Otra vez en los diarios el encabezado: ¡violada y degollada! La foto, sabanas con sangre que cubren un cuerpo. A demás del morbo y la deshumanización que caracteriza a los diarios que anuncian día con día los asesinatos de mujeres en el DF y el centro del país.

Ponen en un plano de cotidianidad la violencia extrema que ha privado de la vida a tantas mujeres, reduciéndolo siempre al ámbito privado, a la ¡pasión desbordada! Como algún encabezado llamo alguna vez al asesinato de una mujer cometido por quien pensó, era su compañero de vida.

El caso de CD Juárez se extiende por todo México, las autoridades no hacen nada, los medios masivos de comunicación tejen historias de asesinos en serie al estilo gringo y generalizan la normalización de la violencia hacia las mujeres, lo mas que hacen es sospechar que alguna mafia de trata de mujeres esta involucrada. Se hace necesario hablar de lo que están ignorando los medios masivos de comunicación, autoridades y  a veces nosotr@s mism@s; La violencia masculina, es uno de los privilegios al vivir en una sociedad patriarcal.

Entendamos que vivir dentro de un sistema patriarcal otorga derechos y cobra costos a los varones. Dichos costos en términos generales, dejan a una sociedad de hombres frustrados, incapaces de mostrar sus sentimientos, sumergidos en el alcohol o drogas y que necesitan demostrar su hombría a cada paso que dan. En el caso de la violencia es las dos cosas, un costo y un privilegio. Es un costo si entendemos que para ningún ser humanos es provechoso vivir en un estado de violencia, y está al ser asociada a la hombría se le exige al varón desde la adolescencia, donde ya es “hombrecito” y tiene que demostrarlo.

Pero dicha violencia heredada de nuestros padres o exigida para demostrar nuestra hombría por nuestros círculos sociales, es al mismo tiempo un privilegio que podemos ejercer con impunidad. La construcción social de la violencia como una característica masculina, otorga de facto el derecho a ejercerla.

Digamos que la violencia primaria es la que ejerce toda una sociedad patriarcal, su cultura, instituciones, religión, etc. contra las mujeres, al justificar, ignorar, generalizar o incluso educar para esta violencia. A si podemos encontrar toda una gama de sub-violencias ejercidas cotidianamente de hombres hacia mujeres, sin mayor justificación que una especie de “derecho divino”. ¿Qué le hace pensar a un hombre, que puede gritarle frases sexuales a una mujer que no conoce, en la calle? ¿O incluso tocarla?

Estas sub-violencias como cualquier tipo de violencia comienzan de menos a más  y se perpetúan por la normalización. Así, quien hoy le grita a las mujeres en la calle, mañana se atreverá a tocarlas, pasado mañana a pegarles y un día podría privarlas de la vida. El poder continuar por cada una de estas escalas de violencia tiene como características: 1.- sentir el derecho a poder ejercer la violencia y 2.-No haber tenido castigo alguno por haber violentado a una mujer.

La normalización de la violencia es un factor muy importante para que cualquier violencia, se convierta en algo cotidiano de quienes la viven. Vivir en un estado como palestina acostumbra a sus habitantes a un nivel muy alto de violencia, donde los tanques de guerra y los bombardeos son comunes, aun que en algún momento sorprendieron y angustiaron a un grado extremo, hoy se han convertido en parte de la vida cotidiana. A si mismo cuando en una pareja los insultos y gritos aparecieron y después de asombrar se convierten en algo constante, cuando la violencia se normalizo, se habré la puerta para poder incrementar el nivel. Cuando un hombre ya ejerció la violencia verbal y se da cuenta de que esto parece normal, entiende que puede incrementar el nivel y pasar a otra etapa, puede incluso tocar. Cuando ha ejercido la violencia física y se da cuenta que socialmente es aceptado, puede seguir escalando, subiendo la espiral de violencia. Si por un lado tenemos a hombres que son violentos, más la normalización y justificación de la violencia masculina contra las mujeres, mas el casi nulo castigo social a esta practica, tenemos en nuestras manos la receta del feminicidio.

En esta sociedad nos estamos acostumbrando a ver como los hombres gritan e insultan a las mujeres a media calle, a mirar como les pegan a sus esposas, al acoso sexual y la violación en los espacios públicos, a los asesinatos de mujeres en CD Juárez y ahora en nuestro estado, en nuestra ciudad, en nuestro barrio, ¿Qué sigue?

La impunidad dentro de la violencia masculina es uno de los factores que convierte a esta violencia en un privilegio. Mas aya de que lo hombres la suframos o gocemos, nos es permitida, justificada y desde que somos niños nos es alentada una actitud violenta. Claro que depende de cada uno de nosotros el ejercicio de esta, pero no dejamos de estar en una sociedad donde podemos elegir ser hombres violentos o no. Esto da pie a tener siempre ahí reservado, oculto quizás, pero ahí en un rincón dentro de cada uno de nosotros, este privilegio, esperando poder ser ejercido.

Esta construcción social de hombre-violencia se conjuga con la interpretación judeocristiana del amor-sufrimiento, que dice; “Cristo murió en la cruz, por amor” “así como la virgen es abnegada y sufrió por amor” A si se ha construido toda una cultura del amor-dolor, por eso la violencia contra las mujeres en el ámbito de la pareja, casi nunca es cuestionada por nadie alrededor.

Entendamos que en esta sociedad donde la violencia masculina es por lo menos legitima, generalizada, justificada y goza de mucha impunidad. No tenemos que forjar historias de asesinos en serie, o solo echarle la culpa a una mafia, para entender el feminicidio. Los varones tenemos la responsabilidad de eliminar a la violencia como uno de los privilegios que nos da una sociedad patriarcal, es momento de actuar, de entender, de no defenderse a toda costa como varones cuando se habla de la violencia masculina. Es momento de estudiar a fondo el sistema patriarcal para erradicarlo.

Todos somos responsables, nos hacemos violentos al insultar en la calle bajo el pretexto del piropo, nos hacemos cómplices cuando solapamos y justificamos estas actitudes de nuestros amigos, nos hacemos participes cuando defendemos a capa y espada estas actitudes de otros varones y no somos capases de ver el problema.

Debemos los hombres, entender la violencia masculina como un privilegio del sistema patriarcal, renunciar a el, eliminarlo y construir nuevas relaciones humanas.

¿Por que la resistencia masculina a dicho cambio? ¿Por que el constante desprestigio del movimiento social, al feminismo? ¿Por qué la incapacidad de entender el sistema patriarcal?

Muchas dudas y comentarios quedan, para seguir entendiendo esta problemática, por ahora lo más importante es que tú reflexiones sobre tu forma de ser y de actuar. Sigue leyendo publicaciones que exploren estos temas, comenta todo esto con tu pareja y amig@s. Disfruta la vida y deja vivir, se feliz y deja ser feliz, ¡El amor no mata!

Puaz

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