Hoy 16 de marzo, como parte de las acciones convocadas dentro de la huelga política nacional, más de 200 integrantes del Movimiento Revolucionario Ricardo Flores Magón, se concentraron en dos de las entradas de autobuses de la Terminal de Autobuses de Poniente (TAPO) para impedir la circulación.

El MRRFM es una organización mayoritariamente indígena (provienen de las montañas de San Martín Caballero, Tenango, Oaxaca) cuyos integrantes llegaron hace años al DF buscando ganarse la vida y poder sustentar a sus familias. Después de años de realizar su trabajo tranquilamente en las calles de nuestra ciudad como comerciantes, carretilleros, diableros y taxistas, se encontraron con la prohibición en 2008 de poder seguir realizando dicha actividad. En diciembre de ese mismo año, el gobernador les otorgó un predio del que posteriormente fueron desalojados con la excusa de tener armas escondidas ahí mismo.Como organización y junto a los taxistas y comerciantes de la puerta 2 de la TAPO, se sumaron hoy a las demandas de la AMOS (Alianza Mexicana de Organizaciones Sociales) de transporte, viviendo, educación, canasta básica… a las que sumaron sus propias demandas: la bajada de precios de la gasolina y la canasta básica, y sobre todo el derecho a seguir ejerciendo dignamente su trabajo sin que Galicia (director de la TAPO) y Pegaso (jefe de la seguridad dentro de la terminal) los estén constatemente hostigando y controlando.

Como señalaba uno de los integrantes del MRRFM, el problema no es sólo del gobierno de la ciudad, sino del gobierno federal que es quien en realidad orquesta todos estos actos represivos y cuya única preocupación es combatir al narco, pero que nunca tendrá en cuenta las demandas del pueblo.

La mañana comenzó con una marcha dentro de las instalaciones de la terminal mientras se coreaban consignas. La marcha continuó en el interior hasta llegar a la salida-entrada de autobuses de la calle Artilleros. Una vez allí se armaron barricadas para impedir accesos y salidas. Conforme iba pasando el tiempo los autobuses se iban amontonando y una fila interminable se extendía sobre el puente. Los conductores decidieron tomárselo con filosofía y aguantar con paciencia a que la acción terminara. Los pasajeros agarraban sus maletas y hacían a pie el camino que cualquier otro día hubieran hecho a bordo de su camión. A pesar de eso no se escucharon voces de desacuerdo ni de reproche.

El bloqueo continuó durante más de dos horas, con una mínima presencia policial (mínima pero igual tomando fotos a lxs asistentes). Alrededor de las 12.30, lxs participantes se dividieron y un grupo de unxs 50 personas fue a bloquear otra de las entradas.

A las 13.10 de la tarde se levantó el bloqueo, no sin antes unas palabras de victoria. La acción de hoy supone tan solo la segunda parte (la primera fue la marcha del 25 de febrero) de una movilización que no se va a callar hasta que se cumplan sus demandas. Esto apenas es el principio…

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