Los de arriba han generado en las últimas décadas un proceso de reestructuración y de reacomodos de la dominación y la explotación que favorece a los poderosos y empobrece al pueblo. Es una verdadera ofensiva:

Se ha intensificado y acelerado el modelo de extracción y de despojo de la tierra, el territorio y los bienes naturales. Es un enorme e intenso proceso de saqueo, de explotación indiscriminada y contaminación de los bienes comunes que provoca un desastre ambiental, un daño irreparable en la naturaleza, considerando que es la madre tierra la base de la vida y de la posibilidad de las alternativas. El proyecto de reordenamiento para la ganancia implica proyectos de extracción minera, construcción de represas, megaproyectos de infraestructura, carreteras, supervías, proyectos llamados turísticos que sólo destruyen los ecosistemas y SACAR DE LAS CALLES A QUIENES TRABAJAN EN ELLAS. Los gobiernos de todos los partidos empujan los proyectos argumentado su necesidad económica, de supuesto desarrollo y de creación de empleos. En realidad se entrega la tierra y los bienes naturales a manos privadas con efectos ambientales catastróficos. Desde arriba se manipula con falsas soluciones a las que llaman proyectos verdes, eco-turísticos o ambientalmente amables, que en realidad sólo maquillan los mismos proyectos depredadores. Frente a la crisis de ganancias en el mundo, la extracción y explotación de la naturaleza es una salida para los que buscan dinero sin mirar las consecuencias, todo maquillado en el discurso del mal llamado desarrollo y de la productividad. Es una forma de acumulación del capital que pasa por encima de ecosistemas, bosques, lagos, mantos acuíferos, arrecifes, corales, especies animales. Se trata de convertir a la naturaleza en mercancía, en dinero.

Se ha hecho más agresivo el modelo de destrucción del empleo, del despojo de las fuentes de trabajo y de precarización de las condiciones laborales y de explotación, destruyendo y desarticulando los derechos de amplio sectores de trabajadores. El Gobierno Federal ha emprendido una verdadera ofensiva contra los trabajadores, especialmente contra electricistas, mineros y maestros. Se busca destruir los derechos de los trabajadores para atraer inversiones internacionales ofreciendo mano de obra barata. Junto a las acciones para destruir o aislar los esfuerzos de los trabajadores organizados una intensa campaña mediática contra el sindicalismo completa la ofensiva. El empleo que se logra conseguir -cuando se encuentra-, es precario, sin derechos, inestable, explotador. Sobrevivir con empleos mal pagados, con malos trabajos o sin ellos es la realidad en todo el país. Frente a los trabajadores organizados el capital ha logrado evadirlos repartiendo la producción por todo el mundo. Es una forma de acumulación que quiebra la resistencia obrera. Se trata de arrodillar a los trabajadores, en aumentar las ganancias a partir del trabajo superexplotador y de expulsar a amplios sectores por fuera de la producción, arrojados a su suerte.

La clase política de todos los partidos o bien sectores de ella, tienen alianzas tanto con el capital extractivo e inmobiliario como con el capital criminal al que le llaman narcotráfico. Está comprometido además con un proyecto de desposesión de derechos y reformas privatizantes que le dan más poder a las empresas trasnacionales, y al gobierno estadounidense a partir de la entrega de recursos estratégicos, del territorio y de mano de obra barata. Hay una creciente pérdida de la soberanía frente a Estados Unidos pero también frente a los intereses de numerosas corporaciones e inversionistas extranjeros. La economía mexicana depende por completo de los vaivenes del Norte pero también de la economía de casino de los banqueros que han provocado la quiebra mundial. La clase política toda no tiene salidas para las oscilaciones de la economía global y miran los acontecimientos respondiendo con las mismas recetas: reformas estructurales, libre mercado, privatización, despojo. Los partidos políticos son parte de la maquinaria de explotación y dominación.

La clase política se enfrenta entre sí sólo por posiciones de poder en la estructura del Estado, pero no por diferencias sustantivas de proyecto. Todos los partidos comparten ideas similares en el modelo económico. Hacen movimientos electoreros llenos de pragmatismo político. Es la misma estructura de siempre, no ha cambiado nada, mandan los mismos de siempre. La clase política se descompone con sus pugnas internas pero sigue gobernando mirándose así misma mientras se desarrolla la debacle nacional. La política de arriba sólo representa un espectáculo televisado donde no se refleja las terribles condiciones de los de abajo. Los gobiernos sirven de comparsa al capital nacional o trasnacional.

México está en guerra. Se derrama sangre por dinero. Es una guerra de mercados de drogas que disputan entre sí territorio, ganancias y poder. Es una guerra de drogas donde todos los mexicanos sabemos, participan con sus intereses involucrados en las ganancias, sectores importantes del Estado. Una guerra en donde el pueblo ha quedado en medio de las balas. Mientras arriba se gana control, poder y se utiliza la guerra políticamente para los intereses partidarios, abajo se ponen los muertos. Mientras del lado de los empresarios del narcotráfico se reparten las ganancias, abajo se reparten asesinatos y miedo. Estado, gobierno. Ejército, policías y empresarios de las drogas se apuntan y disparan entre sí y así mismos, pero los que caen son jóvenes, familias, desaparecidos, el pueblo mismo. La guerra es utilizada como eje de gobierno, militarización y legitimidad por la presidencia. La guerra es utilizada por Estados Unidos para avanzar en sus intereses imperiales sobre nuestro país. La guerra es utilizada por los medios de comunicación para vender. La guerra es utilizada por los partidos para disputar posiciones. La guerra es utilizada por el narcotráfico para disputar mercados y subir las ganancias. Mientras los de arriba utilizan la guerra, quienes ponen los muertos somos los de abajo.

Las acciones del Estado se confunden con las acciones militares que a su vez se confunden con las acciones policiacas que, una vez más, se confunden, pero con las acciones del crimen. La ambición del dinero se ha vuelto loca. El narcotráfico es sólo una de las muestras más extremas del capitalismo y es augurio de hacia dónde nos dirige este camino de dinero, poder y guerra que es el sistema en que vivimos. Pero es de recordar que es ante todo una carrera sin fin por más dinero, seguida de una guerra sin fin de violencia y muerte, una red de mercados criminales de drogas, armas, trata de personas y migrantes, extorsiones y mucho más. Mientras no termine la carrera por dinero no cesará la muerte de la guerra. Esa guerra oculta, es funcional y muchos de sus elementos se han creado para criminalizar, controlar, atacar y si es posible desarticular a las luchas de los de abajo con una combinación de militarización, miedo, judicialización, ocultamiento, invisibilización, aislamiento y cooptación.

Esa estrategia de explotación de la naturaleza, ofensiva contra el trabajo y acumulación por medio de la guerra es un verdadero reordenamiento del territorio, las ganancias, la producción, el gobierno, la madre tierra, la vida misma.

Detrás de este desastre, está la lógica del dinero, del capital. Sea en su forma imperialista donde un gobierno como el estadounidense crea guerras, invasiones, intervenciones por todo el orbe o bien en su forma sistémica, donde toda la vida, todos los rincones de la naturaleza y de los humanos pasan a ser mercancías. Es la venta del mundo, de la vida. No sólo es un país (aunque también lo es) sino un sistema: el capitalismo.

Pero en todo el país, hay quienes hemos decidido resistir y también luchar contra el poder y el dinero. Muchos pueblos co
munidades, barrios, colectividades, organizaciones y personas dignas ya no creemos en las mentiras del bienestar y el desarrollo que ofrece el poder destruyendo a la madre tierra; no creemos en la vida y el trabajo que ofrecen desde arriba; no creemos en la guerra y la muerte que han lanzado por todo el país; no creemos en su formas corruptas de hacer política.

Innumerables pueblos, comunidades, barrios, organizaciones, colectivos estamos tratando de enfrentar este desastre de manera colectiva para organizamos y responder a nuestras propias necesidades en la educación, la salud, la comunicación, la seguridad, e incluso el trabajo y la producción. Muchas y muchos somos los que defendemos a la madre tierra, QUE ASUMIMOS LA DEFENSA DE LOS RECURSOS NATURALES COMO UNA FORMA DE LUCHAR POR LA VIDA y pensamos que todas y todos juntos podemos gestionar los bienes comunes de la naturaleza, no viéndola como objeto, mercancía, o cosa sino como la base de reproducción de todo lo vivo, como sustento, como memoria e historia que no podemos destruir, que no podemos dañar, que no podemos utilizar a nuestro antojo. Muchas y muchos somos los que queremos que sean los pueblos y las comunidades las que decida, las que hablen y hagan por sí mismas decidiendo su destino y no los malos gobiernos ni la gente del dinero la que lo haga. Que seamos nosotras y nosotros desde abajo, desde nuestras localidades, CALLES Y regiones, organicemos nuestras propias formas comunes y colectivas de decidir. Entre nosotras y nosotros les llamamos de distintas formas: poder popular, contrapoder, poder desde abajo, poder alternativo, autonomía. Aunque les llamamos de manera distinta estamos de acuerdo en que el ejercicio del poder debe realizarse desde abajo y que son las propias colectividades, comunidades y barrios basados en la autogestión y el autogobierno quienes debemos tomar las decisiones de nuestras vidas. Así, estamos construyendo proyectos y procesos para recuperar nuestras formas de vida y satisfacer nuestras propias necesidades materiales y culturales. Tal vez esta construcción múltiple desde abajo, este poder desde los pueblos no resuelva por ahora los problemas nacionales, pero puede ser una forma de encaminar un cambio de fondo. Que la gente decida y haga desde abajo y en colectivo puede ser la semilla de un modo alternativo de producir, de vivir y de gestionar lo común.

Pero esas semillas no son suficientes. Necesitamos pensar cómo pasan de ser experiencias focalizadas a alternativas generalizadas. Cómo podrían funcionar como un sistema alternativo, cómo pueden ser entrelazadas, articuladas, y cómo podemos a la vez, enfrentar el despojo, la guerra, la pobreza y GANAR EL DERECHO A TRABAJAR EN PAZ.

Tenemos como tareas urgentes ENMARCADAS DENTRO DE NUESTRAS PROPIAS EXPRESIONES DE COMBATE AL CAPITALISMO, recuperar nuestros, saberes populares, tradicionales o ancestrales sobre la producción alimentaria, crear o fortalecer nuestros propios medios de comunicación comunitarios, libres o alternativos Y DAR VOZ A NUESTRAS COMUNIDADES; construir nuestras propias redes y formas de comercio e intercambio; trabajar recuperando la memoria y la historia con proyectos o sistemas de educación y formación propios; producir la tierra sin agroquímicos ni pesticidas, produciendo de manera alternativa; organizarnos en asambleas o fortalecer las existentes para crear nuestras propias de justicia y seguridad, y en especial, que desde ellas la voz de todas y todos los de abajo se escuche para decidir y hacer colectivamente; ASI COMO NUESTROS PROPIOS SISTEMAS DE SALUD Y DE EDUCACIÓN. Pero tenemos la urgente tarea de pensar cómo podemos articularnos, entrelazarnos y luchar juntos desde la diversidad, desde nuestras localidades, peor enfrentando a los enemigos comunes.

Red de Resistencias Autónomas Anticapitalistas.

Acción Directa Autogestiva (ADA), Puebla / Alianza Mexicana de Organizaciones Sociales (AMOS), DF / Colectivo Arquitectura, DF / Asociación un Salto de Vida, Jalisco / Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer “Elisa Martínez”, DF / Comité Estudiantil Metropolitano (CEM), DF / Comunidades y Ejidos Opositores a la Presa La Parota (CECOP), Guerrero / Consejo Autónomo Regional de la Zona Costa de Chiapas (CARZCCH), Chiapas / Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias-Policía Comunitaria (CRAC-PC), Guerrero / Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y Agua Puebla-Tlaxcala (FPDTAPT) / Frente Popular Francisco Villa Independiente UNOPII (FPPFVI-UNOPII); DF y Tamaulipas / Frente de Pueblos del Anáhuac-Tláhuac, DF / Jóvenes en Resistencia Alternativa (JRA), DF / Organización Campesina Emiliano Zapata Democrática Independiente (OCEZDI-UNOPII), Chiapas / Radio Ñomndaa, La palabra del agua, Guerrero / Unión Popular José María Morelos y Pavón (UPJMMP), Estado

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