Intento fallido del gobierno federal para apagar una luz en la obscuridad.

Durante la madrugada del día 14 de diciembre, los estudiantes organizados de universidades, normales rurales y urbanas, sufrieron una nueva agresión en manos de la policía federal, mientras se encontraban realizando los preparativos para la actividad cultural en los alrededores del monumento a Nicolás Bravo, en la ciudad de Chilpancingo, Guerrero.

Al principio se encontraban acomodando vallas para crear una barrera de seguridad y que los vehículos no circularan por el sitio en donde se preparaba un escenario, posteriormente ya entrado el día se darían cita miles de personas a tal lugar para contemplar a las agrupaciones solidarias con el movimiento popular y por eso se encontraban viendo esos pormenores desde temprano.

Minutos antes de las 4 de la mañana de ese día, un taxi se encontraba en una de las calles que cruza la avenida Insurgentes, frente al monumento, de donde bajaron policías vestidos de civil estado de ebriedad para insultar a los estudiantes que se encontraban custodiando las vallas, al increpar a los estudiantes comenzó la agresión verbal y física.

Después se trasladaron a un hotel que se encuentra frente al monumento Nicolás Bravo, de donde minutos después bajaron con uniforma puesto y siguieron agrediendo a los estudiantes que se encontraban a esa temprana hora, eran cuadriplicados por los agentes federales empezaron a perseguir a los estudiantes por la calles aledañas al monumento.

Cuando lxs estudiantes organizadxs se percataron que ya se habían retirado los policías federales, empezaron a reagruparse sobre la avenida Insurgentes, en ese momento llegaron vehículos con padres de familia, estudiantes solidarios y de la normal rural de Ayotzinapa, para escuchar los testimonios de la agresión.

Al observar que ya había vuelto la calma, el grupo no tan nutrido de estudiantes se disponían a regresar a la normal, cuando al filo de las 6 de la mañana, llegaron varios autobuses y descendieron decenas de granaderos antimotines y cargaron violentamente contra todxs lxs que nos encontrábamos en ese sitio, comenzaron por lanzar granadas de gas lacrimógeno, a menos de 20 metros, con la intensión de lesionar mortalmente a los estudiantes organizadxs.

El ambiente toxico recreado por los gases lacrimógenos evitó que hubiera una respuesta, además que ya habían sido retenidos un maestro y un familiar de los normalistas desaparecidos, así como un estudiante de la Universidad Nacional Autónoma de México herido en la cara por una granada de gas.

La dispersión de los normalistas, padres de familia y estudiantes organizadxs realizada por la policía federal, provocó que se tuviera que alejar del sitio del enfrentamiento, por la ladera de un cerro que se encuentra a espaldas del mercado municipal María Luisa Ocampo, que se encuentra ubicado en la avenida Insurgentes y hacia el plantón del zócalo que mantienen maestros de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de Guerrero.

A continuación presentamos el comunicado emitido por los familiares del compañero estudiante de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM Ernesto Cruz Flores:

Nosotros, queremos hacer del conocimiento público lo siguiente:

Ernesto resultó lesionado alrededor de las 6:10 am del pasado domingo 14 de diciembre en la ciudad de Chilpancingo, Guerrero, mientras apoyaba a los normalistas que habían sido agredidos por la Policía Federal al filo de las 4 am. La herida que Ernesto presenta fue causada por un cartucho de gas lacrimógeno, disparado por la Policía Federal a una distancia aproximada de 10 metros. El cartucho impactó en el casco que Ernesto llevaba puesto y rebotó hiriéndolo en la mejilla derecha.

Los policías persiguieron al grupo de normalistas y solidarios, que se vieron obligados a esconderse en un cerro aledaño al mercado principal de Chilpancingo, del que bajaron alrededor de las 7:20 am. Cuando llegaron a avenida Insurgentes, de inmediato se buscó la atención médica y se solicitó una ambulancia a la Cruz Roja. A pesar de las múltiples llamadas, la ambulancia nunca llegó.

Ante la gravedad de la herida, los compañeros decidieron llevar a Ernesto a la Cruz Roja en transporte público. Ahí, fue canalizado al Hospital General Raymundo Abarca Alarcón, donde permanece internado.

En este lugar, la atención ha sido no sólo pésima sino negligente. Ernesto ingresó aproximadamente a las 8:30 am y no fue sino hasta 6 horas después que le suturaron la herida. Mientras, lo mantuvieron sentado en un pasillo esperando.

Nos han proporcionado diagnósticos diferentes cada vez que hemos hablado con los doctores y enfermeras. En un principio se nos mostró una radiografía y se nos informó que Ernesto presentaba fractura en la mandíbula y después nos dijeron que no estaba confirmado y que nuestro familiar necesitaba estudios que lo comprobaran.

Alrededor de las 16:00 hrs fue subido a piso. En ese momento, llegó el secretario particular del gobernador, Dr. Inés Javier Casiano Reachi, a decirnos que se solidarizaba con nosotros, que lamentaban mucho lo ocurrido y que se harían responsables de todos los gastos de la recuperación.

Después de tomar todos nuestros datos y dejarnos su tarjeta, se retiró. En el transcurso de la noche, Ernesto fue sedado cada hora y media, por el nivel de dolor que experimentaba.

El día de ayer, lunes, hasta las 15 hrs aún no había recibido atención médica adecuada. Se le programaron varias salidas hacia un laboratorio para que se le realizaran estudios, siendo todas pospuestas para después trasladar a nuestro paciente sin la compañía de alguno de nosotros.

En casi dos días, el único alimento que le han proporcionado es una gelatina. Finalmente, ante los malos tratos, la nula atención, la falta de personal médico capacitado y la deficiente infraestructura del hospital, los familiares decidimos solicitar el traslado e ingreso a un hospital del DF. Nos fue negado.

Llamamos por teléfono al Dr. Casiano y nos contestó su asistente quien nos dijo que el secretario no podía atendernos en esos momentos pues se encontraba en una reunión importante. Nos preguntó quiénes éramos y al escuchar nuestros datos dijo que no nos conocía, luego preguntó la escuela de procedencia de Ernesto y al enterarse de que es estudiante de la UNAM, nos contestó que en ese caso ellos no podían responder por él porque no era normalista de Ayotzinapa. Pidió un número de contacto y luego de habérselo proporcionado, se comprometió a llamar y colgó. Volvimos a marcarle pero ya no nos contestó y hasta este momento seguimos esperando esa llamada.

De todos estos abusos cometidos contra nuestra familia y los compañeros normalistas y solidarios, el único responsable es el Estado. De la integridad física y la seguridad de Ernesto y de nuestra familia, así como de los compañeros normalistas y solidarios, responsabilizamos directamente al Gobernador del estado de Guerrero. De las secuelas por la falta de atención médica oportuna y de calidad hacemos responsable al Sistema de Salud del estado de Guerrero, al Dr. Inés Javier Casiano Reachi y a Rogelio Ortega.

Como solidarios, repudiamos la represión ejercida contra nuestros compañeros normalistas y exigimos se cas
tigue a los responsables materiales e intelectuales de los hechos ocurridos la madrugada del 14 de diciembre pasado.

Como familiares, exigimos al Estado se responsabilice de las consecuencias de la represión ejercida contra Ernesto y los demás compañeros. No pedimos limosnas ni favores, exigimos se respete el derecho a la salud que todo ciudadano mexicano tiene. Ernesto debe recibir la atención médica que merece y ser trasladado a un hospital capaz de brindársela.

Agradecemos infinitamente las muestras de apoyo y solidaridad que hemos recibido de parte del pueblo mexicano y queremos que sepan que probablemente Ernesto fue el que presentó la herida más aparatosa pero no fue el más lastimado. Hay otros compañeros que se encuentran heridos y que hasta el momento no han recibido atención médica y tampoco se ha dado la difusión necesaria a sus casos.

Por ello hemos decidido que independientemente del diagnóstico final de Ernesto, los recursos que tan generosamente ustedes nos han ofrecido los vamos a hacer llegar también al resto de los compañeros heridos. Les pedimos que nos ayuden difundiendo, cooperando, estando atentos. No hay apoyo pequeño, es gracias a ustedes que seguimos de pie. Les pedimos que no nos dejen solos.

La información acerca del estado de salud de Ernesto la estamos difundiendo a través de su perfil de FB: Ernesto Funesto Mondragón. Asimismo, para la solidaridad monetaria el número de cuenta es 5256781504779997 Banamex, a nombre de Itzel Ochoa Hernández.

Sepan que nuestra determinación de luchar por la transformación de este país es inquebrantable. Que la represión de la que hoy hemos sido sujetos lejos de amedrentarnos, reafirma nuestra convicción de seguir y resistir. Aquí estamos, aquí seguiremos.

¡Ayotzinapa vive, la lucha sigue!

¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!

¡Ahora, ahora, se hace indispensable, presentación con vida y castigo a los culpables!

Guerrero, 16 de diciembre de 2014

 

Para las 7 de la mañana se encontraba ya un contingente de maestros de la CETEG sobre la avenida Insurgentes, frente a los policías federales reclamaron por los detenidos y heridos después de la primer embestida de los granaderos sobre los estudiantes organizadxs durante el transcurso de la madrugada, por lo que suceden otros ataques de la policía federal hacia quienes los estaban increpando.

Estudiantes que habían subido el cerro, así como los que se ocultaron en el mercado y calles aledañas al monumento Nicolás Bravo se reagruparon conjuntamente con los maestros de la CETEG cerca del mercado.

Es cuando en uno de los varios ataques del tentáculo ejecutor del estado, fue que se enfrascaron los actores del movimiento social guerrerense y la policía, nuestro compañero de Regeneración Radio Carlos Ogaz, es derribado por policías federales, resultando con una fractura en su brazo, por lo que tendrá que ser intervenido quirúrgicamente.

Durante el resto del día, algunxs embozadxs incendiaron varios vehículos en la misma ciudad, por la represión ya suscitada, por los heridos, por los artistas invitados, y por los miles de personas que se darían cita, se decidió cambiar la sede de la actividad en la ciudad vecina de Tixtla, Guerrero, para no ceder ante las posibles provocaciones por parte de la policía federal, sobre todo para que el evento fuera custodiado por la Policía Comunitaria de Tixtla.

El día de hoy, muy probablemente sea intervenido quirúrgicamente de su brazo en la Ciudad de México Carlos Ogaz, mientras el estudiante de la UNAM se someterá a nuevos análisis clínicos para revisar si cuenta con fractura en la mandíbula, ya que especialistas que acudieron al Hospital General Raymundo Abarca Alarcón, le notificaron que no presentaba fractura, por lo que espera un nuevo dictamen médico a realizarse en el Distrito Federal.

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