La indignación y el abuso policial en la manifestación del 8 de noviembre

Manifestantes convocados en exigencia de la presentación con vida de los 43 normalistas desaparecidos de la Normal de Ayotzinapa, al final, fueron agredidos y algunos detenidos por el cuerpo de Granaderos de la Secretaría de Seguridad Pública del Gobierno del Distrito Federal, el Estado Mayor Presidencial (EMP), la Policía Federal (PF) e infiltrados del gobierno.

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La cita fue en las instalaciones de la Procuraduría General de la Republica (PGR), a las 8 pm. Después de unos minutos y previo a la lectura de un poema colmado de indignación y luto por los normalistas desaparecidos, un pequeño contingente avanzó por Reforma.
Mientras este contingente avanza, otro en dirección opuesta, desde el Ángel de la Independencia florecía numerosamente.

Encuentro en Reforma

En Av. Reforma los contingentes se unieron frente a las Instalaciones del Senado de República al grito de: ¡Asesinos! ¡Asesinos! y ¡Esos son, esos son, los que van al  paredón! Mientras las voces resonaban, dos jóvenes lanzaban bolsas de pintura negra a la fachada. A pesar de no atinar todas a su objetivo, simbólicamente algunas marcaron de luto el recinto, donde los ocupantes estaban ausentes, tal y como lo han estado en la exigencia por la presentación con vida de los desaparecidos.

La indignación progresaba

Ciudadanía de distintos contextos e ideologías, se unían a las consignas y se sumaban al contingente.
Grupos de familias y amigos esperan el paso de la vanguardia, para unirse y compartir sus carteles manifestando la indignación.
En la oscuridad de la noche, las luces de veladoras reclamaban justicia y castigo a los culpables. Al paso por el palacio de Bellas Artes, decenas de personas se sumaron. Y otros tantos aplaudían el paso del contingente ya para entonces contado por miles.
Al paso por la calle de 5 de mayo, los voceros pedían que la digna rebeldía se convirtiera en organización.

La rabia en miles de participantes.

La manta principal, con el hashtag NosFaltan43 y TomosSomosAyotzinapa avanzó por la plancha del zócalo hasta la puerta principal del palacio nacional. Poco a poco los participantes se unieron exigencias de presentación con vida de los 43 normalistas y el castigo a los culpables.  
La existencia de doble fila de vallas que separaba a la guardia presidencial de los manifestantes, se fue diluyendo por personas que expresaban su dolor y rabia de distinta manera.

Desde quienes se acostaron simbolizando a los Normalistas, hasta los que comenzaron a lanzar objetos a la puerta principal de Palacio Nacional. Cobijados por las consignas, la ira de algunas personas -principalmente jóvenes- se hizo evidente. Usando las propias vallas, que minutos antes protegían el inmueble, comenzaron a golpear la puerta reiteradamente.

Algunos apoyaban, lanzando consignas y  botellas de plástico, otros con cohetes, y unos más con latas de pintura que previamente utilizaron para realizar pintas en la fachada.

Alguien comenzó a lanzar líquido inflamable a la puerta del recinto. Una respuesta constante, era el despedir gas lacrimógeno desde el interior e irrigar la puerta cada que se intentaba prender.

Desde la caseta de vigía lanzaban agua con jabón, aumentando la ira y con ello, la respuesta encolerizada de los involucrados.

Los infiltrados y a intervención policial

La participación emotiva de algunos se vio enrarecida por la incidencia de personas que motivaban y aportaban objetos quienes la rabia acompañaba. Aparentemente colaborando, pero que a la postre sería clara su participación en los daños ocasionados.
Un miembro de la Guardia presidencial alcoholizado fue la señal de la participación policial. Desde la parte lateral del edificio, emergió pretendiendo arrebatar una antorcha a los jóvenes, lo que ocasionó la desbanda al perseguirlo. Instantes después llegaron los granaderos que en apoyo del EMP -intimidando  y lanzando piedras – dispersaron a los manifestantes que aún permanecían en la plancha del zócalo.
En ese momento es evidente que al menos tres personas pasaron de un momento a otro, de las filas de manifestantes inconformes a las de la policía que identificaba y señalaba a los participantes en los destrozos del inmueble federal, ocasionando durante unos minutos el intercambio de objetos entre manifestantes y cuerpos policiacos.

A la orden de los mandos, los cuerpos policiacos corrieron para realizar las detenciones. Pero no solamente de algunos que seguían lanzado piedras sino de todo aquel que consideraban.

Las detenciones

La orden fue detener a “personas sospechosas”, a decir de un policía que corría persiguiendo a un grupo de jóvenes que llevaban a cuestas a Moisés Castillo, herido en el rostro por una piedra lanzada por la policía.

En la entrada de Madero fue detenido Luis Villegas que no puso resistencia y a pesar de ello, fue cercado y agredido. Sus palabras fueron: “soy detenido por ayudar a una persona herida”. Era uno de los jóvenes que se detuvo auxiliar al joven con la herida en la frente.

A quienes intentaron  acercarse a pedir su nombre o evidenciar la detención, los intimidaron y amenazaron con la detención.

Otro grupo de granaderos siguieron corriendo por Madero. Ante cada “sospechoso”, se detenían y revisaban. Frente a una Iglesia, un joven intentaba grabar la retención de una persona, pero su cámara salió volando por el manoteo de una mujer policía que evitaba que se grabara. Avanzaron por distintas calles y un grupo numeroso se detuvo en un café de la calle 5 de mayo. Intentando entrar a detener a otros.

La noche cubrió la demanda de justicia. Cuerpos policiacos, deteniendo a personas inocentes.

El saldo

Datos aportados por el Comité Cerezo México y otros organismos defensores de los Derechos Humanos, hablan de 18 a 20 personas detenidas por el cargo de delincuencia organizada:

1. LUIS ANDRÉS VILLEGAS ESPARZA
 2. JUAN CARLOS FLORES SOTO
 3. RAMON GONZÁLEZ HERNÁNDEZ
 4. JUAN FRANCISCO MANRIQUE HUERTA
 5. JESSICA LOPEZ TORRES
 6. ALBERTO RESENDIZ CHAVEZ
 7. DAVID GIOVANNI HERNÁNDEZ CEDILLO
 8. JOSÉ JUAN SANCHEZ
 9. KARINA CARDENAS CHAVEZ
 10. AURELIO LÓPEZ TORRES
 11. VICTOR ALEXIS CRUZ DÍAZ
 12. ANGEL YAÑEZ VILLEGAS
 13. AXEL DE JESUS GUZMAN GONZÁLEZ
 14. RICARDO KARAM MORENO
 15. JESÚS JOSUE CORREA MONTES
 16. DAVID HERNÁNDEZ CHAVARRÍA
 17. OMAR EMILIO LOPEZ LINARES
18. ISMAEL HUERTA (Sin confirmar)
19. JESÚS VILLEGAS (Sin confirmar)
20. JOSÉ GREGORIO GUITERREZ REZA

Sin evidencias, con agresiones físicas y la impunidad característica de estos abusos, son apresadas personas inocentes. El delito: estar en el momento de un policía eufórico y en afán de venganza, decide que sea él o ella, la quien pague sus frustraciones y las órdenes de su superior.

Al igual que el 1 de diciembre del 2012, se repiten operativos policiacos que, más que inmovilizar a los responsables de alguna comisión de delito, detienen a personas inocentes violentando sus más elementales derechos, ocasionando un pánico social y la desmovilización de la sociedad civil.

Hasta estas horas es clara la violación a las garantías individuales, las personas estaban incomunicadas. Familiares reclaman el debido proceso y las organizaciones, el no crear chivos expiatorios.

 

 

 

 

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