Pueblo que camina

Pueblos, en su mayoría indígenas, de las zonas Altos y Norte de Chiapas caminaron cuatro días para visibilizar la violencia que crece en sus comunidades, vinculada a la corrupción e impunidad institucional, en un contexto de narcotráfico que aumenta la descomposición social.

Del 23 al 26 de marzo miles sumaron sus demandas por justicia social en la bandera por la paz, convocada desde Simojovel, esos pasos y voces desde las bases comunitarias del Pueblo Creyente y de organizaciones sociales independientes arrastran exigencias de memoria colectiva ante crímenes , que de manera sistemática en Chiapas son parte de la estrategia contrainsurgente para aniquilar las formas de organización autónomas. 

 

La paz es fruto de la justicia

Con el asesinato de la señora Oliva Liévano Vera el 14 de septiembre de 2013, en el municipio de Simojovel se inició un movimiento pacífico, nacido en la iglesia católica de compromiso social, pero desbordado en la realidad corrompida de las autoridades desde los poderes locales caciquiles que protegen el tráfico de armas y el incremento del alcoholismo, drogadicción y prostitución como síntomas de la violencia. No es sólo un municipio, es una región que incluye lugares como Pueblo Nuevo, Bochil e Ixtapa, donde hay comunidades con toques de queda, no declarados formalmente, ya que se vive con el temor de salir de noche y dónde policías municipales distribuyen drogas entre la juventud.

Narcopolíticos intentan controlar a la población con amenazas a la vida, seguridad e integridad personal, sin que ninguna instancia de gobierno tenga capacidad ni voluntad de impartir justicia. En oposición, la inversión en demandas sociales disminuye, hacen falta hospitales, escuelas, servicios de agua potable; y el despojo territorial aumenta con el asedio a los territorios ricos en recursos naturales que son ambicionados por empresas en detrimento de los derechos a la autonomía y libre determinación de los pueblos. Ante este panorama de exclusión, Simojovel y cuatro parroquias más hicieron un llamado que tuvo frutos en un crisol de clamores.

 

Memoria, Verdad y Justicia

En el pronunciamiento final, leído por una mujer a la llegada de la Peregrinación a Tuxtla Gutiérrez, se sintetizan las reivindicaciones de estos pueblos que revelan las omisiones de los tres niveles de gobierno y su deliberada negación de derechos que están obligados a cumplir. Añejas denuncias actualizadas por la impunidad acompañaron la actual búsqueda de paz. Verdad y no olvido, fue un eco que resonó en las montañas del trayecto y en las plazas públicas aspirando a ser escuchadas, no por los oídos sordos del gobierno sino por la sociedad civil y observadores internacionales de derechos humanos, que se re-conocieron en el dolor histórico por los presos políticos, el desplazamiento forzado, la represión, los efectos de la paramilitarización, la violencia hacia las mujeres y el feminicidio que son espiral sistemática de violencia en Chiapas. Y en el Epígrafe de la manifestación, como una pequeña muestra de las jornadas internacionales por Ayotzinapa se escuchó reiteradamente entre los pasos del Pueblo Creyente: “Presentación con vida de las y los desaparecidos y desaparecidas en México. Nos faltan treinta mil desaparecidos más 43”.

  

 

Epílogo: No al Desplazamiento Forzado en Chiapas y en México

Simojovel en su reclamo de paz, cobija las demandas de otros pueblos que han sufrido injusticia, de manera especial apoya a las familias desplazadas forzadas de Banavil, municipio de Tenejapa, quienes desde hace más de tres años fueron obligadas a vivir en San Cristóbal de Las Casas en condiciones que violentan sus derechos humanos.

El 4 de diciembre de 2011, en el paraje Banavil, municipio de Tenejapa, Chiapas, grupos priístas atacaron a simpatizantes zapatistas que se negaron a aceptar proyectos de gobierno; desde esa fecha se encuentra desaparecido forzadamente Alonso López Luna; y su familia compuesta por 13 integrantes, en su mayoría mujeres y niñas, niños, enfrenta las graves situaciones del desplazamiento. A sus dolores suman la muerte de Antonia, niña de 11 años que murió el 23 de febrero a consecuencia de la falta de atención médica y adecuadas condiciones de alimentación como responsabilidad del gobierno de Chiapas que se ha negado a resolver las demandas de estas familias.

Hasta la fecha no hay castigo a los responsables de las agresiones del caso Banavil; no se conoce el paradero de Alonso y los desplazados y desplazadas enfrentan la criminalización por su labor en defensa de sus derechos humanos sin poder retornar a su comunidad porque hay riesgos a su vida.

La acción política de la familia López, es una expresión de dignidad,  símbolo de solidaridad: con sus demandas de Justicia, Verdad y Retorno ha recorrido diversas geografías y abrazado otras luchas como espejo de la propia. La palabra y el intercambio de experiencias ha sido la fortaleza que ha nutrido la solidaridad que nace de compartir y reconocerse en el sufrimiento. Desde noviembre del 2013 las familias desplazadas de Banavil participan en la Campaña Rostros del Despojo para evidenciar el desplazamiento forzado en Chiapas.

Al carecer de medios de subsistencia las familias desplazadas de Banavil se vieron obligadas a cambiar sus modos de vida acentuando su pobreza al carecer de espacios para sembrar. El pueblo de Simojovel les ha compartido de su alimento, solidaridad que fue cosechada y regresada en los pies de hombres, mujeres, niñas y niños que caminaron los 130 kilómetros para llegar a la capital chiapaneca y quienes en un comunicado expresaron: “Peregrinamos con Simojovel por paz y justicia porque esta lucha es justa porque lo mismo queremos para todos los pueblos, libre de sufrimientos, ya no queremos que nos pisoteen”.

 

Artículo publicado en Yorail Maya, Tiempo de Los Pueblo. Revista del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas: http://frayba.org.mx/revistaonline/10/

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