Las protestas en el Distrito Federal en contra del aumento al precio del boleto de Metro han sido constantes. Según datos de algunos investigadores de la UNAM, 93% de los usuarios que abordan el metro están en desacuerdo con el alza, mientras que la encuesta que las autoridades del Sistema de Transporte Colectivo (STC) dijeron aplicar, arroja que 55.7% de los usuarios están de acuerdo en el aumento.  

Implementado por el Jefe de Gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera, y por el director del SCT,  Joel Ortega Cuevas, el nuevo costo entró en vigor el 13 de diciembre de 2013 con un incremento de dos pesos por viaje. Según la publicidad con la que las instalaciones del Metro fueron tapizadas, el aumento es para realizar el mantenimiento de 105 trenes que están en inutilidad, además de incorporar a mil 200 policías, entre otras supuestas medidas.  

“Cuando lo subieron a 3 pesos dijeron que iban a hacer mejoras; es una mentira”, recuerda un usuario que viaja desde el Estado de México y gasta aproximadamente 50 pesos en pasaje diariamente, y agrega que “Todo ese dinero que gastan en policías deberían subsidiarlo para las mejoras en el metro”. 

En entrevista con Regeneración Radio un integrante de la Comunidad Hacker de México sostiene que de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en 2011 se registró un ingreso de 22.8 millones de pesos diarios (684 millones de pesos mensuales) al Gobierno del Distrito Federal por el servicio del Metro. En tanto, el gasto total mensual fue de 392 millones de pesos en el mismo año, tras lo cual se deriva un excedente de 292 millones de pesos.

Fuente: INEGI

“Con ese dinero mensual [excedente] podrían hacer todas las mejoras que dicen. El costo real del metro sería de $1.70 ¿De dónde carajos está poniendo los siete pesos con cincuenta centavos que dice poner?” puntualiza el ciberactivista. 

Por otro lado, el STC recibió en 2012, 471 millones 149 mil 29 pesos por concepto de publicidad y renta de edificios para locales y espacios comerciales, según datos del Instituto de Acceso a la Información Pública y Protección de Datos Personales del Distrito Federal. 

La voz de una población inconforme 

Son las 11 de la mañana y una señora va a ingresar a la estación El Rosario con sus tres bolsas de mandado. Un grupo de jóvenes protestan desde tres horas atrás en contra de la nueva tarifa: “¡Pásele, hoy no se paga, hoy es gratis! ¡No vamos a pagar hasta que no bajen la tarifa! ¡No cover!¡No cover!”.La mujer  porta una larga capa gris y unos lentes con graduación, es de estatura media y de tez morena, tiene algunos cabellos blancos. Pasa por debajo de los torniquetes con la ayuda de los muchachos. Deja las bolsas a un costado. Decide unirse. Grita en los torniquetes: “¡Hoy no se paga boleto, que nadie compre boleto!”.  

Poco después explica en tono de preocupación: “Se me hace un abuso cinco pesos, es mucho. A veces no tengo para el micro ni el metro. Nos quieren matar de hambre ¿Qué es lo que quieren hacer con nosotros? (…) Que nadie compre boleto, que nos apoyen. Yo tengo una discapacidad, nadie me da trabajo. Fui a pedir tarjeta en diferentes ocasiones y me dicen que están agotadas”.  

Mientras esto sucede en el norponiente de la ciudad, Miguel Ángel Mancera asegura en su cuenta de Twitter que “Están instalados 64 módulos de atención en 24 estaciones del @STCMetroDF para solicitar el apoyo de la tarifa diferenciada”.  

Durante las manifestaciones algunos inconformes hacen memoria, recuerdan la tragedia del Bar New´sDivine; denuncian a Joel Ortega; señalan que en 2011 no supo hacer el operativo en aquel lugar y debido a su falta de preparación ocasionó la muerte de 12 jóvenes. “Ahora quiere llegar a agravar la economía de la ciudadanía”, espetan.   

Por su parte, un señor de la tercera edad que participa en la liberación de torniquetes menciona que “Pagamos impuestos de nuestro trabajo, el 16% de IVA, ¿Qué más quieren?”. Mientras tanto, un grupo de ciudadanos informan a través de carteles impresos. Un niño de aproximadamente 10 años se acerca y ofrece su ayuda.  

—¿Porque quieres ayudar?, pregunta una manifestante. 

—Es que mi mamá dice que ya no nos va a alcanzar para comer… y yo quiero hacer algo.  

El infante reparte la información entre todos los usuarios del metro que pasan y los ayuda con sus bolsas. “Si el gobierno quiere aumentar algo, que aumente los salarios”, se puede escuchar en las instalaciones del Metro. Y es que el salario mínimo general tan solo ha aumentado de dos pesos con cincuenta y tres centavos en un año. Por lo pronto y gracias a las protestas ciudadanas hoy no se paga boleto del Metro.

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