Los Hechos. Un contingente de cerca de 700 porros incursionó de manera violenta en las instalaciones del Anexo de Ingeniería de la UNAM alrededor de las 18:00 horas. Armados con palos, petardos e incluso con latas de pintura que simulaban ser “lanza llamas”, el contingente hizo pintas y estallaron varios petardos dentro del Anexo, lanzándolos en todas direcciones no importando que hubieran estudiantes a los alrededores.

El contingente iba siendo observado por funcionarios de la Facultad de Ingeniería que se remitían solo a eso, a ver. Una vez que los porros identificaron el Cubículo Estudiantil de la Facultad de Ingeniería, espacio de donde salió la denuncia que circulo en La Jornada y por Internet, alertando sobre las actividades que realizarían el día de hoy estas agrupaciones delictivas, se dispusieron a arrojar piedras y petardos; uno de estos impactó en uno de los cristales de mediano tamaño y lo destrozó completamente. Todo esto ante los ojos de los funcionarios quienes al terminar de circular el contingente regresaron a sus oficinas.

Posteriormente se trasladarían a la Facultad de Contaduría, la Escuela Nacional de Trabajo Social y otras instalaciones como la Facultad de Filosofía, e incluso el Auditorio “Che Guevara”, en estos últimos encontrarían resistencia y acción de la comunidad organizada que repelió los ataques y expulsó físicamente a estas bandas delictivas quienes ya habían lesionado a varios estudiantes y trabajadores a su paso. En la huida, algunos de ellos fueron subidos a vehículos de “Auxilio-UNAM” quienes los cobijaron para después dejarlos reunirse nuevamente con el contingente porril. Hay que decir que desde las 11 de la mañana, grupos de porros de distintos planteles universitarios e incluso de instituciones como el CONALEP o el Colegio de Bachilleres comenzaron a circular en Ciudad Universitaria; incluso, antes de comenzar la llamada “quema del burro” ya habían atacado en la Facultad de Química y otras instalaciones.

 

En el caso de la Facultad de Ingeniería, los estudiantes que ocupamos el Cubículo Estudiantil y que militamos en el Grupo de Acción Revolucionaria en este plantel, de manera inmediata nos concentramos en el Cubículo para tomar nota de los daños y nos movilizamos hacia la dirección del plantel para saber qué medidas implementarían los funcionarios ante los ataques y para responsabilizarlos por los mismos ya que días atrás denunciamos ante ellos que estos se realizarían y se les señaló como responsables por cualquier hecho violento que sucediera. Cuando planteamos la denuncia de hechos al Secretario de Servicios Académicos de la Facultad de Ingeniería, Lic. Miguel Figueroa Bustos, los negó; incluso nos acusó de haber sido nosotros los que dañamos el espacio y colocamos los petardos pretextando que él estuvo observando las acciones todo el tiempo y nunca ocurrió algo que dañara la integridad de nadie; como si lanzar petardos y piedras no fuera en sí una acción violenta que agrede y lastima, y evidentemente evadiendo cualquier responsabilidad como funcionario del plantel. Él declaró que no dialogaría con nosotros y que si queríamos que hiciéramos lo que mejor nos conviniera y abandonó sus oficinas.

 

De inmediato arribamos a las oficinas del director del plantel, donde para variar el Director no se encontraba y rápidamente nos increpó el Secretario Administrativo Ing. Luis Jiménez Escobar, quien además de tener aliento alcohólico al encontrarse en funciones, nos amenazó con llamar a “Auxilio-UNAM”, el cuerpo de “seguridad” universitario, si no abandonábamos de inmediato la dirección del plantel, a lo que por supuesto nos negamos, teniendo que intervenir la Abogada General del plantel exigiéndonos nuestras identificaciones, que no le dimos porque ellos nos conocen de tiempo atrás, simplemente porque desarrollamos un importante trabajo político en el plantel. Finalmente tuvo que acceder a acompañarnos a presenciar los hechos y la destrucción del vidrio y las escenas con los restos de los petardos y las piedras y nos invitó a realizar la denuncia correspondiente y toda la letanía de siempre.

 

Que los funcionarios corroboraran las acciones, en ningún momento va en el sentido de que pensemos que ellos pueden solucionar la situación o que esperemos en ellos la satisfacción de nuestras denuncias, esto se hizo para evidenciar ante la comunidad su carácter cómplice; estos funcionarios y en general muchos en toda la UNAM, poseen relación directa o indirecta con estas agrupaciones delictivas. Simplemente uno de los dirigentes porriles que encabezaron y promovieron los ataques el día viernes apodado “Reaber”[i] de la “Porra PI”, trabajó durante mucho tiempo en Difusión Cultural de la Facultad de Ingeniería cuando Gustavo Coca estuvo al frente de la Secretaria. Constantemente denunciamos la relación del ex director Gerardo Ferrando Bravo con estos grupos, máxime cuando en 2001 les entregó un Stand en la Feria de Ingeniería textil que se realizó en el plantel, para que promovieran sus Jersey; es más el mismo Figueroa Bustos ha sido testigo, infinidad de veces, de las acciones de estos grupos y nosotros mismos físicamente lo hemos llevado hasta donde los porros se aglutinan en el plantel para denunciarlos y señalarlos y este funcionario siempre ha dicho que ni los conoce y ni sabe que hay un grupo porril.

 

La apuesta que realizamos como Grupo de Acción Revolucionaria es a la organización independiente para fortalecer una posición que permita la expulsión definitiva de estas agrupaciones delictivas.

 

No nos extraña que ante el clima de violencia que se desarrolló y se desarrollará en los días posteriores en la universidad, los que denunciamos y padecemos las acciones criminales de estos grupos seamos quienes sean señalados como violentos, que nos nieguen el ingreso a espacios, que nos pidan identificaciones o que se nos amenace con utilizar los cuerpos de “seguridad” que la institución posee. Ante la crisis generada por la violencia en la Facultad de Ingeniería, los funcionarios acusan al GAR y al conjunto de los estudiantes que no se alinean con las actividades de “animación deportiva”, como son definidas por ellos.

 

Pero a las bandas delictivas que circulan en los planteles universitarios no se les pide identificación y todo el tiempo están salvaguardados por “Auxilio-UNAM” o por el personal de confianza de la universidad. La institución responde siempre no con medidas de seguridad que garanticen el bienestar comunitario, sino con medidas de control para satisfacer su necesidad de aplacar a los quejosos. Por supuesto, los funcionarios en el poder son incapaces de garantizar seguridad a la comunidad universitaria en su conjunto. El rector José Narro Robles, por supuesto, no ha movido un solo dedo ante la situación que padecen cientos de comunidades de la UNAM; incluso, antes de que fuera rector y estuviera al frente de la Coordinación para la Reforma Universitaria, se le hicieron llegar los datos, fotografías y demás pruebas de los ataques porriles que evidentemente desechó.

 

El viernes por la noche, la UNAM informó de la suspensión del partido de Futbol Americano entre el Politécnico y la UNAM[ii] debido a los ataques porriles y en particular por los dos lesionados que se reportaron, que no son los únicos que se tuvieron en el desarrollo de la jornada violenta. Pero esto es solo la manera de
lavarse la cara puesto que muchos grupos de este tipo se han desarrollado de manera abierta a través de ellos; como lo muestra el fuerte crecimiento que tuvieron estas agrupaciones durante la administración de Juan Ramón De la Fuente, llegando a surgir grupos porriles, incluso, en instalaciones universitarias donde históricamente nunca habían existido o habían desaparecido, por la lucha de estudiantes, trabajadores y académicos para lograr su extinción. Tal es el caso del Colegio de Ciencias y Humanidades plantel Oriente con el grupo “3 de abril” que surgió durante el periodo señalado; mismo periodo en donde se formaron las dos principales centrales porriles que operan en la UNAM: Alianza Universitaria y la Federación de Estudiantes Universitarios. La primera ligada a los grupos de extrema derecha como El Yunque y, la segunda, ligada al PRD. En esta última es de llamar la atención que la OEU-lagartos, principal fuerza que la compone, asista a las movilizaciones de Andrés Manuel López Obrador como tal y de eso el movimiento estudiantil universitario posee pruebas contundentes. Casos como estos, reflejan el nivel de contubernio entre funcionarios de distintos niveles de gobierno, tanto federal como local. Incluso, algunos de estos dirigentes porriles como “el marmota” del grupo porril “3 de marzo” que opera en el CCH- Vallejo, han llegado a trabajar en funciones de seguridad pública en la delegación Gustavo A. Madero; si, la misma del caso News Divine.

 

En el mismo comunicado que emite la UNAM, se señalan nombres de porros que dice haber expulsado y otros más que tiene identificados, curiosamente, la UNAM siempre negó que estos personajes existieran hasta que se desarrollaron hechos en los que fue imposible negar su existir, como los enfrentamientos en los CCH Vallejo y Sur en años anteriores y recientes, en la Preparatoria 2 de manera muy reciente y en muchas escuelas y facultades de la UNAM. Particularmente con el caso de Eduardo Daniel Jiménez Ruiz, alias “El blue”, la UNAM y la administración de la Preparatoria 5 negaron sucesivamente su existir hasta el día de hoy, no obstante las constantes denuncias de la comunidad preparatoriana por actos vandálicos que él encabeza al frente de la OEU-lagartos.

 

Ante el clima de violencia que permea en la universidad y en las instituciones de educación pública, es importante la organización para enfrentar a estas bandas delictivas y a los funcionarios que los fomentan y permiten su desarrollo en los planteles universitarios.

 

Sobre la base de la organización entre estudiantes, académicos y trabajadores, es que es posible la autodefensa como medida que ponga un alto a los ataques porriles en la medida que también es la plataforma para expulsar a los funcionarios que están coludidos con estos grupos y además plantear la lucha por la reorganización de la UNAM sobre nuevas bases que entre otras cosas, si garanticen la seguridad de los estudiantes, trabajadores y académicos de la UNAM.

¡Fuera porros de la UNAM!

 

¡Abajo los funcionarios que sustentan y solapan estas agrupaciones!

 

¡Por la organización independiente para expulsarlos definitivamente de los planteles educativos!

 

¡Contra la represión de estas bandas fascistas, la organización y la movilización!

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