Radio Tierra y Libertad: Una nueva batalla en el frente de las radios comunitarias en México

La mera mera de la conciencia obrera, allanada un día antes del día mundial de la libertad de prensa.

Por: El comite editorial de radiozapote

Al enterarse del allanamiento a las cabinas de la Radio Tierra y Libertad, alrededor de 350 vecinos de la colonia en la que se escucha la pequeña señal de radio en Monterrey rodean las instalaciones de la estación y encaran a los agentes federales de la PFP, exigiendo su derecho a la libertad de expresión y al uso de la radio comunitaria.

No es la primera vez que los ciudadanos defienden una señal de radio libre y comunitaria en México, tampoco es la primera vez que la fuerza pública es utilizada para coartar el accesos al uso del dial a las transmisiones ciudadanas de baja o mediana potencia. La legislación vigente y el uso discrecional de la ley en las instancias de comunicación en México mantiene un férreo control sobre el usufructo del espectro radioeléctrico, siempre en favor de empresarios, caciques locales y empresas de comunicación nacionales. El mensaje es claro: Aquí sólo transmiten quienes tienen dinero para hacerlo y no hay espacios para la cultura y la educación, sólo es posible hacer medios bajo los esquemas de la industria del entretenimiento y claro, con el favor de empresarios, muchos de ellos dentro de cargos políticos y a su vez accionistas de diversas empresas de comunicación.

 

Radio Tierra y Libertad realizaba su transmisión, de muy baja frecuencia, en el 90.9 del FM proporcionando a sus radioescuchas contenidos culturales y educativos, hasta programas infantiles de lunes a sábado. Un trabajo realizado con apoyo voluntario y sin fines de lucro para sus realizadores, activistas y miembros de la asociación civil Tierra y Libertad. Los agentes federales de la policía militarizada de México (PFP) fueron preparados para defenderse de la respuesta de los radioescuchas, concentrándose en mantener presencia y control fuera de las instalaciones de la estación. Detuvieron a tres colaboradores de la radio: Héctor Camero Haro, Esther Cardozo y Marisela Estaine, no sin antes derribar la puerta a patadas e irrumpir armados en las instalaciones de la estación que se encontraba al aire.

 

La prensa comercial mexicana (Milenio, El Universal) continua confundida al reportar los cierres de las estaciones de radio libre y comunitaria, adjetivándolas de piratas y clandestinas, desconociendo, o pretendiendo ignorar, los procesos sociales que desencadenan la construcción de radios comunitarias como la que se encuentra en la colonia Tierra y Libertad. Una señal pública, conocida y utilizada por su comunidad y que reivindica contenidos propios construidos por los realizadores comunitarios y los radioescuchas habitantes de la colonia, dista mucho de ser “pirata” y “clandestina” como la nombran los medios comerciales en busca del gancho amarillista que le de venta a sus notas. Las verdades a medias son su especialidad.

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