CONTRA LA INJUSTICIA DE CLASE: ¡ACCIÓN DIRECTA Y SOLIDARIDAD!

Cuando se acerca el Primero de Mayo de 2006, vemos que los poderes capitalistas han salido de caza por todos los rincones del globo en busca de un aumento de beneficios y del control del mercado. Los capitalistas quieren “liberarse” de las obligaciones debidas a unas condiciones de trabajo decentes, pagos y “costes” sociales tales como las pensiones. Pero en 2006, 120 años tras la lucha por la jornada de 8 horas en Chicago, no debemos olvidar que el desarrollo capitalista no solamente crea opresión, ¡sino también la revuelta!.

En el Primero de Mayo de 1886, los trabajadores se pusieron en huelga por la jornada de 8 horas, y el 4 de mayo se lanzó una bomba como provocación. Se echó la culpa a los anarquistas. Parsons, Fischer, Engel, Spies, Lingg, Schwab, Neebe y Fielden fueron detenidos. Entre ellos, Parsons, Fischer, Engel y Spies fueron ahorcados. Lingg murió en prisión. Estos Mártires de Haymarket pertenecen, desde entonces, al proletariado internacional y la celebración universal del Primero de Mayo conmemora estos crímenes perpetrados por los defensores de la “libre empresa” en los Estados Unidos.

En Europa continúa una compaña que tiene el carácter de ataques coordinados contra los derechos de los trabajadores: en Francia los estudiantes y trabajadores han estado protestando contra el Contrato de Primer Empleo (CPE) el cual, durante un periodo de prueba de dos años intentaba despedir a los trabajadores menores de 26 años sin causa justificada. En Gran Bretaña ha habido una huelga general contra el recorte de pensiones, y en España hay protestas contra una nueva Reforma Laboral, por mencionar algunos de los países en los que siguen produciéndose estos ataques.

Una de la principales tendencias globales es que los trabajos permanentes se convierten en temporales, y que los permanentes están menos protegidos. La OCDE usa unos 22 indicadores para comparar el nivel de protección del empleo en diferentes países. Así que los ataques proceden desde la dificultad de despido, procedimientos, pago por despidos individuales no justificados en contratos regulares, hasta toda la variedad de trabajo temporal que los empresarios puedan imponer en el lugar de trabajo.

Un indicador de la OCDE no mencionado de protección del empleo, es la capacidad de los trabajadores de reaccionar con lucha. No es una coincidencia que tengan lugar tantas disputas sobre perseguir sindicatos y despedir activistas sindicales. En Barcelona, por ejemplo, se está llevando a cabo una huelga de la CNT-AIT contra la firma Mercadona y los trabajadores necesitan toda la solidaridad que puedan obtener. ¡La readmisión de tres delegados sindicales, la mejora de las condiciones de trabajo y contra la persecución laboral son las razones de la huelga!

La persecución sindical es parte de la “carrera hasta el fondo” de hoy en día, que significa el recorte de los salarios y del bienestar social, y los ataques a las condiciones y derechos del trabajo. Si miramos a China, que es considerada la cola de la carrera, los salarios mínimos son muy bajos. China tiene un sistema salarial descentralizado en el que las “zonas libres” están compitiendo por atraer inversiones. Estas zonas están utilizando trabajadores inmigrantes del campo con un sistema de pases de permisos de trabajo temporal.

Este sistema de pase regula el flujo de trabajadores, dejando entrar más cuando son necesarios y alejándolos cuando son demasiados. Cuando los trabajadores tienen accidentes, enferman y/o se hacen demasiado viejos, son devueltos al campo. Casi todas las trabajadoras inmigrantes chinas tienen alrededor de los veinte años, y no se les permite llevar a sus familias con ellas. De esta forma, no tienen “obstáculo” para trabajar jornadas y semanas extremadamente largas. La organización sindical está estrictamente prohibida.

Los chinos muestran que no hay fin para la “carrera hasta el fondo” y el trabajo barato chino es también un “producto de exportación” al extranjero a través de las Empresas de Trabajo Temporal. Además de la función de estas empresas de dividir las fuerzas de trabajo, tienen un impacto cada día mayor a nivel político e internacional e Israel, por ejemplo, usa trabajadores de Filipinas, Europa Oriental y China en vez de palestinos por razones de “seguridad”. Los empresarios israelíes confiscan los pasaportes de, por ejemplo, los trabajadores chinos para evitar cualquier organización o protesta.

Las corporaciones multinacionales han diseminado sus fábricas por todo el mundo, moviéndolas constantemente a los productores de bajo coste de Asia o Latinoamérica. La nueva tecnología ha facilitado una bolsa especulativa sin rostro, aquellos que manejan los bonos y la moneda sentados tras pantallas de ordenador moviendo dinero e inversiones a todas partes y campos del planeta. Materias primas, producción y mercados están a menudo situados en lugares diferentes, y el sistema es por ello sensible a las acciones de los trabajadores y a las condiciones políticas inestables.

El aumento de la competitividad y las rivalidades entre los poderes capitalistas hace necesario controlar toda la producción y las cadenas de transporte son de importancia vital. Esto se vio claramente el 1 de enero de 2006, cuando la compañía estatal rusa Gazprom suspendió el suministro de gas a Ucrania después de que ésta rehusara pagar el precio demandado. El conflicto Ruso-Ucraniano del gas afectó al suministro de gas a los países de la Unión Europea, que reciben un total del 66 por ciento de sus importaciones de los campos de gas rusos.

Como parte de la militarización de la política energética, vemos que los barcos estadounidenses están patrullando el Golfo Pérsico, el Mar de Arabia, el Mar del Sur de China, así como otras rutas para los Estados Unidos y sus aliados. Las tropas estadounidenses están guardando los oleoductos y gaseoductos diseminados a lo largo del planeta desde Irak, Arabia Saudita, la República de Georgia, el entrenamiento de personal en Nigeria y Angola, y el represivo “Plan Colombia” en los que la protección de los intereses petrolíferos es central para ganar control de una región estratégica.

El escenario más peligroso para los USA sería una gran coalición China, Rusia e Irán. Putin ha declarado recientemente que Rusia no apoyará las acciones de las Naciones Unidas contra Irán a menos que haya pruebas de que se usa tecnología nuclear para propósitos militares. Tanto Rusia como China han tomado medidas contra la ayuda de Estados Unidos a organizaciones no gubernamentales (ONG’s), teniendo presente las recientes “revoluciones de color” de Georgia, Ucrania y Kyrgyzstan.

Y ninguno de estos países ha olvidado el informe al Congreso USA del 8 de enero de 2002 que señalaba que el Pentágono necesitaba estar preparado para usar nuevas armas nucleares tácticas contra China, Rusia, Irak, Corea del Norte, Irán, Libia y Siria. Desde entonces, Irak ha sido invadido y ocupado, Rusia y China tienen miedo de verse rodeados por revoluciones de color, e Irán está amenazado. Todos los medios disponibles serán usados por los USA contra Irán, y el cambio de régimen está en la agenda.

Un cambio de régimen aseguraría el acceso de los USA a los grandes campos de petróleo y gas, e igualmente importante, al flujo de petróleo embarcado desde el Estrecho de Hormuz y el Golfo Pérsico, que es por ello la ruta de transporte de energía más importante del mundo. Y una mirada al mapa muestra que un “nuevo Irán” facilitaría entubar el gas y el petróleo desde el Mar Caspio hasta el Golfo Pérsico evitando de esta manera, o siendo menos depend
iente de, las largas y vulnerables rutas a través de Rusia, el Cáucaso y Afganistán.

Y además, Irán desde 2003 ha estado considerando el lanzar una Bolsa de Petróleo que comercie en euros. Ello ha sido pospuesto varias veces, pero si se lleva a cabo, lanzará choques al mundo financiero. Teniendo en cuenta el gran déficit estadounidense y la debilidad del dólar y la agravación de costes debido a las ocupaciones de Irak y Afganistán, etc., el éxito de una Bolsa Iraní sería una amenaza máxima.

El comercio en petrodólares es uno de los cimientos de la hegemonía económica de los Estados Unidos y, en la batalla de la energía, es cuestión de controlar o de ser controlado. Los USA también se han visto preocupados en alto grado por el hecho de que componentes vitales para la tecnología tales como computadores, misiles, satélites y aviones sean producidos por países (como China) que pueden retar a los Estados Unidos.

Vivimos en una fase del capitalismo cada vez más desesperada y militarista. Las “leyes antiterroristas” que vemos en todo el mundo se usan contra manifestaciones, huelgas y, en general, contra cualquiera que quiera luchar contra las guerras sociales, económicas y militares de los capitalistas. El concepto sindical reformista de “partnership” entre capitalistas y trabajadores no es solamente un fallo, es un suicidio para la clase trabajadora en tiempos en los que nuestros enemigos están dirigiendo una guerra permanente contra la clase trabajadora y sus derechos.

Las rivalidades en el exterior continúan con ataques del “enemigo dentro”, y los capitalistas y los estados necesitan oponentes predecibles que dependan del marco legal, estructuras y subvenciones. Todo para poder dirigir, controlar, reducir, dividir y eventualmente aplastar a las organizaciones. Contra la creciente asimilación de los factores tradicionales pertenecientes a la oposición, tales como el movimiento de trabajadores en el nivel cultural, político, sindical y social, nosotros de la AIT rechazamos integrar nuestras asociaciones libres en el sistema capitalista.

No existen tales partes iguales cuando los capitalistas compran, venden y recortan el precio del trabajo, mientras que nosotros como trabajadores debemos obedecer. El capitalismo lleva a cabo un sistema de “divide y vencerás” para dejarnos luchar entre nosotros en los que refiere a diferencias de razas, sexos, nacionalidades, etc. Pero lo que los gobiernos y empresarios quieren no tiene por qué ser necesariamente lo que consigan. Mientras el capitalismo crea las bases para la división, también crea las condiciones para las acciones directas y la solidaridad de los trabajadores.

Solidaridad significa apoyo mutuo y no tiene límites. La única auténtica “seguridad en el empleo” en la que podemos confiar viene de nosotros mismos, y de la solidaridad y las acciones que seamos capaces de llevar a cabo. Acción directa en el trabajo significa huelgas, disminución de la producción, huelgas de celo, ocupaciones y boicots, y las acciones se llevan a cabo cuando sea conveniente para nosotros como trabajadores, no cuando los contratos obligatorios y la legislación lo permitan.

Las acciones directas, la propaganda y la solidaridad deben estar basadas en nuestro propio esfuerzo, no en la colaboración de clase como, por ejemplo, las elecciones sindicales a los comités de empresa. La independencia económica puede asegurarse únicamente por las cuotas de los miembros, no por las subvenciones del estado. Federalismo significa que no construimos estructuras centralistas ni fondos manejados por profesionales pagados del sindicalismo..

Contrariamente a los sindicatos reformistas, la Asociación Internacional de los Trabajadores (AIT-IWA) lucha a nivel económico, social, cultural y anti-militarista. Setenta años después de la Revolución Española de 1936, hacemos un llamamiento a acelerar las acciones contra la injusticia de clase con el propósito de sustituir el capitalismo y el estado por una federación de asociaciones libres de trabajadores -¡el comunismo libertario!.

Contra la injusticia de clase: ¡Acciones directas y solidaridad!

¡Larga vida a la AIT!

Oslo, 24 de abril de 2006
Secretariado de la AIT

 

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