El siguiente artículo es una colaboración para Regeneración Radio del académico José Joaquín Flores Félix Coordinador general de la UNISUR. Estos últimos días en la plaza principal de Chilpancingo, Primer Congreso de Anáhuac, se vivió un acontecimiento inédito en una entidad que está acostumbrada  a la protesta por medio de movilizaciones, plantones, huelgas de hambre, pintas callejeras y ruido.

Efectivamente, los días 25, 26, 27 y 28 de junio en el corazón político del estado de Guerrero se vivió una inusual movilización por parte de un sector social de la población. Estos días, los miembros de la comunidad universitaria de la Universidad Intercultural de los Pueblos del Sur (UNISUR) dejaron sus sedes locales (en la comunidad de el Rincón, municipio de Malinaltepec; en la cabecera de Cuajinicuilapa, en la cabecera Xochistlahuaca y Xalitla, municipio de Tepecoacuilco), para trasladarse a Chilpancingo y ahí realizar sus actividades cotidianas como corresponde a cada periodo intensivo de trabajo.

El traslado se motivó por dos razones:

La primera, porque cada vez que en el plan de trabajo de la UNISUR se realiza un cierre de módulo, como correspondía en la fecha que se menciona, los estudiantes y los profesores se reúnen para realizar la evaluación y la planificación de las tareas correspondientes. Además esta vez con mayor razón se justificaba la reunión ya que también se conmemoraba el fin de año escolar.

La segunda, tiene que ver con la demanda que desde hace cerca de tres años ha manifestado la UNISUR de que el gobierno del estado cumpla con la obligación de reconocer a la UNISUR Como el proyecto de educación superior que se diseñó desde los pueblos originarios del estado de Guerrero.
Por lo anterior, durante los días mencionados la UNISUR se trasladó al corazón político del estado de Guerrero para protestar o más bien para llamar la atención, tanto al gobierno como a la sociedad local, sobre el reconocimiento a la UNISUR como una institución de educación superior pública.

Fue así como durante esos cuatro días la gente de Chilpancingo observó a los estudiantes de la UNISUR en pequeños grupos de trabajo discutiendo sus lecturas a la luz de su experiencia en campo; también aprovechó para actualizarse en los temas que los diversos panelistas expusieron en los foros que ahí se organizaron y en los que participaron académicos de otras universidades que se trasladaron al lugar para apoyar a la UNISUR en su demanda y movilización. Peor no todo fue discusión y reflexión académica sobre los problemas candentes, también se bailó y se disfrutó de las expresiones artísticas de los grupos que la UNISUR ha impulsado entre los artistas locales y entre sus propios miembros. De igual forma la ciudadanía local pudo observar las artes que se cultivan en las comunidades indígenas como los objetos  de barro, los textiles y los colores de las pinturas en papel amate a la par de las exposiciones de varios artistas plásticos locales que se solidarizaron con la movilización exponiendo su producción en el kiosco de la plaza,
Fue así como la UNISUR, en vez de marchar por las calles, prefirió llamar la atención con lo que cotidianamente hace: docencia, investigación, servicio y difusión. Porque esas son las actividades sustantivas de la UNISUR.

La UNISUR es un proyecto que nace de las necesidades de las comunidades indígenas del sur del país, en particular de los cinco pueblos originarios del estado de Guerrero (nahuas, mixtecos, tlapanecos, amuzgos y afromexicanos) que desde hace más de diez años han buscado construir una institución de educación superior que forme a sus jóvenes como profesionistas en la perspectiva de ir construyendo las bases para un desarrollo local más apegado a sus necesidades y sus proyectos de futuro local.

A lo largo de ese tiempo, tanto los miembros de las comunidades, como sus dirigentes, así como el magisterio indígena de la región e intelectuales de otras instituciones se dieron a la tarea de discutir e ir creando una institución adecuada a sus necesidades. Así fue como se depuró la idea y después de tres Congresos estatales de educación superior se dio forma al compromiso y el proyecto la UNISUR. A la par de que se diseñaba el proyecto y se realizaba el estudio de factibilidad, como una de las condiciones por parte de las comunidades, para la creación de la institución de educación superior, fue que dicha institución estuviera cobijada por el Estado como corresponde a su obligación; se buscó la participación del gobierno el cual aceptó el compromiso, sin embargo a pocos días de iniciar formalmente el proyecto se apartó sin explicar y adoptó construir una opción distinta que le proporcionó el gobierno federal. Situación que obligó a que la UNISUR iniciara sus actividades sin la cobertura estatal. Desde entonces se ha buscado que el gobierno cumpla con el compromiso de reconocer a la UNISUR como una institución de educación superior al servicio de los pueblos originarios del sur del país y en particular del estado de Guerrero.

Por lo anterior fue que la UNISUR apareció en la Plaza Primer Congreso de Anáhuac mostrando a la ciudadanía local y el gobierno que es una institución de educación superior sólida y con proyecto.

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