Que no se diga que yo no tengo un buen sentido del humor. La gente que me conoce sabe que soy bien bromista. Además, creo que reír nos sana y nos revitaliza.  Pero los chistes de algunos cómicos no me causan nada de gracia, especialmente cuando se burlan de la gente negra o de los niños y niñas.
 
Esto me lleva a la reciente polémica desatada sobre la adorable niña Quvenzhané Wallis, la protagonista de Bestias del Sur Salvaje, un filme sobre Nueva Orleans en tiempos de Katrina.
 
Se reporta que la revista satírica The Onion se refiere a la niña con un epíteto que, digamos, rima con la palabra “moño”.
 
¡Increíble!
 
The Onion inmediatamente presentó una disculpa: Lo lamentamos.
 
Pero el daño ya está hecho. Una niña de 9 años, brillante y hermosa, es golpeada con una palabra que ni siquiera debe ser parte de su vocabulario.
 
¿Es posible que la actriz Tatum O’Neal, de niña, hubiera sido denigrada  de esta manera? ¿La pre-adolescente Dakota Fanning? No creo.
 
Pero en esta era “post-racial”, la gente negra se ha vuelto presa legítima, ahora silenciada por el reluciente espectáculo de una familia negra en la Casa Blanca, y una niña negra puede ser desdeñada con un término de lo más sexista, de lo más deshumanizante. La misoginia en embrión.
 
Pero no pasa nada. Fue una broma. ¿No puede aguantar una broma?
 
Desde la nación encarcelada soy Mumia Abu-Jamal.
 
28 de febrero de 2013
Audio grabado por Noelle Hanrahan: www.prisonradio.org
Texto circulado por Fatirah Litestar01@aol.com
Traducción Amig@s de Mumia, México

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