En últimas fechas, sobre todo desde la instauración del gobierno de ultra derecha Panista, hemos sido testigos de una serie de agresiones que se han venido recrudeciendo en contra de las comunidades indígenas Zapatistas. Particularmente hacia los poblados cercanos a la reserva ecológica de Montes Azules, como Bolow Ajaw o la comunidad de Agua Azul, donde se han registrado las incursiones más violentas.

La enorme riqueza natural de esta zona despierta la feroz ambición de los grandes capitales (nacionales y extranjeros) que con la ayuda del sistema político mexicano han implementado una agresiva campaña de desalojo y hostigamiento hacia las comunidades zapatistas que habitan y trabajan estas tierras, recuperadas desde 1994.

El 18 de agosto del 2007, aterrizaron 6 helicópteros de la policía Federal y Estatal en la comunidad de San Manuel, con la orden de desalojar a sus habitantes. Divididos en dos grupos, más de 90 elementos se encargaron de destruir las casas de los indígenas, al mismo tiempo que robaban sus pocas pertenencias. Mientras que otro grupo se encargaba de subir a los detenidos a los helicópteros. Ese mismo día, la incursión se repitió más tarde en la comunidad de Buen Samaritano.

 

No cuesta trabajo imaginar la escena. Por un lado, llantos de madres e hijos al verse separados unos de otros, desconcierto, gritos, confusión, enojo, impotencia, miedo, terror. Del otro, prepotencia, agresiones, empujones, jaloneos, golpes, insultos, burlas, amenazas, abuso.

 

Su destino, un tejaban de madera que fungía en otros tiempos como burdel en la comunidad de la Trinitaria. Las 33 personas (26 de ellas niños y niñas de entre 5 meses y 16 años) fueron incomunicadas, con medidas de higiene insuficientes, alimentos escasos y servicio médico nulo, a pesar de que había niños enfermos y mujeres embarazadas. El destino y la situación de las familias zapatistas sólo pudo conocerse gracias a la movilización inmediata de las organizaciones de Derechos Humanos que trabajan en la entidad; pues por parte de las autoridades, federales y estatales, sólo se recibe desprecio e indiferencia.

 

Esta fue sólo una más de las incursiones policíacas y paramilitares que se han venido dando. Sin embargo, este desalojo llamó poderosamente la atención por la magnitud de la fuerza utilizada en contra de mayoritariamente mujeres y niños. Al parecer, para el estado mexicano las mujeres, las niñas y los niños indígenas zapatistas representan un poderoso enemigo.

 

El mensaje es claro, el mal gobierno está dispuesto a todo, incluso a irse en contra de mujeres y niños. Pues para los indígenas de este país, sobre todo para los insurrectos, lo único que hay es desprecio, racismo, desalojos, amenazas, muerte y exterminio. Esta situación que data ya más de 500 años, no es única entre los adultos indígenas, pues tanto ayer como ahora, los sufrimientos de los pueblos indios abarcan también a sus niños y a sus niñas.

 

De esta manera los niños y niñas Zapatistas son igualmente desalojados, golpeados, amenazados con armas de fuego, de muerte, heridos y asesinados (recordando Acteal). Ejemplo de ello son Juan y Jerónimo niños base de apoyo zapatista quienes nos narran su experiencia:

 

“Nos empezaron a gritar que qué hacíamos ahí, que nos fuéramos que no tenemos derecho de estar en el río, que por qué no nos íbamos ya de nuestras casas. Se burlaban de mi ropa [playera] rota, es la que ocupo para ir a trabajar a la milpa. No hicimos caso, pero nos empezaron a tirar piedras del río, nos gritaban groserías. Nos fuimos pa´ no empezar pleito”.

 

“Andaba en mi bicicleta dando vueltas al campo [de fútbol], cuando llegó Abraham, diciéndome que me fuera de ahí que el campo es de ellos. Como no hice caso me aventaron caca de vaca y me tiraban [piedras] con la resortera”.2

 

Otra agresión la sufrió el niño Miguel Pérez Álvaro, de 8 años de edad y habitante del ejido Agua Azul. El 24 de Noviembre del 2007 a las 8 de la noche, salió en busca de agua a escasos 40 metros de su casa cuando fue rodeado por 4 personas de la OPDDIC3. Lo agarraron torciéndole las muñecas de ambas manos ocasionándole que gritara fuertemente de dolor. Una vez que gritó, los agresores lo soltaron y salieron huyendo.

 

Como podemos observar, el mal gobierno está dispuesto a agredir a los niños y niñas de este país, a encarcelarlos, a dejarlos sin hogar, sin familia, sin alimentos, sin salud, sin escuela, sin esparcimiento, sin derecho a vivir en paz, están dispuestos a dejarlos sin vida. Y es que en México no existen los derechos de los niños y las niñas, como tampoco valen todas las leyes o convenios (nacionales e internacionales) de protección a la infancia, ya que en los hechos, son letra muerta.

 

Y es que en México las leyes sólo existen para los poderosos, mejor dicho, para los adultos poderosos. En México los niños y niñas no existen, o medio existen, siempre y cuando pertenezcan al círculo socioeconómico adecuado. Los niños y niñas pobres o indígenas sólo existen cuando los políticos quieren congraciarse en cada campaña electoral, o bien, para que sean abusados por políticos, empresarios o curas pederastas. En cuanto a los niños y niñas indígenas rebeldes, zapatistas, esos no existen.

 

Por el contrario, para los hombres y mujeres zapatistas, los niños y las niñas sí existen, si son importantes, son parte de su historia, son “sujetos” de su historia y son reconocidos como tales. Basta observar que en todo comunicado rebelde los niños y las niñas son reconocidos como parte del a organización, y al mismo tiempo, nombrados como parte de la sociedad civil a la que se dirigen. Ejemplo de ello es la delegada 5 ¼ (Lupita) que viajó junto con su madre a distintos estados de la república para manifestar su apoyo a los presos políticos de Atenco. O como Marina, la pequeña de los orgullosos 9 años que conmovió y participó activamente en el III Encuentro de los pueblos zapatistas con los pueblos del mundo.

 

Todo esto porque los hombres y las mujeres zapatistas supieron ver desde el principio que los niños y niñas son la base de su fuerza, de su organización, supieron reconocer en los niños y niñas a compañeros que colaboran
activamente en el desarrollo del movimiento, porque vieron en los más pequeños, y en la educación autónoma zapatista, la semilla que germinará tarde o temprano. Tal y como lo manifestaron las mamás zapatistas durante el III Encuentro de los pueblos zapatistas con los pueblos del mundo. Comandanta Ramona.

 

“Como mamás zapatistas entendemos que es importante trasmitir las tradiciones, costumbres, modos de trabajo colectivo, organización…dando el ejemplo como madres para perpetuar la lucha.”

 

“cuando la guerra en 1994, los hombres se fueron a luchar y las mujeres y los niños nos quedamos solitos y fuimos valientes para empuñar las armas, vimos que los niños y niñas tienen las mismas capacidades para hacer todo, los mismos derechos”.

 

“vemos que las mujeres y las niñas tienen el mismo derecho que los hombres, en la organización su participación es importante. Hay que trabajar por los niños y niñas, darles ideas y enseñarles los trabajos que hacemos, porque aprendan lo que hacemos…a los 4-5 años ya se van dando cuenta, les cuentan cómo está la situación, de la seguridad, que los niños y niñas somos iguales….que vayan pensando qué trabajo van a ser cuando sean grandes: político, militar, promotor de educación, de salud, autoridad del pueblo. Las niñas tienen el mismo derecho que los hombres, pueden opinar, luchar, estudiar, hacer algún trabajo en la organización como los hombres”.

 

“También enseñamos a los niños y niñas como defenderse cuando el mal gobierno se instala su campamento militar en nuestras comunidades, por eso salimos a correr a los soldados, los niños tuvieron el valor de gritarle a los soldados y nos ayudaron a defender a nuestro pueblo.”4

 

Para los Zapatistas, los niños y las niñas son el pasado, el presente y el futuro, son actores de su historia, al igual que los adultos. Cierto que no fue fácil, pues antes del movimiento, esta situación era inimaginable. Pero los zapatistas aún reconociendo que les falta mucho por hacer, ya lo entendieron y lo ponen en práctica. Nosotros en cambio, todavía no logramos ese entendimiento.

 

El mal gobierno también entiende que los niños y niñas zapatistas juegan una parte fundamental en el movimiento, por eso los ataca y los agrede. Lo que no saben es que los niños y niñas zapatistas también están dispuestos a todo, tal y como Jerónimo lo dejó claro al terminar una entrevista:

 

“No tenemos miedo, porque también nos sabemos defender”.2

 

Nicte-há Dzib Soto

Sector niñas y niños La Otra Campaña-DF

 

[1] Aludiendo al Partido [político] Acción Nacional

 

2 Entrevista realizada a niñ@s zapatistas de la Comunidad de San Manuel durante la Caravana de La Otra Campaña por la defensa de los Derechos Humanos y Colectivos de los pueblos indígenas zapatistas, del 16-20 noviembre 2007

 

3 Organización paramilitar que se hace llamar Organización Para la Defensa de los Derechos Indígenas y Campesinos

 

4 Elizabeth, Esmeralda, Laura, Mamás Zapatistas participantes en el Encuentro

¿Te gustó este artículo? ¡Apóyanos! Regeneración Radio es posible gracias a las contribuciones de nuestros lectores. Considera hacer una donación: