“En este tiempo, tiempo de destrucción mediática hacia el razonamiento y conciencia de los seres humanos; hay quienes no olvidan, hay quienes se resisten a perder un elemento fundamental para el desarrollo pleno de la lucha contra el capitalismo, la memoria histórica.En este tiempo, es tiempode recordar, de mantener a la memoria fresca, no solo de no olvidar sino de actuar, de gritar, de luchar, de mejorar pues, nuestro entorno, de hacerlo más sano, de crear algo nuevo, algo que no se sabe que es pero que seguramente es mejor que esto que ya conocemos, porque ese algo nuevo lo crearemos todas y todos.”

Hace 37 años un jueves de corpus, el estado mexicano convirtió la libertad de pensamiento en cuerpos muertos, cubiertos de sangre, desaparecidos, presos y heridos. Lugar en el tiempo: 10 de junio de 1971.

Este conflicto comenzó en el estado de Monterrey, en donde se encuentra la Universidad Autónoma De Nuevo León, en esta universidad se estaba llevando a cabo un proceso democrático en las formas de organización internas, pues estudiantes y profesores, formularon una ley orgánica donde existía una igualdad entre los miembros de la comunidad universitaria, así pues, se eligió a un rector. Con respecto a estos actos el gobierno del estado estuvo en total desacuerdo y en consecuencia redujo el presupuesto de la universidad, hecho que obligo al consejo universitario a presentar una propuesta de ley orgánica, en la cual la autonomía de la universidad era casi nula.

Al respecto, estudiantes de la universidad se manifestaron en contra e iniciaron una huelga y varias manifestaciones que fueron reprimidas y en las cuales pidieron apoyo y solidaridad a los grupos sociales y a las demás universidades del país; a este llamado respondieron la Universidad Nacional Autónoma de México y el Instituto Politécnico Nacional entre otras, quienes organizaron una caminata del casco de Santo Tomas al Zócalo, los ejes de la manifestación eran tan diversos como los pensamientos de los estudiantes.

Esta manifestación era el primer intento, después del 2 de octubre del 68, que hacían los estudiantes de salir a las calles a pedir y gritar su libertad.

“Los halcones”, fueron el grupo paramilitar encargado de destrozar y terminar con la vida de 120 manifestantes, dejar cientos de heridos, varios más desaparecidos y un rencor acumulado en la memoria del pueblo.

Al igual que la matanza del 68, la del 71 fue cubierta por los medios masivos quienes hicieron gala de su compromiso de lealtad al estado mexicano y dieron a conocer una serie de mentiras y calumnias desatadas en contra del movimiento estudiantil, además de tapar la verdad sobre lo ocurrido esa tarde en la caminata y negar la existencia de los halcones.

En el 2002 se abrió un proceso jurídico en el que el ex presidente Luis Echeverría Álvarez fue citado a declarar por los hechos ocurridos en el 71 y en el 68, posteriormente hubo varias trabas en el proceso de las cuales solo se logro el 30 de junio del 2006 su arresto domiciliario, este término el 8 de julio del 2006, y un auto de formal prisión por genocidio, hecho que también fue suspendido por la justicia mexicana.

Actualmente sigue existiendo el llamado a la justicia, pero ella no acude, no obstante el pueblo no olvida ni perdona. Ese día, el 10 de junio de 1971, aun sigue vivo y la herida aun no sana ni lo hará hasta que el pueblo tenga una solución verdadera a las sus demandas.

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