Todos vivimos metidos en una campaña que se ha vuelto casi permanente. Y el tema central es la política impulsada por el miedo: el miedo al Otro (el inmigrante), el miedo del uno al otro, el miedo al mundo afuera y el miedo al futuro.Son pocos los políticos que han jugado la carta del miedo con más destreza que el presidente Bush.

Piense lo que piense de él ahora, era muy hábil en convencer a la gente a pelear contra un país que no tuvo nada que ver en absoluto con el 11-S ––pelear contra él, bombardearlo, ocuparlo y luego atreverse a intentar reconstruirlo.Aunque es cierto que es una política desastrosa, también es cierto que, en gran parte, él ha logrado implementarla. Esto no significa que tenga razón; es una declaración de los hechos. Cuando las hambrientas gallinas de venganza regresen a su percha*, es decir, cuando las terribles consecuencias se paguen, él estará fuera de la Casa Blanca, sano y salvo en un exclusivo laboratorio de ideas, su biblioteca presidencial o la mesa directiva de una empresa petrolera, contando su dinero amontonado.

 

Y ahí está el premio gordo de la política del miedo: funciona. Cuando alimentas el fuego del miedo, éste se enciende en la cabeza de muchos estadounidenses. ¿Y por qué no? Hay una larga historia de esta táctica en la política estadounidense.La escritora rusa Svetlana Alexisvitch observó: “Nos estamos convirtiendo en una civilización del miedo, pues ¿qué es un desastre? Un desastre es una alta concentración de miedo. La mercancía más cuantiosa producida por nuestra civilización es el miedo”.**Para los ingleses y españoles que colonizaron esta tierra, el miedo a los más numerosos Indios fue un factor constante.

 

Ese miedo alimentó una omnipresente campaña de puro genocidio que se prolongó durante muchas generaciones. Cuando las poblaciones indígenas fueron adecuadamente reducidas, y quedaron muy pocas para trabajar eficientemente como esclavos, las colonias blancas iniciaron el infame comercio trasatlántico de esclavos, el cual trajo millones de africanos a estas costas.Con este cambio de condiciones, hubo un cambio de enfoque en el blanco de la política del miedo: la gente negra. Quien haya estudiado la política de los estados sureños de Norteamérica desde el siglo 17 hasta el 20 ha observado cómo operan los maestros de esta política.Hoy día la misma política ejerce bastante influencia.

Se utilizan códigos para lo que se quiere decir, explotando el profundo pozo estadounidense de miedo. Post 11-S, hemos visto la gran parte de ese miedo tradicional transmutada en un pavor a gente de piel morena como los árabes y a veces los mexicanos. Hoy día estamos inundados con una taquigrafía política en la que se comunica muchísimo en poco más que una palabra: la inmigración ilegal, el islamo-fascismo, las fronteras, el crimen y la frase que ha venido a definir nuestra era (aunque ha perdido fuerza últimamente), la llamada ‘Guerra global contra el terror’.La corrosiva política del miedo sigue en pie, mientras los políticos pregonan sus mercancías.

 

Desde el corredor de la muerte soy Mumia Abu-Jamal.*(N. de los T.) parafraseando el refrán en inglés citado por Malcolm X después del asesinato de John F. Kennedy, “the chickens are coming home to roost” (las gallinas regresan a su percha).

 

Fuente: Pan America: A Journal for Writers and Readers. N. Y. Pan American Center, 2006 Derechos reservados 2007 Mumia Abu-JamalFuentes en inglés:Texto: Fatirah Litestar01@aol.comAudio: Prison Radio www.prisonradio.com Traducción: Amig@s de Mumia, México

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