El jueves 12 de febrero la Suprema Cloaca de Injusticia de México aseguró que cualquier pequeño tirano ––que sea el presidente de la república, un gobernador playboy, un torturador llamado procurador o un comandante de policías militarizados–– puede ordenar a su antojo el asesinato, tortura, violaciones masivas, golpizas o cualquier otra medida de terror contra gente inconforme con equipo militar cada vez más letal y abundante. Si una vez tuviera la menor inquietud de ser enjuiciado por sus crímenes, puede estar tranquilo: La impunidad sigue. No será castigado. Sumamente preocupados por las numerosas violaciones de garantías individuales señaladas en el dictamen que revisaban, los eruditos ministerios les dieron a todas los movimientos sociales del país una garantía muy significativa: Más presos políticos, más desaparecidos, más perseguidos, más muertos.

Tenían toda la evidencia de las violaciones –testimonios, fotos, videos, hasta confesiones. Las atrocidades cometidas en San Salvador Atenco y Texcoco el 3 y 4 de mayo de 2006 han sido denunciadas una y otra vez por grupos de derechos humanos y organizaciones solidarias en decenas de países. Si los ministros de la Suprema Cloaca hubieran tenido el menor interés en hacer justicia, habrían señalado a Enrique Peña Nieto, Eduardo Medina Mora, Wilfrido Robledo Madrid, Miguel Ángel Yunez, Nazario Gutiérrez y Ardelio Vargas como los responsables de los atropellos.

Al declarar que no son responsables, los propios ministros se apuntan en la lista de vergüenza. El marrano # 1 es Sergio Aguirre, quien ni siquiera reconoce que hubo violaciones. La mayoría de los ministros ––Sergio Valls, Mariano Azuela, Margarita Luna, Franco González, Olga Sánchez, Guillermo Ortiz y Franco González–– avalaron el operativo para desalojar la carretera Texcoco-Lechería bloqueada por los compañeros de Atenco, efectivamente respaldando los crímenes policiales cometidos ahí.

La impunidad sigue…..por ahora.

x carolina

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