Con corte al 16 de mayo de 2026, Querétaro registraba 776 personas desaparecidas, frente a las 495 de 2022. Del total, 611 son hombres y 165 mujeres, y de ellas, 122 menores de edad. Para Yadira González, fundadora de Desaparecidos Querétaro, estas cifras no reflejan toda la dimensión del problema, ya que existe un número indeterminado de personas “no localizables” que permanece fuera de los registros oficiales.

Desde hace 15 años, cuando desapareció su hermano Juan, González acompaña a otras familias y denuncia la invisibilización institucional de las desapariciones.
Frente a la ausencia y al silencio institucional, las familias encontraron en el espacio público un escenario para buscar, recordar y hacerse visibles a través de la frialdad de las cifras oficiales.
En ese contexto, el 30 de agosto, los colectivos Desaparecidos Qro Oficial y Unidas Siempre Buscando realizaron el festival cultural “La memoria a las calles: Buscando a Juan, buscando a todxs”, en Plaza Fundadores, en el Centro Histórico de Querétaro, en el marco del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas.

La jornada reunió a familias buscadoras, colectivos y organizaciones con actividades bajo la consigna “la memoria a las calles”: una misa por las personas desaparecidas, talleres para las infancias, una acción colectiva de memoria, un conversatorio, una obra de teatro a cargo de “Ojitos Teatro” y un baile para cerrar la jornada a cargo de “Niña colada” y “N4tura”.
Los días previos estuvieron marcados por jornadas de búsqueda en campo y en vida, con la participación de una decena de familias buscadoras provenientes de diferentes estados de la república . También se realizaron proyecciones de documentales, rodadas y la pinta de un mural frente a la Fiscalía Especializada en Delitos de Desaparición Forzada.

En el conversatorio participaron integrantes de Querétaro con Palestina, Colectivo Trans NB, Tianguis Cultural San Francisquito, Consejo Indígena de Gobierno de Santiago Mexquititlán, Comité Cerezo y Desaparecidos Querétaro.
En las calles, los rostros y nombres de quienes faltan ocuparon el espacio público. Para las familias, este festival representó una forma de nombrar la desaparición en Querétaro, un estado donde hablar de quienes faltan y exigir justicia es una actividad de riesgo.

