Durante largo tiempo los porros estuvieron vinculados directamente al PRI, pero con el correr de los años, otros partidos políticos entraron al negocio de apadrinar a estos golpeadores. Los propios porros aceptan que actualmente el PAN, el PRD y el PT, también contratan sus servicios. No son pocos los casos en que los mismos gangsters que actúan como porros en las escuelas, aparecen como guaruras personales de funcionarios en los mítines proselitistas. Las autoridades de las propias instituciones educativas y miembros de los gobiernos federal y local, son otros padrinos de porros. Desde 1998 se hizo público que los porros se articularon en un proyecto de contrainsurgencia del gobierno.

El 17 de mayo del 2000 formaron la Alianza Universitaria, “la madre de todos los porros”, que se coordina con autoridades del IPN, Colegio de Bachilleres, Conalep, Centros de Estudios tecnológicos y desde luego, la UNAM.  Entre los grupos de la Universidad destacan el 3 de Marzo, la Organización Estudiantil Universitaria (OEU) y la Federación de Estudiantes de Naucalpan (FEN). Presentamos aquí algunos extractos de una entrevista a un porro confeso del grupo 3 de marzo (considerado uno de los más fuertes en la UNAM) publicada en La Jornada el 6 de junio del 2004, para dar una idea de su organización y las labores que les encargan a estas mafias de golpeadores:

”Los jefes seleccionan a los más cercanos. Tienes que ser el más violento, partirle la madre al que se ponga enfrente, tienes que robar y obedecer lo que ordenan los líderes. El grupo tiene una estructura bien definida, con jefes, subjefes y coordinadores, todos le tienen que dar su cuota a los de arriba. Cuando ya era uno de los más fieles, supe del apoyo que dan las autoridades tanto del plantel (calificaciones y certificados a los jefes y a veces dinero), como de la delegación Gustavo A. Madero (GAM). Ahí trabajan algunos del grupo que tienen relaciones con políticos del PRI, PAN y PRD, quienes pagan a cambio de apoyos en sus campañas y llevando chavos a sus actos… Por acuerdo de los jefes del grupo trabajé en varias campañas políticas. En 1997 apoyamos a Alfredo del Mazo; me pagaban 100 pesos al día y la comida, pero a los jefes les daban mil diarios y una comisión mayor si llevaban muchos chavos. Íbamos a los mítines y nos poníamos camisetas del PRI junto con porros de la FEP del Poli.

El PRI financiaba al 3 de marzo y daba dinero a porros de Vallejo, Prepa 9, Prepa 3 y CCH Azcapotzalco. Hacíamos toquines con apoyo de la GAM. En la delegación trabajaban varios líderes que recibían 50 mil pesos mensuales, ellos eran El Vaca, El Demon – de la Prepa 9, Edgar Moreno Toledo El Marmota y Giovanni Xochipa El Mega -del CCH Vallejo…”Los porros se venden al mejor postor: el 1° de febrero de 2000, en plena huelga del CGH, la rectoría montó una provocación en la Prepa 3, en contra de los estudiantes que sostenían el movimiento. El resultado de esa maniobra fue la detención y encarcelamiento de varios de cientos de huelguistas. Este es otro extracto de la entrevista ya citada:

“Las autoridades universitarias, el director y otros funcionarios, nos pidieron ir a la Prepa 3 para mandar a la goma a esos cabrones; a cambio nos ofrecieron certificados o pase directo a la Universidad… Esa vez las cosas se salieron de control y se armó la bronca. Las
autoridades de la UNAM nos pagaron 300 pesos a cada porro… seguido nos usan para otros trabajitos parecidos.”

Cuando no hay un fuerte movimiento estudiantil, se dedican a tratar de debilitar a los colectivos que mantienen propaganda sistemática, que organizan foros, conferencias y otras actividades políticas contribuyendo a que los estudiantes vayan adquiriendo conciencia social.
Es usual también que cuando se avecinan cambios de funcionarios y gobernantes a distintos niveles, los porros sean usados para tratar de establecer cotos de poder, para ajustar cuentas entre los de arriba y disputarse el acceso a los huesos y el control del presupuesto. Este es el tipo de “política” que practican los partidos y los grupos de poder dentro de ellos. No les importa el daño físico y psicológico que pueden provocar a miles de jóvenes, ni poner en riesgo la vida misma de estudiantes y activistas, no les importa nada más que aumentar su control y llegar a los puestos a costa de lo que sea. Se trata de los mismos partidos oficiales y organizaciones que reciben financiamiento gubernamental, cuya descomposición se ha tornado evidente en los últimos meses, que se hacen fraudes uno a otros para ser candidatos o quedar bien ubicados en el nuevo gobierno. Se sacan sus trapos sucios a través de video-escándalos o haciendo públicas sus millonarias cuentas bancarias y demás tranzas, como si alguno de ellos estuviera limpio de culpa. Se amenazan y se hacen fraudes unos a otros para después hacer lo mismo entre los diversos partidos o para acomodarse en la estructura de gobierno de las instituciones educativas. Y para hacer este tipo de fregaderas, cuentan con los medios masivos de comunicación, con las instituciones que “imparten justicia”, con los jueces que se venden al mejor postor, y con todo el aparato estatal. Se trata de una verdadera guerra sucia que se expresa a todos los niveles, en donde los estudiantes quedan reducidos a carne de cañón  de intereses que muchas veces desconocen.

 

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