La jornada de lucha de boicot electoral los días 6 y 7 de junio en Tixtla, Guerrero fue intensa. El sábado se interceptaron miles de boletas electorales en la carretera Tixtla-Chilapa. Al medio día se llevo a cabo un bloqueo carretero que incluía la revisión de vehículos buscando material electoral.

A las 3 de la tarde un helicóptero de la marina realizaba maniobras de reconocimiento. Inicia la tensión. Alrededor de las 6 de la tarde de ese mismo día 6 de junio, se llevó a cabo una movilización que partió del arco de la escuela Normal Rural de Ayotzinapa y finalizó en el zócalo de Tixtla, no sin antes pasar por varios barrios informando el porqué no permitir que se instalaran las casillas electorales en Tixtla. La razón: “nos faltan más de 43, queremos verdad y justicia”.

A punto de finalizar el mitin en la plaza central, alrededor de las 9 de la noche se fue la luz en toda la cabecera municipal tixtleña. La penumbra duró alrededor de una hora. Se encendieron fogatas. Después volvió la luz, solo para volverse a ir a la media noche. En medio de la oscuridad grupos de choque se empezaron a organizar para atacar a los integrantes del movimiento popular. Corretizas cerca del primer cuadro del Municipio.

La CRAC-PC de Tixtla denuncia a grupos especiales apostados en los cerros que rodean el municipio, sentencian: “si quieren entrar van a pasar por el calibre de nuestras armas y van a pasar por nuestra sangre”.

Normalistas y el comité de familiares de los 43 desaparecidos por el estado mexicano se resguardan en la normal; levantan guardias durante toda la noche. En varios puntos de Tixtla, durante toda la madrugada se levantan fogatas y se ponen piedras y llantas quemándose en las calles para evitar el tránsito de camionetas sospechosas sin placas con personas abordo vestidas de negro. Llueve toda la noche.

El 7 de junio las actividades reinician alrededor de las 7:30 de la mañana, el movimiento popular de Tixtla, encabezado por el comité de familiares de los ausentes de Ayotzinapa, no permiten que se instalen el 20% de las casillas para votar en el distrito.  Antes de finalizar la jornada, en la colonia Vicente Guerrero -en las orillas del municipio-, un grupo de choque al mando del candidato a presidente municipal del Partido Revolucionario Institucional (PRI) agrede a las brigadas que impulsaron la jornada del boicot a las elecciones; hay por lo menos 3 personas lesionadas. Los brigadistas se repliegan al zócalo; en ese momento un helicóptero de la policía federal realiza sobrevuelos rapaces en el centro de Tixtla y de la normal de Ayotzinapa. Se decide marchar a la normal para resguardarse, ante la permanente amenaza de desalojo de la policía estatal, federal y militar. 

Hay una “marcha por la paz” impulsada por el grupo de choque priísta que retoma el Auditorio municipal. Se posicionan a las afueras del auditorio, y en el zócalo de Tixtla. Horas después se retiran sin ningún incidente, causando daños a las pertenencias e inmueble ocupado por el movimiento popular.

Alrededor de las 2:15 de la tarde helicópteros de la marina realizan sobrevuelos sobre la normal y sobre el centro del Tixtla. Hay confusión respecto a la anulación o no de las elecciones en el municipio; a pesar de que no se permitió la instalación de muchas casillas el gobierno federal y estatal pretende imponer a Nava Astudillo, quien es acusado de tener nexos con el crimen organizado de la región, y principal orquestado de los grupos de choques que agredieron al movimiento. 

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