En el marco de la celebración del décimo aniversario de la policía comunitaria, los integrantes de los pueblos Me Phaa, Na Savi, Nahuatl y Ñomdaa, junto a la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias y al Comité Ejecutivo de la Policía Comunitaria y contando la presencia de diversas organizaciones sociales con quienes compartimos el proceso para la construcción de un nuevo proyecto de nación con justicia y dignidad para todos y todas, hacemos pública la siguiente:

DECLARACIÓN DEL 10 ANIVERSARIO DEL

SISTEMA DE SEGURIDAD, JUSTICIA

Y PROCESO DE REEDUCACIÓN COMUNITARIA

Los pueblos indígenas de las Costa y Montaña hemos aprendido y caminado juntos a lo largo de los siglos buscando resolver nuestras necesidades básicas. La ruta comercial prehispánica de la montaña al Altiplano, cruzando la mixteca, hizo fortalecer las culturas Me Phaa, Na Savi, Ñomdaa que le han dado un rostro propio a lo que hoy conocemos como Estado de Guerrero.

Los conquistadores se apropiaron de nuestros territorios para saquearlos, impusieron las encomiendas y se adueñaron de nuestras mejores tierras para crear las haciendas que nos esclavizaron. Nos impusieron un sistema de justicia que institucionalizó la práctica de la tortura como el miedo más cruel para doblegar nuestra rebeldía y silenciar las voces de nuestros pueblos y su autoridad tradicional.
Los gobiernos y las estructuras del Estado nacional heredaron los métodos represivos e indignantes que siguen empeñados en excluirnos y denigrarnos. Han construido un sistema de justicia estatal que privilegia la fuerza y el atropello a nuestros derechos colectivos como el recurso más eficaz para colocar a nuestros sistemas normativos fuera de una legalidad que nos han impuesto.

La historia de la resistencia de nuestros pueblos ha ido forjando un proceso de lucha prolongada que nos ha permitido construir alternativas que reivindican nuestra cultura y recrean nuestros sistemas normativos. Hace diez años en estas comunidades indígenas y campesinas de la Costa Montaña asumimos el desafío de encarar con nuestras propias fuerzas a la delincuencia que devastaba a nuestros pueblos y se cobijaba dentro de un sistema de justicia ineficaz y excluyente.

A lo largo de esta década hemos aprendido que en nuestras Asambleas comunitarias y regionales se forjan los verdaderos procesos que nos hacen crecer como pueblos libres y que nos permiten acceder de manera más eficaz a un sistema de justicia inspirado en nuestra cultura y sistemas normativos que han demostrado al gobierno y al país que otra justicia es posible en Guerrero.

Pero también en estos años de lucha por la seguridad y justicia comunitaria hemos aprendido que luchar y trabajar por hacer realidad nuestros derechos no es fácil, que los gobiernos ponen todo de su parte, no para ayudar al pueblo y por el contrario siguen utilizando la represión, la persecución, la mentira y la fuerza pública para impedir la construcción de nuestro propio camino. Los gobiernos de hoy como antes, criminalizan nuestras luchas, ignoran nuestra palabra y nos condenan a la persecución constante, solo por hacer lo que nos corresponde y lo que marca nuestro derecho. En el camino de la Policía Comunitaria hemos aprendido que luchar desde nuestras comunidades en contra de la inseguridad y la injusticia, es a la vez luchar en contra de los gobiernos que niegan nuestros derechos, que olvida y excluyen a nuestros pueblos

Contraria a la justicia implantada por los caciques y malos gobiernos, los pueblos indígenas hemos levantado con dignidad el sistema de seguridad y justicia comunitaria que ha devuelto a nuestros pueblos la fuerza y la confianza de ser los constructores de nuestro propio futuro. Hoy celebramos con esperanza nuestro 10° Aniversario, pero si pretendemos continuar con el crecimiento de nuestro sistema de seguridad y con ello, refrendar la dignidad de nuestro pueblo, es necesario enfrentar nuevos retos: La defensa de nuestros territorios, la participación activa de la mujer, la búsqueda de la soberanía alimentaria y el comercio justo, es decir, ir pensando en la construcción popular de un nuevo proyecto de nación.

Uno de los grandes retos que tenemos frente a nosotros es la lucha contra el divisionismo en nuestras comunidades y para combatir esta problemática debemos retomar nuestras propias formas de organización al margen de los partidos y seguir fortaleciendo los acuerdos comunitarios, pues la historia reciente nos ha enseñado que los partidos políticos no reconocen los derechos de los pueblos indígenas como parte de su agenda política, por el contrario han robustecido el paternalismo y ha generado clientelismo político para preservar los privilegios de unos cuantos.

Se necesita enriquecer las experiencias comunitarias orientadas a conocer y poner en práctica los Acuerdos de San Andrés. Nuestro sistema de justicia y seguridad comunitaria es producto de ejercer la libre determinación de los pueblos y se fundamenta en los acuerdos de San Andrés; los cuales debemos seguir consolidando en nuestra región y ampliarlos a partir de nuestras propias experiencias, lucha y resistencia.

Antes los productores llevábamos comida a las ciudades y hoy tenemos que ir a las ciudades a comprar maíz, frijol y arroz que son los elementos básicos de nuestra alimentación. Nuestro maíz, base de nuestra cultura, esta en riesgo por la entrada de maíz transgénico que desplaza lentamente a nuestros maíces criollos y si no cuidamos esta parte nuestras luchas, resistencias y el sistema de seguridad y justicia comunitaria se ponen en grave riesgo.

Necesitamos hacer frentes amplios para fortalecer la defensa de nuestra cultura, nuestros productos y nuestros mercados. Tenemos que ir región por región y saber lo que producimos en cada una e impulsar alternativas que nos lleven a construir nuevamente mercados propios. No podemos permitir que avance una segunda colonización, pero ahora alimenticia.

Debemos retomar el ejemplo de la creación de la policía comunitaria, porque sólo con la reflexión y el análisis de la problemática que en su momento enfrentó, se logró dar una alternativa que hoy es un orgullo para la región. Si hay hambre, pobreza y dependencia en nuestros pueblos no podemos tener una justicia plena.

Por lo tanto es necesario recuperar el poder político, educativo y económico de nuestras regiones, porque un pueblo sin poder y recursos para organizarse no es soberano, un pueblo sin poder es sojuzgado y le imponen cómo debe ser y cómo debe comportarse.

Construir el poder desde abajo en cada comunidad nos permitirá recuperar nuestra soberanía y para ello debemos trabajar en cada asamblea, reflexionar cada tema y propuesta, revisar nuestra historia y experiencia para encontrar ideas propias que le den dirección a lo que debemos hacer y enfrentar como pueblo. Ser soberano es tener poder, porque tener poder significa ser libres para definir nuestro propio destino.

La construcción del poder del pueblo, la soberanía alimentaria y la justicia comunitaria solo puede hacerse dentro del nuestros territorios y por tanto debemos defenderlos, La seguridad y la justicia comunitaria también está vinculada queramos o no con la defensa de los derechos territoriales de nuestros pueblos y si no se defiende el territorio no puede haber justicia. El problema es que hoy nos estamos olvidando del sentido colectivo de la tierra y no hay una apropiación colectiva del territorio. Debemos trabajar muy fuerte en
nuestro sistema comunitario para cuidar y proteger nuestros recursos naturales, para regresarle el sentido colectivo a nuestras tierras, resolver entre nosotros mismos y con nuestras propias autoridades los conflictos agrarios que dividen a nuestros pueblos.
Nuestros pasos han sabido caminar por la senda de la justicia verdadera. Nuestras voces se han unido para exigir respeto a nuestra dignidad y a nuestros derechos, nuestras manos han defendido al pueblo de la delincuencia.

Los telares de los pueblos de la Costa Montaña han hilvanado la nueva red que le da color y vida al sistema de justicia y seguridad comunitaria. Desde Pueblo Hidalgo les decimos que los pueblos indígena-campesinos de Guerrero hemos de ocupar el lugar digno que nos merecemos, que los gobiernos nos han usurpado, porque el respeto a nuestros derechos, es justicia.

Como siempre le exigimos al gobierno una nueva relación de coordinación y respeto frente a nuestro sistema de seguridad, justicia y proceso de reeducación comunitaria.

Pueblo Hidalgo, Guerrero a 15 de octubre de 2005.

Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias
Comité Ejecutivo de la Policía Comunitaria

¡Viva la Policía Comunitaria!
¡Viva la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias!
¡Vivan los pueblos indígenas y campesinos de Guerrero!

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