Fue una marcha pacifica, en su mayoría silenciosa, donde las mantas y carteles fueron las que hablaron con mensajes como: “no a la violencia, todxs queremos paz” “exigimos la renuncia de Marcelo Ebrard del DF por inepto y antidemocrático” “alto a la violencia contra el pueblo” “alto a la militarización del país” “alto al hostigamiento a las comunidades zapatistas”.

Todas estas consignas se sumaron a las de “no a la guerra” “no más sangre” y a la de “estamos hasta la madre…” que se completó con “hasta la madre de la criminalización de la lucha social” “hasta la madre de la guerra de Calderón” por mencionar algunas.   

A lo largo de la movilización casi no hubo presencia de policía uniformada, sin embargo fueron muchos los policías vestidos de civil que se infiltraron en la marcha.

A la llegada al zócalo se realizó un mitin que se abrió con la participación de Rosario Hernández de la AMOS, quien leyó el pronunciamiento desde el cual se visibilizó la gran cantidad de hombres y mujeres organizadas que se suman al proceso organizativo contra el mal gobierno y a favor de la madre tierra, la autonomía y los recursos naturales.

En el primer punto del comunicado, se destacó que México está en una guerra por dinero, por drogas, por poder, por control, mientras que es el pueblo el que está en medio de la balacera. El estado, el ejército y la policía son los mismos, junto con el crimen organizado y el narco.
Las exigencias fueron:El regreso del ejército a los cuarteles y el fin de la militarización del país.

En el segundo punto, se denunció la complicidad entre partidos políticos y multinacionales, al ser todos culpables de la sangre por el despojo, por la privatización de los recursos, del agua, de los bosques, de la tierra… y de las mentiras disfrazadas de ecoturismo, mientras que los pueblos resisten, protegiendo los ecosistemas y la diversidad. También se habló de la importancia de impulsar la soberanía alimentaria y la producción de los bienes naturales.

En el tercer punto, se destacó la gran movilización social a nivel nacional, que ha tenido que organizarse a causa del alto índice de desempleo, de pobreza, de migración y de lucha en contra de las mentiras de la clase política y la guerra de terror.
Se destacaron resistencias, entre otras, el movimiento contra el proyecto de carreteras arco norte y arco poniente de Puebla, la resistencia en Tlahuac, la resistencia en contra de la minera San Javier, el trabajo de Radio Ñomndaa en Guerrero y la fuerte lucha que se está llevando en la zona costa de Chiapas en contra de las altas tarifas de luz.
Se denunció la represión y la cárcel que utiliza el Estado para desarticular la organización de los pueblos y se exigió el alto al hostigamiento y a la represión contra los movimientos sociales.

En el cuarto y último punto del pronunciamiento, se repudió al mal gobierno y se hizo un llamado a detener la represión y a defender la soberanía.
Se denunciaron las políticas que protegen a las empresas y a los medios de comunicación masivos por centrarse en los pleitos de la clase política, en vez de reflejar las problemáticas de los pueblos.       
Y se apostó por la organización al margen de ningún partido para así lograr un verdadero boicot a los señores del dinero.

Tras la lectura del pronunciamiento hubieron varias participaciones. Una de ellas fue a cargo de un compañero de Nayarit, el que tras recordar los 5 años de recuperación de Atenco, señaló a Calderón como el presidente de la muerte por los y las más de 40mil muertas y denunció que en esos momentos, en Coahuila, mineros organizados y la otra obrera estaban movilizándose para rescatar a los mineros de Sabinas, donde, una vez más, la negligencia, la corrupción y los abusos de empresarios protegidos por los Gobierno Federal y Estatal han ocasionado una tragedia laboral.

Por último, el compañero Nicolás de la AMOS tomó el micrófono para mostrar el cansancio de las organizaciones ante las políticas de miseria de los gobiernos locales y federales. También alzó la voz para mostrar las múltiples denuncias de algunos de los gremios que conforman la AMOS, como los transportistas de varias rutas afectadas por el metrobús y por el monopolio de ADO.

En este mismo día, varias ciudades y Estados de la República se sumaron a las movilizaciones, como: Baja California, Chiapas, Coahuila (Torreón), Guadalajara, Guanajuato (San Miguel Allende, Salamanca, Irapuato, Celaya), Guerrero, Monterrey, Nayarit, Puebla y en la Ciudad de México.

Si algo quedó claro en la movilización del 5 de mayo es que el pueblo sigue organizado y está harto de la guerra del Estado en la que el ejército recibe millones de pesos, a la vez que las muertes entre la sociedad civil siguen en ascenso. Los salarios y las condiciones laborales son precarias, la protesta es criminalizada con golpes y cárcel y las calles del país se llenan, cada vez más, de policías y militares.

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