En plena pandemia, minera contamina río de Durango y Sinaloa

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  • Son casi 6 millones de litros de derrame químico en el agua

La indicación de lavarse continuamente las manos para evitar el contagio de Coronavirus, se dificultará para las comunidades que viven al margen del rio Humaya, que recorre los estados de Durango y Sinaloa, ya que la empresa Exportaciones de Minerales de Topia, ubicada en el municipio de Canelas, Durango, derramó el pasado 1 de mayo, más de 5 millones de litros de residuos mineros líquidos.

Existe alerta en los poblados vecinos. No se sabe cuál es el daño para los arroyos, el río y por ende los pozos de agua potable, de los cuales se abastecen. A esto se agrega la incógnita, de si las aguas vertidas con plomo y zinc, llegarán a la presa Adolfo López Mateos, ubicada en el municipio de Badiraguato, en el colindante estado de Sinaloa.

En un primer reporte, se calculaban 5 mil litros de jales mineros derramados, pero tras la inspección de autoridades estatales y federales, el reporte de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) indica “que el derrame fue de aproximadamente 5 millones 780 mil litros de jales líquidos”.

Por la magnitud del incidente, existe el riesgo que las aguas contaminadas desemboquen en la Presa Adolfo López Mateos, que se ubica en el Municipio de Badiraguato y aprovecha el flujo del Rio Humaya. Datos de CONAGUA señalan que es la presa más grande del estado de Sinaloa y la novena a nivel nacional. Forma parte del sistema de riego interconectado, San Lorenzo-Culiacán-Humaya-Mocorito. De esta presa nace un canal de 125 kilómetros aproximadamente, abasteciendo a más de 140 mil hectáreas en los municipios de Culiacán, Navolato, Salvador Alvarado, Mocorito y Angostura.

En México existen múltiples denuncias, por parte de las comunidades afectadas, debido la contaminación provocada tras los derrames de presas de jales (ya sean húmedas o secas), tal es el caso de la comunidad de Magdalena Ocotlán, ubicada en Oaxaca, por el derrame provocado por Minera Cuzcatlan-Fortuna Silver Mines en octubre de 2018.

Otro caso, fue el “más grande desastre ecológico” provocado por la industria minera en agosto de 2014, que afectó a miles de personas en los alrededores del Río Sonora, responsabilidad de Grupo Minera México.

Pueden enumerarse diversas afectaciones de la industria minera en el estado de Durango:

En 2013, minera Bacis afectó 130 kilómetros del río de los Remedios, tras el desbordamiento de su presa de jales.

En 2014, el municipio del Oro fue afectado por un derrame de dos mil metros cúbicos de agua con cianuro, provenientes de la empresa Proyecto Magistral, fueron a parar al arroyo La Cruz que conecta al Río Magistral.

En 2018, 200 litros de solución con Cianuro, fueron derramados al río Piaxtla por la compañía Primero Empresa Minera, S.A. de C.V.

En marzo de 2018, habitantes del ejido la Sierrita, ubicado en los municipios de Tlahualilo y Mapimí han reclamado la contaminación provocada por la minera canadiense Excellon Resources Inc.

En 2019, pobladores de la comunidad de Aquiles Serdán del municipio de Gómez Palacio, se inconformaron en contra de la compañía Minera Autlán, debido a que en las últimas semanas se ha elevado los vapores contaminantes que emanan de esta fundidora.

El 16 de febrero de 2020, Protección Civil del estado de Sinaloa señaló: “Una presa de jales mineros en Topia, Durango, sufrió una fisura y provocó el derrame de químicos sobre el río de Sianori, que desemboca en la presa Adolfo López Mateos. De acuerdo con Protección Civil en Sinaloa, “el derrame se informó la mañana del 16 de febrero, sin que se haya reportado alguna afectación de mortandad de animales.”

En un comunicado fechado el 4 de mayo de 2020, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente apunta que “clausuró de manera temporal total la operación de una empresa minera dedicada al beneficio de minerales metálicos (plomo y zinc), ubicada en el municipio de Canelas, Durango, que sufrió un derrame de más de 5 mil 780 metros cúbicos jales.”

“Durante el recorrido por las zonas afectadas por el derrame de jales, el personal de la Profepa identificó la afectación de caminos vecinales “antiguo camino a Topia” y 8 mil metros cuadrados de superficie al interior de un predio particular denominado “Lagunita de Coroneles” en el que existe presencia de especies de pino y encino. También se observó que a mil metros aguas abajo de la presa, había jal impregnado sobre el cauce del Arroyo San Bernabé y en una longitud de 2 km sobre su  margen del mismo. La contaminación se extendió hasta la localidad de San Bernabé.”

Un nuevo episodio de contaminación por la industria minera en México, cuya actividad se decretó como suspendida por la pandemia de COVID 19, pese a todo, continúa operando, los daños a la Tierra y a las comunidades no se detienen ni con el Coronavirus.

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