Gloria Arenas Agis

Reclusorio de Chiconautla, Ecatepec, Estado de México

A 23 de diciembre de 2007

 

AL ENCUENTRO DE LAS ZAPATISTAS CON LOS PUEBLOS DEL MUNDO:

Hermanas zapatistas, soy una mujer en prisión, pero mi corazón está con ustedes.

Me gustaría escucharlas y aprender de lo que han hecho y hacen para mejorar su situación como mujeres en sus comunidades, en su organización, en su lucha.

El levantamiento del primero de enero de mil novecientos noventa y cuatro conmovió al mundo, y ahí estuvieron ustedes, las mujeres. El EZLN sacudió el concepto de organizaciones rebeldes, y ahí estaban ustedes con la Comandanta Ramona, con la Ley Revolucionaria de Mujeres. Las comunidades zapatistas, los municipios autónomos, los Caracoles, ejemplo de poder popular para México y el mundo, son la raíz y el fruto de todo ello, y ahí están ustedes.

 

Las mujeres hemos estado en las grandes contiendas por justicia, libertad y democracia: en la Independencia, en la Revolución Mexicana y ahora contra la explotación, el despojo, el desprecio y la represión capitalistas.

 

Ustedes, hermanas zapatistas, están en la lucha que da luz y esperanza a este tiempo oscuro y doloroso: la que construye desde ahora el mundo que queremos, la que transforma paso a paso pero con firmeza.

 

Son maestras para todas nosotras, aún nos falta mucho que aprender. Por eso nuestro deber es estar juntas, defendiendo la autonomía, que no sólo es de ustedes, sino también nuestra, de este gran movimiento del que todas somos parte. Es hora de proteger, juntas, la nueva realidad que ustedes están construyendo para la mujer indígena y para todas las mujeres. Es necesario estar juntas en estos momentos de resistencia contra el despojo, el divisionismo y el hostigamiento.

 

Venimos aquí a escuchar, pero también a comprometernos. No queremos decirles que las apoyamos y luego irnos a nuestras propias luchas, o a nuestra vida cotidiana, para observar, desde la seguridad de nuestras casas, cómo avanza el ataque contra los Caracoles, contra los MAREZ, contra sus comunidades, contra todo lo que ustedes están creando para la mujer. Deseamos y debemos encontrar las formas de apoyar y fortalecer lo que aquí nos ha asombrado de ustedes, lo que aquí les hemos aplaudido.

 

Por eso estas palabras traen un saludo para ustedes, hermanas zapatistas. Reciban todo mi respeto, mi admiración y un gran abrazo.

 

Gloria.

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