De muchas maneras, el juicio, la condena y la pena de muerte dictada para Troy Anthony Davis eran tan comunes como los palillos en China. Los elementos ––testimonio falso, presión policial y ceguera de la  procuraduría–– no se limitan al estado de Georgia; son un problema americano.

A Troy Davis tal vez le faltan pocos días antes de su ejecución debido a una condena basada en testimonio “débil”—un adjetivo que se queda corto. De los 9 testigos de cargo que dieron testimonio en el juicio de 1989, 6  se han retractado, jurando que dieron las declaraciones debido a las amenazas y presión policial. Aunque todas las retractaciones son notables, la de Antoine Williams se destaca:

“Después de que los agentes hablaron conmigo, me dieron una declaración
y me ordenaron firmarla. La firmé. NO LA LEÍ PORQUE NO SÉ LEER…. Me sentí presionado a señalarlo….

Amnesty International, ha publicado un extraordinario informe sobre el caso de Davis. El documento de 35 páginas muestra que todo lo que pudiera haber salido mal, en efecto, salió mal.  Lean el informe “Where is the Justice for Me?” (¿Dónde está la justicia para mí?):http://www.amnesty.org/en/library/asset/AMR51/023/2007/en/dom-AMR510232007en.html

El testimonio falso era suficiente para poner a Davis en el corredor de la muerte de Georgia, pero parece que las autoridades judiciales consideran la verdad irrelevante.

Amnesty International quiere que el Consejo de Libertad de Georgia le conceda clemencia, y hay una campaña global para salvarle la vida a Troy Anthony Davis.

Sin embargo, el problema es que Davis es un georgiano condenado por matar a un policía blanco en la ciudad de Savannah.

A propósito, el señor Davis es negro.

Otro testigo que se retractó era Darrel “D.D.” Collins, quien tenía 17 años la noche del crimen. Varios años después firmó una declaración explicando su testimonio contra Davis:

“Ellos (los policías) me dijeron que yo era cómplice en el asesinato y que yo iba a pagar como  roy iba a pagar si no les decía lo que querían escuchar. Me dijeron que yo iría a la cárcel durante muchos años y que sólo con suerte saldría  porque fue un policía que murió….Yo no quería ir a la cárcel porque no había hecho nada mal. Sólo tenía 16 años y tenía mucho miedo de ir a la cárcel…”

Desde el corredor de la muerte soy Mumia Abu-JamalEscrito 29 julio 2007
Derechos reservados 2007 Mumia Abu-Jamal
Audio grabado por Noelle Hanrahan: www.prisonradio.org
Texto circulado por Fatirah Litestar01@aol.com
Traducción: Amig@s de Mumia, México

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