México D.F., a 18 de enero de 2008.
Boletín de prensa.
En el gobierno de Felipe Calderón aumenta
la violencia en contra de las mujeres

Colusión de autoridades con redes de delincuencia favorecen los abusos cometidos en contra de mujeres.

Casos como el de Lydia Cacho, violaciones cometidas por militares y abusos policíacos hacen evidente la grave situación

Se ha omitido la acción pública en conflictos étnicos en los que las mujeres son las víctimas centrales.Exigimos la presentación inmediata con vida de las indígenas Triquis Virginia y Daniela Ortiz Ramírez de 20 y 14 años respectivamente desaparecidas desde el 5 de julio del 2007.
La violencia contra las mujeres que conlleva impunidad e injusticia las coloca en estado de vulnerabilidad e indefensión. En México, a pesar de que el gobierno federal tiene la obligación de garantizar la protección y seguridad de las mujeres, la violencia se ha incrementado, sobre todo en aquellos casos donde están involucrados los agentes del Estado. Todo ello a un año y medio de iniciado el mandato de Felipe Calderón, que asegura regirse bajo los principios de legalidad y estricto apego a la Constitución.
Los ejemplos de violación a Derechos Humanos de las mujeres en el presente sexenio son muchos, a saber:

La periodista Lydia Cacho, sufrió un atentado en contra de la libertad de expresión, al evidenciar la inseguridad, injusticia y colusión de las autoridades con una red de pornografía infantil. En noviembre de 2007, la Suprema Corte resolvió que no se demostró el contubernio entre autoridades del Ejecutivo y Judicial del estado de Puebla para perjudicar a la periodista, lo que se traducía en que no se trató de una “grave violación de una garantía individual”. Siendo que toda violación a los derechos humanos es grave. Luego del fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación incluso la Fiscal Especial de Delitos Violentos contra las Mujeres de la PGR, Alicia Elena Pérez Duarte, renunció y dejó el cargo “como un acto de congruencia”.

Han ocurrido múltiples abusos y violaciones por parte del Ejército en contra de mujeres indígenas o pobres que además han tenido que soportar amenazas, intimidación y tortura, debido a que el fuero militar ha impedido que se aplique todo el peso de la ley en contra de los responsables. Los hechos más recientes ocurrieron el 11 de julio de 2006 en Castaños, Coahuila, donde un grupo de más de 20 soldados del Ejército Mexicano asignados al resguardo de material electoral, violaron y agredieron a 13 mujeres. Asimismo, el 25 de febrero de 2007, fue violada, torturada y asesinada una mujer náhuatl en Zongolica, Veracruz. Estos casos se suman a una larga lista, de hecho Amnistía Internacional ha documentado 60 violaciones a mujeres por parte del las fuerzas armadas en nuestro país.

Se ha utilizado la violación a mujeres como forma de represión a los movimientos sociales. Concretamente en mayo del 2006 en San Salvador Atenco un conflicto con floristas de la localidad organizados en el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FDPT), lejos de resolverse vía el dialogo llevó a la utilización gubernamental de las fuerzas policiacas, el saldo: violencia y tortura contra mujeres, niños y ancianos. Se detuvieron a 211 personas, entre las que se encontraban 47 mujeres, de las cuales
se documentó el abuso y violación de 23; hasta la fecha no se ha consignado a los responsables de esos ataques.
La violencia contra las mujeres continúa, el caso más reciente sucede en el estado de Oaxaca donde las triquis sufren las consecuencias de los conflictos políticos y las pugnas de poder entre grupos étnicos que las convierte en botín de las disputas.
Un recuento histórico hecho por la Liga Mexicana por la Defensa de los Derechos Humanos (Limeddh) menciona que desde la instalación en 1978 de un retén militar en San Juan Copala, ha venido aumentado la violencia hacia las familias que carecían de poder político y las violaciones sexuales a mujeres triquis, quienes no denunciaban por temor a ser rechazadas por sus familias o esposos. De ahí sólo se documentó la violación a 14 mujeres, nueve más fueron detenidas por militares, se les torturó e hizo confesar delitos que no cometieron.
En la útima década el conflicto triqui se ha recrudecido y las mujeres han resultado las más vulneradas. En el caso de las violaciones sexuales, la Limeddh dio a conocer los casos de dos jóvenes agredidas sexualmente, una de 14 años en julio de 2006 y otra de 17 años ocurrida en octubre de 2007, como las únicas que se atrevieron a presentar denuncias de los hechos. A estas agresiones se suma los hechos de violencia contra otras menores de edad como Sofía, que fue herida de bala con consecuencias graves, pues aunque salvó la vida en octubre pasado presenta parálisis facial.
Actualmente las hermanas Daniela y Virginia Ortiz Ramírez, están “desaparecidas” desde hace seis meses, las instituciones que atienden a las mujeres víctimas de violencia, así como la Procuraduría de Justicia de Oaxaca han hecho caso omiso en la averiguación de su paradero e incluso han argumentado que la complejidad del conflicto les impide proceder legalmente y cumplir sus obligaciones: Se ha omitido la acción pública en conflictos étnicos en donde las mujeres son víctimas directas.
“Si no están ellas… No estamos todas”
¡No más violencia en contra de las mujeres!
¡Exigimos al gobierno mexicano el cabal cumplimiento de sus responsabilidades como garante de derechos!
¡Alto a los abusos y violaciones cometidos por militares en contra de mujeres

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