A dos días de comenzar el año 2026, el gobierno de Estados Unidos encabezado por Donald Trump ordenó un ataque en contra del pueblo de Venezuela con el objetivo de secuestrar al presidente constitucional Nicolás Maduro Moros y a su esposa Cilia Flores. Con este ilegal ataque, buscan generar una crisis interna y comandar la imposición de un nuevo gobierno que sea útil a sus intereses, esto es, apoderarse del petróleo y los recursos estratégicos de Venezuela. No es una interpretación de los acontecimientos que iniciaron en la madrugada del 3 de enero, son las declaraciones abiertas y cínicas de Donald Trump y de Marco Rubio, los nuevos rangers que pretender incendiar el mundo para retrasar la caída del imperialismo.

Este no es un hecho inaudito, es solo el último capítulo de las invasiones norteamericanas en la Patria Grande de Martí. Donald Trump está acelerando los acontecimientos para intentar poner bajo control de su gobierno a toda América Latina y el Caribe. Las fuerzas militares norteamericanas se han apostado en el mar Caribe y han utilizado a países, como Granada, de base de operaciones.

La solidaridad con el pueblo de Venezuela no se ha hecho esperar, desde tempranas horas del día comenzaron las movilizaciones en diversas regiones del continente comenzando por Cuba, quien tiene experiencia afrontando este tipo agresiones por parte de los gobiernos de Estados Unidos. Organizaciones populares y asociaciones académicas se han pronunciado en rechazo a estas acciones y han convocado a movilizarse por la paz. Es el caso de la Asociación Latinoamericana de Antropología (ALA), y del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), así como del Colegio de Etnólogos y Antropólogos Sociales, la Red de Nacional de Estudiantes en Ciencias Antropológicas (RENECA), ambas de México, quienes se pronunciaron por la paz, el respeto al derecho internacional, y el inalienable derecho de los pueblos a decidir su destino de forma soberana.

En la Ciudad de México la concentración en la nueva embajada norteamericana comenzó a las 10:00 horas de la mañana. Asistieron organizaciones sociales, políticas, estudiantiles y gente solidaria. Frente a la embajada, un edificio que simula un gigante y pretencioso bunker, se llevó a cabo un mitin, las y los jóvenes expresaron el rechazo a la intervención por medio de cantos, consignas y poesía, además de pintas en contra del ataque a suelo venezolano. También, se leyeron pronunciamientos de las organizaciones presentes.

Ante la información de la presencia de opositores al gobierno venezolano en la embajada de la República Bolivariana de Venezuela, los presentes en la concentración llamaron a trasladarse hasta ese punto de la ciudad. Ahí se reagruparon varias centenas de personas que entonaron cantos de Alí Primera, entre otros cantores, que forman parte del repertorio musical de la resistencia popular venezolana desde hace muchas décadas. El mitin comenzó con una fuerte presencia policial que posteriormente fue replegada ante la llegada de más contingentes a la embajada.

La jornada transcurrió entre indignación, llanto y llamados a la resistencia. La cual fue interrumpida en dos ocasiones por opositores al gobierno de Maduro quienes llegaron provocando a los asistentes. Una de ellas fue protagonizada por personas montadas en motocicletas, portando mochilas de la empresa de reparto Didi, quienes intentaron amedrentar a los presentes con sus vehículos. Sin embargo, las provocaciones fueron rechazadas y repelidas por los manifestantes.

Pasando las cuatro de la tarde arribó la embajadora de la República Bolivariana de Venezuela en México, quien fue contundente en su llamado a la unidad de los pueblos de América Latina. Afirmó en su intervención que hoy es Venezuela y mañana puede ser cualquier otro país de la región. Durante su intervención, estuvieron presentes también integrantes del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra de Atenco.

Diversas coordinaciones y organizaciones sociales llamaron a seguir al pendiente de los acontecimientos, a continuar con las movilizaciones y a participar en la marcha el día 4 de enero a las 14:00 horas de la antigua embajada de los EEUU, en paseo de la Reforma, hacia la plaza Palestina Libre.