El Movimiento por Justicia del Barrio llega a San Salvador Atenco?

La Otra Nueva York se reúne con el FPDT y colectivos de La Otra Campaña. Cuando los integrantes del Movimiento por Justicia del Barrio se enteraron de la liberación de TODOS los presos de San Salvador Atenco, festejaron en grande el triunfo en el barrio del Este de Harlem, ciudad de Nueva York.  Pero tan fuerte era la emoción, que querían llegar a México para darles el abrazo a los compañeros recién salidos y a las y  los que han ayudado a sacarlos de las garras del monstruo.

El encuentro

Llegaron a Atenco un compañero y dos compañeras el domingo, 11 de julio y pasaron dos días ahí. En la tarde realizaron un encuentro con varios colectivos e individuos de La Otra Campaña en el auditorio de la Casa Ejidal de San Salvador Atenco. La compañera María y el compañero Juan expresaron su felicidad de participar en el encuentro en “el Corazón de la Resistencia en  México”, y presentaron dos videos con mensajes de mexicanos y mexicanas que se han visto obligados a emigrar al Norte, sólo para encontrarse en una situación peor. Hablaron de su impresionante lucha contra el desplazamiento y el despojo neoliberal que ocurre en el proceso de la gentrificación de su barrio, su incorporación al zapatismo y la formación de La Otra Nueva York,  sus formas de organización y lucha autónomas (no trabajan con políticos),  el uso de prácticas zapatistas como el encuentro y la consulta, sus logros, y sus enemigos  ––PAN, PRD, PRI, y los partidos estadounidenses demócratas y republicanos, igual que el sistema capitalista que los margina. La recepción era cálida y entusiasta. Todos coreamos: ¡Aquí, allá, la lucha seguirá!

Una de sus metas principales era escuchar las experiencias de La Otra Campaña en México, por lo menos en esta región, y transmitir los testimonios grabados en  video a sus compañeros que lo encuentran difícil de viajar. Escucharon atentamente durante seis horas mientras algunos de los mismos temas de despojo, desplazamiento y defensa de la tierra se exponían, en conjunción con temas de autonomía, presos políticos, luchas de mujeres y especialmente lesbianas, salud, cultura y lucha obrera.

Se destacó la lucha contra el desplazamiento de los pueblos originarios y el despojo de sus tierras y el agua en Tlahuac por el gobierno perredista de Marcelo Ebrard. Hubo muchas consignas en apoyo a  la defensa de la autonomía en San Juan Copala y también en apoyo a la libertad del preso político Víctor Herrera. Se comentó que en México hay alrededor de 250 presas presos políticos y que hace falta conocer sus casos y ampliar nuestros esfuerzos en apoyo a ellos y ellas.  Las formas de resistencia contra el capitalismo empleadas por diferentes colectivos incluyen el uso de medicinas tradicionales con una consciencia de la defensa de “la tierra que nos da de comer y de sanar”.  Dijo un compañero: “Nosotras también (hablo en femenino porque la mayoría son compañeras) creamos nuestros propios sistemas de salud”. Las mujeres de Tlahuac y las que tejen resistencia en la ciudad participan en las luchas de la Otra Campaña mientras combaten el machismo. Un proyecto anarquista es la “agricultura urbana contra el salvajismo urbano” para construir algo “aquí y ahora”. Disfrutamos de de unas calacas que provocaron muchas risas y de dos canciones de una cultura muy otra que pretende reflejar y avanzar las luchas:  “Váyanse o los Sacamos” y “Mumia Abu-Jamal”. Unas compañeras le hicieron una invitación al Movimiento por Justicia del Barrio a participar en un foro y tribunal sobre inmigración en el Distrito Federal el próximo noviembre. Propuestas del encuentro de domingo incluyeron “la defensa de los derechos de todos los trabajadores, sindicalizados o no”, la posibilidad de relacionarnos con sectores de otros movimientos desde abajo como la APPO, y la necesidad de desarrollar un plan de lucha que incluye mecanismos para estar en la calle inmediatamente cuando a otras compañeras les haga falta apoyo. Un compañero dijo: “Si luchamos podemos perder, pero si no luchamos estamos perdidos”.

 

Participación de Ignacio del Valle y Felipe Álvarez

Los compañeros Ignacio del Valle y Felipe Álvarez fueron recibidos con largos aplausos, mucho aprecio, mucho cariño  y fuertes consignas.  Pero a pesar del gran triunfo logrado,  ellos no llegaron en plan triunfalista sino en plan humilde  para agradecer a todas y a todos por su apoyo, una y otra vez, y sobre todo para expresar su admiración para los compañeros y compañeras que  sostuvieron el plantón en sus varias etapas, primero en Santiaguito y luego en Molino de Flores. Ignacio pidió que hagan una memoria de su experiencia  para luego dejarla en Atenco como testimonio para que esa experiencia valiosa no se pierda. Ignacio contó, con bastante humor, que él y Felipe habían discutido hace un rato y que otras personas les hicieron entender que estaban “haciendo un papel muy mal”.  Vio “que ese cabrón no iba a hincar”, entonces le dio la mano pero que el otro “la zacateó”.  (risas) En ese momento pensó “Ignacio, estás mal”.  Luego reflexionaron y el pleito su superó. “Nos seguimos queriendo. Tal vez es el amor, el amor de apache. Pero ya no nos queremos a golpes sino por consciencia”. Usó la anécdota  para instar a todos a superar nuestras diferencias y pleitos y unirnos para avanzar.

Felipe confirmó el incidente y dijo “ahora hasta le sonrío” (más risas) y dice que “no era la primera vez pero tratamos que limar asperezas porque la lucha lo requiere…hay que quitar el yugo de este mal sistema…. Sabíamos que había problemas entre ustedes pero también sabíamos que existe la capacidad de superar los problemas….Pero estamos orgullosos de todos ustedes, compañeros, porque sabemos que existe la conciencia de lucha y que existe el amor y no es la primera vez que lo han demostrado…. Creo que están conscientes todos ustedes de que la pinche bestia está herida. Está agotadita a causa del triunfo del Frente de Pueblos y todas las organizaciones que han participado, nacionales e internacionales… Hemos demostrado a todos que sí se puede cuando queremos”.

El compañero Heriberto dijo que miles de personas en el mundo han ayudado a liberar a los 12 presos y propuso una segunda reunión para seguir caminando juntos.

 

El Movimiento por Justicia del Barrio

El siguiente día varias compañeras y compañeros de los medios libres le hicimos una entrevista al compañero Juan,  del Movimiento por Justicia del Barrio, quien nos platicó en más detalle de la lucha en el Este de Harlem.

Hace seis años, en diciembre de 2004, 15 familias se unieron y el Movimiento por Justicia del Barrio nació. Tocaron puertas. Edificio por edificio. Cuadra por cuadra. Preguntaron: ¿Qué problemas tienen? ¿Están dispuestos a unirse como vecinos? Si la mayoría en un edificio dijo que sí, se hicieron integrantes del Movimiento por Justicia del Barrio. Realizaron reuniones en el lobby de su edificio. De nuevo preguntaron: ¿Cómo quieren llevar la lucha? ¿Contra quién pelean? ¿El gobierno? ¿El propietario? Por voto colectivo llegaron a un consenso en cada edificio. En cada edificio se formó un comité. Llegaron a tener 39 comités en 39 edificios, un total de 620 jóvenes, adultos y ancianos. Hay apoyo mutuo entre los comités. Se reúnen en una asamblea en un espacio prestado por una iglesia del barrio. Si un comité propone una acción, los demás la apoyan.

Todo esto pasa en una zona conocida históricamente como “el barrio”. Antes, la mayoría de las familias eran puertorriqueños, y ahora tambi
én hay muchas mexicanas ––principalmente de los estados de Puebla, Guerrero y Oaxaca. El compañero Juan cuenta que los migrantes mexicanos han sido desplazados por fuerza  de su país y que en el barrio encuentran otro tipo de desplazamiento. Dice: “El alcalde Bloomberg, el hombre más rico de la ciudad de Nueva York, tiene un plan para desplazar a la gente sencilla y humilde de las áreas de Manhattan donde todavía no han podido hacerlo para traer gente con dinero, gente blanca”.

Una vez que los comités se formaron, el Movimiento por Justicia del Barrio empezó a luchar contra un propietario multimillonario llamado Stephen Kessner. Dice Juan que la mayoría nunca había estado en una lucha. No hablan inglés. Pero con mucho esfuerzo, lograron echarlo de
ahí. Y ellos se quedaron. Fue un logro muy grande que atrajo más gente. La gente sabía que hay otras luchas en el mundo y hubo una decisión de aprender más sobre algunas de ellas. En el 2005, empezaron a estudiar la historia de los Young Lords, un grupo de jóvenes puertorriqueños que se organizó en Chicago y en el mismo barrio del Este de Harlem, un grupo
inspirado en los Panteras Negras. Pero enfrentaron el obstáculo que casi todos los materiales estaban en inglés.

Cuando surgió La Sexta Declaración de la Selva Lacandona, decidieron estudiarla y se identificaron mucho con lo que dice. Aunque no pudieron ir al recorrido de La Otra Campaña del Sur de la Frontera, decidieron enviar un video-mensaje y para esto, tuvieron que hacer un análisis. Dice Juan que lo plantearon orgánicamente, de manera muy natural en base a su experiencia de haber sido desplazados de México. Hicieron una crítica fuerte del PRI, PAN y PRD. “No hubo necesidad para lo que llaman la ‘educación popular’ porque ellos ya tenían la crítica, la denuncia: ‘los partidos no sirven para nada. Estamos acá por culpa de ellos, el mal gobierno, el mal sistema’. Expresaron un análisis aprendido por vida propia, muy profundo sobre el desplazamiento global”.

Cuando recibieron las noticias de la represión del 3 y 4 de mayo del 2006 en Atenco, se sintieron consternados. Dijeron: “¡Hay que actuar!” Supieron que hubo presas y presos políticos, pero la mayoría no sabía qué era un preso político. No tenía experiencia con esto. Sin embargo, hicieron una manifestación ante el Consulado de México. Fue el Cinco de Mayo, una fecha celebrada en grande por los mexicanos en Estados Unidos. Ese día, dice Juan, “se lanzaron a la calle para repartir volantes”. La mayoría de la gente allí ve Televisa, Univisión, etcétera, y no tienen otra fuente de información aparte de las mentiras difundidas en estos canales. Entonces “el volante era la palabra del movimiento”.  Al principio dijeron: “No podemos poner ‘presos políticos libertad’ porque nadie lo va a entender. Hay que poner algo que la gente entiende”. Por eso pusieron algo como ‘Todos somos Atenco’ y después de platicar más, empezaron a usar ‘presos políticos libertad’.

Han intentado aplicar las lecciones de los zapatistas y por eso organizaron una gran consulta en el barrio sobre los problemas mayores. También han tenido tres importantes encuentros en la ciudad de Nueva York: el primero con otros barrios que luchan contra el desplazamiento, el segundo con gente gay y lésbica, y el tercero con gente del Barrio Chino, donde el desplazamiento está muy avanzado. También han hecho acciones tipo escrache, llegando a una fiesta de cumpleaños en la casa de la consejal para su zona, igual que mítines contra el gobierno de Bloomberg. Nunca trabajan con políticos y nunca permiten que un partido político aproveche de su movimiento para usarlo como plataforma. Dice Juan que no ha sido un problema que un partido intente colgar una manta suya en un mitin o lanzar una consigna en apoyo a un candidato porque la posición del Movimiento por Justicia del Barrio está muy clara. Estos partidos son su enemigo. De hecho, no son muy entusiastas sobre las grandes marchas de los inmigrantes precisamente porque generalmente terminan con un político aprovechando para promoverse.

Internacionalmente han hecho acciones en apoyo al movimiento de gente que vive en casas de cartón en Sudáfrica, y acciones en apoyo a Atenco, incluso la toma del Consulado en mayo de 2009. ¿Cómo lo lograron? Fue relativamente fácil, dice Juan. Como todos son migrantes, entraron supuestamente para hacer trámites con los carteles escondidos. No querían espantar a los demás mexicanos que estaban ahí, pero les repartió volantes para explicar la acción cuando sacaron los carteles. Dijeron: “No nos vamos hasta que aparezca el cónsul”. El director cerró las puertas y convocó una conferencia de prensa para denunciar a los manifestantes, pero ellos aprovecharon para dar su punto de vista”. También tienen una campaña contra la corporación internacional Dawnay Day con sede en Londres, donde los oficiales dijeron abiertamente que su meta es aumentar las rentas en el barrio 10 veces más. En este caso el Movimiento de Justicia del Barrio ha conseguido apoyo de grupos europeos, incluso en Londres y ha realizado unas protestas. Ahora el movimiento que empezó con 15 familias hace 6 años en el Este de Harlem tiene un alcance más amplio.

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