que es la política), se busca que las reacciones sean inmediatas e irracionales, que se actué mecánicamente, que se reduzca toda una ideología a un color. El color rojo ha sido secuestrado por el PRI, el color azul ha sido secuestrado por el PAN, el color amarillo ha sido secuestrado por el PRD, el color verde ha sido secuestrado por el PVEM, el color turquesa ha sido secuestrado por el partido Nueva Alianza, el color naranja ha sido secuestrado por Movimiento Ciudadano, el color café ha sido secuestrado por MORENA, y así podemos seguir dependiendo la región del país, o si saltamos fronteras, del mundo.

Uno de los grandes problemas de este secuestro masivo de los colores en el imaginario colectivo, es que al ser los partidos políticos los que manipulan sus significados, y al estar siempre en conflicto, corrupción y constante descalificación entre ellos, llevan esa forma de vida política al significado de los colores. Bajo esta óptica los colores parecen estar enfrentados, no se perciben como al ver un paisaje montañoso, o la fotografía de un jaguar como una unidad diversa, aparecen como antagónicos, generan ruptura entre la gente, desunión, división ideológica, basta entonces que alguien diga “yo soy amarilla” para que la “persona azul” sospeche de ella o en definitiva, corte todo tipo de relación.

Que lamentable es que ahora al ver algún color en la naturaleza o en nuestra vida cotidiana, exista en nuestra mente una relación con algún partido político, en vez de tener un significado que le otorgamos desde nuestra persona, nuestra comunidad o desde la ciudadanía. Que lamentable que una persona que se pone una camisa roja y camine dentro de una colonia panista pueda ser agredida solo por el color de su camisa, que lamentable que al realizar una entrevista de trabajo una persona que porte una corbata amarilla pueda perder el empleo por que quién le hace la entrevista es del partido verde. Vivimos en un condicionamiento constante. Nos han robado parte de nuestra libertad y no nos hemos dado cuenta.

Como todo secuestro, existe una ausencia que duele, una pérdida, una angustia continua, una sensación de incomodidad, nos han regalado la imposibilidad de usar los colores con libertad. Las personas somos creativas por naturaleza, es una de nuestras características, no hay nadie en el mundo que no tenga la capacidad de imaginar cosas que no existen, solo que nos limitan, nos golpean los sueños, nos castran la ilusión.

Si nos secuestran los colores nos limitan nuestra capacidad creativa, no solo al vestirnos de determinada forma, o al querer pintar nuestra casa de determinado color, también al visualizar nuestro entorno y las relaciones con las personas, al momento de querernos expresar a través del arte o el diseño. ¿Cuantas personas que se dedican al arte han tenido que cambiar la gama cromática de sus obras por no generar molestias políticas?, ¿cuántas personas que se dedican al diseño han tenido que usar una paleta de colores diferente para no ser relacionados con algún partido político? ¿Qué pasaría si los partidos políticos no pudieran usar colores?, ¿qué tal si todos los partidos políticos estuvieran limitados al uso de la tinta negra?

Si no hubiera un secuestro no habría una limitante y una ausencia en la sensibilidad, podríamos comunicarnos de manera más libre. Si el color es luz y la luz nos
hace ver el mundo, cuando esa luz es manchada nos volvemos invidentes del universo que nos rodea.

 

Bibliografía

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