Dos cosas me llevaron al tema del desvanecimiento de los imperios.

Primero, leer un artículo sobre el apogeo del Imperio Británico y sus esfuerzos para suprimir la resistencia contra su dominio en algunas partes de Asia; y segundo, enterarme de la recepción del presidente estadounidense George W. Bush cuando se embarcó en una gira por el Medio Oriente, buscando precios petroleros más bajos y su propia relevancia.

Las dos cosas me abrieron los ojos: aquella por lo que revela sobre los extremos a los que los imperios están dispuestos a llegar para aferrarse al poder; ésta por lo que nos dice sobre qué tan rápido el poder y la influencia se pueden esfumar.

Ostensiblemente, un presidente estadounidense es una especie de monarca provisional a nivel global porque su poder es tan extenso que, como en el caso de Irak, sociedades enteras se pueden poner de cabeza, haciendo añicos la vida, economía, política y cultura, y todo por el capricho de una persona.

Sin embargo, hemos visto también que su poder no es absoluto; éste puede ser retado por el adversario menos pensado.

Tiene sus costos, algunos de los cuales son el dramático declive en la popularidad de Bush y la correspondiente caída en el prestigio de Estados Unidos. Por ejemplo, cuando Bush rogó a los sauditas frenar el precio del petróleo y aumentar la producción, los príncipes tranquilamente se negaron a hacerlo. Son negocios. Nada personal.

Después, el presidente tenía una cita con el asediado primer ministro de  Líbano Fuad Saniora, pero Saniora le llamó para cancelar. Parece que tuvo una reunión más importante con unos integrantes de alto rango de Hezbollah.

Las escenas como éstas no se ven todos los días. Son los indicadores de cómo Estados Unidos es visto en el mundo, en muchos casos por sus propios “amigos”.

Con respecto a la reciente visita de Bush y su recepción en el Medio Oriente, el periodista egipcio Hisham Qassem observó: “Quedó claro que América ya no es ni querida ni temida”.  Ésta es una extraordinaria declaración que casi no hubiéramos escuchado hace 8 años. *

Cuando el Imperio Británico intentaba mantener control sobre sus propiedades imperiales en Asia, formó unas traicioneras unidades militares llamados las Fuerzas Voluntarias de Operaciones Especiales (SOVF) en Malasia, compuestas de ex-comunistas, quienes rastreaban a sus otrora camaradas y los masacraron por billete.

Después de que cumplieron con sus acciones sucias, les pagaron su dinero sangriento, sus crímenes fueron cancelados, les dieron identidades falsas, y los soltaron en la sociedad malaya, donde varios indudablemente formaron redes criminales.

Estados Unidos hizo cosas parecidas en la Operación Fenix durante la guerra en Vietnam. Incluso ahora, pocos conocemos plenamente el tamaño y los aspectos de la Operación Fenix y los estragos que dejó en la
sociedad vietnamita. Pero, por supuesto, sabemos quién ganó.

Si estos hechos nos dicen algo, es que los imperios son capaces de una tremenda violencia, pero llega un momento cuando se desvanece su propia influencia.

Ningún imperio puede durar para siempre.

Creo que estamos viendo el desvanecimiento de éste.

Desde el corredor de la muerte soy Mumia Abu-Jamal

[escrito 21/05/08] (c) ’08 Mumia Abu-Jamal

[*Fuentes: Levinson, Charles, “Bush’s Mideast words go over hot, cold:
Trip ends in Egypt with a bit of a thud, analysts say, “USA Today, Mon.,
May 19, 2008, p.6A.; Williams, Gwydion M., “Notes On the News”. Labour &
Trade Union Review. (No. 180: March 2008) pp.13-14; (www.ltureview.com) ]

Audio grabado por Noelle Hanrahan: www.prisonradio.org
Texto circulado por Fatirah Litestar01@aol.com
Traducción: Amig@s de Mumia, México

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