Luego de las detenciones en el contexto de la marcha del 2 de octubre, este sábado se realizó una manifestación desde el CCH-Vallejo al Reclusorio Norte para exigir la libertad de los nueve jóvenes trasladados a este penal luego de su reclusión en el Ministerio Público número 2 de la Delegación Gustavo A. Madero.

La marcha partió alrededor de las 4:30 de la tarde. Entre los contingentes se encontraban maestros de la CNTE, estudiantes de la UNAM, IPN, UAM y UACM, así como organizaciones sociales. En total —de acuerdo con los organizadores— se contabilizaron alrededor de 10 mil asistentes.

Los contingentes se enfilaron por la Avenida de los 100 Metros para recorrer los ocho kilómetros que hay entre el plantel de la UNAM y el Reclusorio Preventivo Varonil Norte de la ciudad de México.

En entrevista con Regeneración Radio, un integrante de la CNTE aseguró: “Nosotros estamos aquí en respuesta a la convocatoria de los detenidos que el 2 de octubre marcharon con nosotros y fueron apresados injustamente. Pedimos la revisión del caso y la liberación de los presos”.

El docente chiapaneco consideró que las marchas serían pacíficas si el gobierno atendiera a las demandas sociales; “pero no es así”.

El torrente de manifestantes gritaba consignas como “¡Libertad, libertad, a los presos por luchar!”, “¡Estudiar, aprender, para el pueblo defender!”, “¡No estamos todos, faltan los presos!”, “¡Nuestros compañeros no son delincuentes, su único delito es ser consecuentes!”, las cuales no pararon en el recorrido.

La marcha recibió el apoyo de algunas personas que observaban desde el Puente de Santiaguito en la colonia Progreso Nacional. Vecinos del lugar gritaron “¡Si se puede!”, acción que acrecentó los ánimos en los contingentes.

También, en la esquina de la calle 15 de Septiembre un joven aplaudió el paso de la manifestación.  En la misma avenida, un niño  tomó un altavoz y gritó “¡Qué quieren los presos políticos!” y los manifestantes respondieron con asombro y una sonrisa: “¡Libertad!”. El infante continuó con las  consignas hasta que la marcha  llegó  a la Calzada Cuautepec, en las inmediaciones del penal.

En este punto los contingentes vieron frenado su paso por una valla de 200 granaderos, acto que provocó que la movilización respondiera: “¡Policía, policía, que lastima me das, teniendo tu las armas no puedes protestar!”, “¡Con el pueblo muy chingones, con el narco maricones!”.

De inmediato un granadero subió al techo  de un camión con un arma y una caja metálica que contenía gases lacrimógenos, según denunció una activista. El policía permaneció ahí hasta la retirada del contingente.

Una mujer que ya se encontraba en el lugar subió a una banqueta y señaló que desde las 2 de la tarde de ese día se instaló un plantón indefinido y exhortó a los presentes a no caer en provocaciones: “¡Los granaderos tienen cajas con explosivos y balas de goma, y sólo esperan órdenes para atacar. Ya no queremos más presos!”.

En ese momento inició un mitin en el que alumnos, profesores y amigos de los presos políticos expresaron su apoyo y manifestaron su inconformidad por las detenciones. “Hacemos responsables a [Miguel Ángel] Mancera y a [José] Narro por cualquier daño físico y psicológico a detenidos, familiares y amigos”, aseguró la madre de Aztlalli Cabrera Prado, estudiante de la UNAM detenida el 2 de octubre y presa en el penal de Santa Marta Acatitla.

Pasadas las 7 de la noche, luego de que los granaderos no permitieron el acceso a las cercanías del reclusorio los manifestantes decidieron retirarse del lugar. Posteriormente, la Liga de Abogados 1 de Diciembre informó que a los nueve presos les fueron dictadas fianzas de 130 mil pesos por cada uno.

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