21 de septiembre de 2007. El último reporte de la sala de noticias es insólito: el gobierno de Irak anunció que la empresa de seguridad privada estadounidense Blackwater ya no podrá operar en su país tras los asesinatos de por lo menos ocho, tal vez 20, iraquíes por sus contratistas.Según otros informes, sin embargo, el Departamento de Estado hará caso omiso a la declaración iraquí.  Anunció que Blackwater continuará con sus operaciones en el país.

 

Blackwater provee seguridad para varios estadounidenses trabajando en Irak y también para algunos títeres escogidos. ¿Una nación soberana? ¡Ni hablar!

 

La reciente balacera a manos de contratistas de Blackwater no fue la primera y, si no me equivoco, no será la última. A quienes hayan seguido las actividades de esta empresa de seguridad y de otras parecidas, no les debe sorprender que la compañía fuera involucrada en la matanza de civiles. Según unos investigadores y reporteros, Blackwater hizo lo mismo en Estados Unidos.

 

Acuérdense del 2005, cuando los vientos, lluvias y torrentes de agua del Lago Ponchartrain arrastraron todo a su paso en Nueva Orleáns. También hubo otra fuerza que asaltó a la ciudad sitiada.

Blackwater fue una de varias empresas equipadas con armas automáticas y contratos del Departamento de Seguridad Doméstica. Su personal pudo jugar a vaqueros mientras la gente sufría este “desastre natural”.

 

Hace un par de años el escritor y corresponsal para Democracy Now, Jeremy Scahill, habló de una conversación con un agente de una empresa de seguridad privada durante lo más recio del desastre del huracán Katrina. Scahill describió su conversación con Michael Montgomery, quien trabajaba con una compañía del estado de Alabama llamada Bodyguard and Tactical Security (Guardaespaldas y Seguridad Táctica).

 

El tipo dijo que estaba en Nueva Orleáns la segunda noche de la catástrofe, que él y otras personas fueron detenidas en el Distrito Noveno y  que se encontraron bajo fuego de un grupo de personas sobre un puente que el describió como “pandilleros negros”.

 

 

Dijo: “En ese momento hablaba por teléfono con mi socio de negocios”. Dije: “Y ¿Qué hiciste?”

Dijo: “Dejé caer el teléfono y abrí fuego”. Dije: “¿Con qué tipo de arma?”

Dijo: “Con rifles de asalto AR-15 y Glock 9s”.  (Disparó hacia arriba a los “pandilleros” en el puente). Dije: “¿Luego que pasó? ¿Los mataste?” Dijo: “Digámoslo así. Escuché muchos gemidos y gritos y luego no hubo más disparos. Basta con eso”.

 

Scahill hizo este comentario el viernes, 23 de septiembre de 2005 en el programa nacional de radio, Democracy Now.

 

Según Scahill, estos grupos operaban sin licencia en el estado de Louisiana. Tenían contratos del Departamento de Seguridad Doméstica y una carta del gobernador del estado de Louisiana. Así que, armados con fusiles automáticos, patrullaron la propiedad de los ricos mientras hicieron guerra contra los pobres.

 

Scahill explicó que después de los disparos, los soldados del ejército y luego policías estatales de Louisiana llegaron a la escena pero no hicieron ningún informe.

 

Scahill continuó: “Éste es el clima de la impunidad… ¿Cómo sabemos que le dispararon? ¿Cómo sabemos qué tipo de incidente fue? ¿Por qué los oficiales no quisieron presentar ningún informe sobre una balacera en la que este tipo alardeó de haber balaceado a unas personas que él describió como “pandilleros negros” sobre un puente?”

 

En Irak, hay casi tanto contratistas como soldados, pero los de Blackwater ganan mucho más dinero y tienen mejor equipo. No pelean por la democracia, sino por el buen dinero estadounidense. Pelean para los que pueden pagar. ¿Qué les importan los iraquíes? ¿Qué les importaron los americanos en medio del torbellino y la tormenta?

 

Desde el corredor de la muerte, soy Mumia Abu-Jamal.

 

Derechos Reservados 2007 Mumia Ab-Jamal

Fuente: Prison Radio, grabación en inglés

 

¿Te gustó este artículo? ¡Apóyanos! Regeneración Radio es posible gracias a las contribuciones de nuestros lectores. Considera hacer una donación: