Testimonio # 9 / presas en el penal de Nayarit

“Estaba estudiando en la Universidad, acababa de cursar el quinto semestre y el día domingo 26 de noviembre me tocaba reinscribirme al sexto semestre. Soy originaria de los Mixes, Oaxaca. Como ya dije estaba en quinto semestre y la reinscripción al sexto semestre se había atrasado por el conflicto en Oaxaca, el domingo nos tocaba reinscribirnos, pero dentro de los requisitos para tal tramite esta el de entregar una constancia de servicio expedida por el IEEPO, en la escuela daban lugar para entregar dicho documento un poco después hasta que lo obtuviéramos.

Cabe mencionar que mis estudios son del sistema semi-escolarizado, los fines de semana estudio y entre semana trabajo de contrato en el magisterio, debido a los acontecimientos recientes no nos habían contratado todavía y pues no estaba segura si volverían a recontratarme para poder seguir estudiando, quería estar segura para poder reinscribirme, ya que la escuela del sistema escolarizado pide la constancia de servicios que consta que estamos trabajando frente a grupo. Al igual para que nos contraten debemos seguir estudiando.

El día sábado viaje de mi pueblo a la ciudad de Oaxaca para buscar a la secretaria para preguntar y confirmar si me contratarían. Yo sabía que la podía encontrar en Santo Domingo ya que ellos han estado participando en el movimiento magisterial, llegue a Oaxaca y fui a dejar mis cosas en la casa de un conocido, me dirigí a Santo Domingo, cuando llegue allá ya había pasado un buen rato desde que llego la marcha propinada en ese día.

Busque a la persona pero encontré a unas amigas quienes me acompañaron a buscar, el tiempo que tarde para encontrarla fue aproximadamente de 30 minutos, cuando la encontré le pregunte sobre mi contratación, ella me dijo que sí me recontratarían y apenas estaba preguntando cuales serían los documentos a entregar, cuando se escucharon los primeros disparos de la PFP. de gas lacrimógeno. La gente empezó a correr en estampida del Zócalo hacía arriba en dirección a Santo Domingo, entonces la secretaria me dijo que después me daría a conocer los requisitos, ya que no traía los datos a la mano, el gas comenzaba a llegar con el viento, los ojos nos empezaron a arder y la garganta; entonces le dije a mis amigas que nos retiráramos de ahí lo más rápido posible pero la PFP lanzaba los gases, cantidad de gases que ya no se podía respirar, sentía que me asfixiaba, corrí desesperadamente a la calle de Tinoco y Palacios para ponerme a salvo del gas. Cuando pude respirar comencé a caminar por que estaba corriendo, al llegar a esa calle comencé a buscar entre la gente que iba saliendo a mis amigas, pero faltaba una, se había perdido, la multitud no nos dejaba ver, nos preocupamos mucho, pensamos que tal vez se había desmayado por el gas.

Esperamos un rato en ese lugar y decidimos subir a la altura del hotel Fortín para esperarla allí. Llegando a ese lugar a una de mis amigas le hablaron al celular y que ella estaba en Santo Domingo, que fuéramos a por ella, pero nosotras no podíamos ir por que había mucha confusión y mucho miedo, le dije a mi amiga que le marcara a la que se había perdido para que le dijera en donde estábamos y que ahí la esperábamos, pero resulta que el celular de aquella se había descargado y no había forma de comunicarnos con ella. Esperamos frente a donde estaban unas motos, casi con esquina del hotel Fortín, ahí estábamos esperando por si salía de alguna de las calles ya que mucha gente seguía saliendo del centro, no podíamos regresar a Santo Domingo pero tampoco podíamos dejarla e irnos a nuestros cuartos ya era muy tarde, eran aproximadamente las 8:00p.m. cuando por fin se volvió a comunicar al celular de mi amiga, diciendo que su celular se le había descargado y que ya estaba en su cuarto y que no nos preocupáramos pues ya había pasado mucho tiempo para que todo eso sucediera, así que decidimos retirarnos ya del lugar pero el problema era como nos iríamos a nuestros cuartos, no habían muchos carros.

Estábamos comentando a donde sería más prudente ir, cuando de repente la gente que estaba una cuadra más abajo rumbo al IMSS empezó a correr y a gritar, venían siguiéndoles dos camionetas de la PFP, bueno al menos vi dos, era oscuro ya, esas camionetas rebasaron a la multitud y las acorralaron justo en la esquina del hotel Fortín, ahí ni bien se paraba el carro cuando saltaron de ahí y empezaron a golpear a todo mundo incluso a la gente que andaba por ahí cerca como nosotras, estábamos paradas todavía en ese lugar pues vinieron contra nosotras. A mi me jalo y me empujo un PFP, caí al suelo y me rompí la frente, ahí me empezó a golpear con el tolete, luego vino otro, entre los dos me estaban golpeando, luego vino otro a darme patadas, los toletes que ocupaban para golpearme parecían estar forrados por que así se escuchaban al golpear y en el momento no dolía mucho pero cuando se enfrió en el cuerpo ya no podía caminar ni mover las piernas. Antes de que me golpearan dijo uno de ellos que aquí me iban a chingar así como se habían chingado a las viejas de Atenco.

En el momento en que me estaban golpeando les dijo uno de los que estaban cerca de las camionetas que ya me dejaran, me dejaron tirada en el suelo y fueron a golpear a otros, cuando alce la mirada vi que a todo mundo estaban golpeando salvajemente, un señor ya no se movía y aún así lo seguían golpeando. Después me arrastraron al montón donde estaban los demás golpeados, nos separaron, hombres y mujeres, a mi me toco ir en una camioneta con otras cinco mujeres. Ahí nos empezaron a preguntar que quien nos pagaba para estar ahí, cuanto y como nos llamábamos, nos insultaban y nos decían que estábamos bien cruzadas entre otras groserías, nos daban entender que nos violarían. En la camioneta estuvimos con la cabeza agachada, hicieron como tres cambios de personal policíaco hasta llegar a Miahuatlán. Ahí nos encerraron en un lugar a cincuenta y seis personas. El domingo a la once p.m. aproximadamente comimos y nos dieron lugar a hacer llamadas pero no todos llegamos a serlo, nos volvieron a juntar, nos tomaron fotografías y datos, a las 6:00 p.m. del domingo nos tomaron la declaración pero me reserve el derecho a declarar y hasta estos momentos no he declarado. Cuando nos juntaron nuevamente, llegaron los de Derechos Humanos estatales y decían que los que quisieran dar testimonio que lo hicieran, apenas unos habían empezado a hablar cuando nos fueron formando, sacaban de 10 a 15 hombres y mujeres separados, llegaron elementos de la PFP y nos esposaron las manos con un fierro, nos llevaron a un helicóptero, ahí nos sentaron en el suelo de ahí nos llevaron a un avión, ahí nos tomaron datos de ahí nos llevaron a un autobús y llegamos a éste CEFERESO.

Aquí nos tomaron datos, huellas, nos pusieron el uniforme, a los siguientes días nos cortaron el pelo, decían que “por ordenes superiores”, estuvimos incomunicadas durante tres o cuatro días, no nos decían a donde estábamos. Ha habido mucho maltrato psicológico cada que nos sacan de la celda y debo hacer preciso que no he recibido atención médica desde el incidente de la golpiza recibida, mi frente se rompió y sangro, mi rodilla izquierda estaba muy raspada y estaba sangrando al igual la pierna derecha, el brazo derecho recibió un golpe de tolete, estaba muy hinchado y hasta ahora me duele al moverlo, y el dedo medio no puedo moverlo bien, recibí golpes a la altura del hombro, cadera, tenía un moretón grande en la nalga izquierda por la patada que me dio el PFP, y en la pierna del mismo lado que esta inflamada todavía, ya se perdió el moretón, pero sigue inflamado. Al principio estaba muy adolorida, no podía caminar bien por los golpes, ni así he recibido alguna atención médica, so
lamente chocaron las lesiones que ya teníamos y hace unos días nos sacaron sangre para análisis una prueba psicológica. En este reclusorio la gran mayoría del personal ejerce maltrato psicológico y apenas han brindad atención médica a unos cuantos.

El sábado ya logre ver a mi papá, ya ni duermo bien por que de noche pasan hacer rondines y a propósito parece que hacen ruido al caminar y eso no nos hace dormir. A veces me siento agobiada por lo que vaya a pasar conmigo y los demás que estamos aquí, a la gente que está afuera sobre todo los familiares de detenidos que no se preocupen y que las cosas tienen que solucionarse y que esto que nos paso sirva de algo o mucho para que en Oaxaca pueda a ver una solución al conflicto que se está viviendo, y que se cuiden mucho. Me acusan de haber perjudicado daños a hoteles, moteles y a la línea ADO, eso es lo único que sé no he hablado con ningún abogado, pero estoy esperando que los que se han agrupado para ver el caso de Oaxaca nos ayuden a salir pronto de aquí, ya firmamos un documento para que ellos nos defiendan, no sé quien va ser el que lleve mi caso.”

 

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