El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), presentó públicamente el informe que engloba más de un año de investigación. Su conclusión consta de 3 puntos:  El examen multidiscipilinario realizado no respalda la hipótesis [de la PGR] de que hubo un fuego de la magnitud y la duración informada; El equipo no encontró evidencia para establecer una correspondencia entre los restos encontrados en el basurero de Cocula y los de los Normalistas; No existen elementos científicos suficientes para vincular los restos del basurero con los de la bolsa del río San Juan, en donde -según la versión oficial- se encontró un fragmento de hueso de Alexander Mora Venancio.

De acuerdo con la denominada «Verdad histórica de la PGR» y los testimonios de los presuntos implicados, los Normalistas fueron calcinados en la parte baja del depósito de basura, en un aparatoso incendio. “Se puede concluir que los normalistas fueron detenidos, asesinados e incinerados en Cocula” afirmó Jesús Murillo Karam hace más de un año, en la primera conferencia que presentó.

Mercedes Doretti -integrante del EAAF- abre este informe con una interrogante:  «¿Hay evidencia que corresponda al testimonio de los inculpados de la PGR sobre la incineración de los estudiantes en ese lugar?» La respuesta es «No».  La primera capa del suelo que se encontró fue de cenizas, alambres y neumáticos, que presentaron características que indican que en esa zona hubo incendios de menor magnitud en diversas ocasiones; cada uno en puntos específicos y con distintos elementos.

Así mismo, el estudio de la vegetación que rodea el lugar, arroja que la exposición de estas plantas al fuego fue ligera, no presentaron quemaduras semejantes a las de los restos óseos que se tuvieron que encontrar muy cerca durante el proceso de calcinación. Contrario a las afirmaciones de la PGR, la flora contaba con 30 días de vida, es decir, se habían desarrollado previo a la desaparición de los estudiantes;  algunas empezaron a crecer desde julio o agosto de 2014.

Respecto a los elementos encontrados, hay restos óseos que corresponden mínimo a nueve personas. Éstos ya se encuentran  en la Universidad de Innsbruck para identificar el ADN. En uno de ellos se encontró una prótesis; por lo que al menos ese fragmento queda descartado en la búsqueda de los Normalistas.

La PGR afirma en su ‘investigación’ que los Normalistas fueron llevados hasta el basurero y ejecutados ahí mismo, antes de ser calcinados. El equipo Antropológico contabiliza 132 proyectiles de bala, de los cuales solamente cuatro pertenecen al mismo grupo. El resto pertenece a distintos calibres con alto grado de oxidación que probablemente se utilizaron en diferentes momentos.

Por su parte, los padres y madres de familia de los 43 desaparecidos, afirman que con estas palabras la «Verdad Histórica» se ha hecho pedazos y exigen al gobierno una reunión para que retome estas lineas de investigación, pues nunca han creído en sus mentiras. Vidulfo Rosales, abogado en el caso Ayotzinapa, declaró que con este informe científico se demuestra que los Normalistas «no fueron incinerados ni asesinados», por lo que es innecesario realizar más peritajes en la zona.

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